¿Cómo besar mejor?

Os damos algunos consejos e ideas que os ayudarán a que podáis dar besos con más seguridad y mejores resultados.

Os estáis preguntando ¿Cómo besar mejor? ¿Cómo ser capaces de dar mejores besos y así sorprender a nuestra pareja? Se trata de una de las preguntas que más veces se hacen las personas a lo largo de la vida, al menos cuando somos jóvenes. Es cierto que puede llegar un momento en el cual ya no nos preocupe tanto o que hayamos llegado a un nivel de confianza elevado por el cual no tengamos que plantearnos este tipo de pregunta.

La realidad es que el beso es, para nuestra cultura, una de las muestras de afecto más importantes junto al abrazo. Somos personas de besos. Besamos en la mejilla a nuestros padres, a nuestras abuelas, a nuestros familiares e incluso a los amigos. Para nosotros es un contacto muy saludable que nos llena de energía y que, al mismo tiempo, nos ayuda a transmitir unas energías llenas de cariño y de amor.

Por supuesto, no es lo mismo besar a nuestra madre que dar un beso cargado de amor y romance que va directamente hacia los labios de otra persona. Ahí es cuando todo se complica, porque es cuando nos comenzamos a preocupar por si la otra persona nos juzgará o nos comparará con otros besos anteriores. Lo cierto es que lo primero que os queremos decir es que os olvidéis de todas esas complicaciones y que simplifiquéis. Cuando besáis a una persona de la que estáis enamorados (y viceversa) se produce un entorno privado entre vosotros y las sensaciones que fluyen son herméticas, dejando cualquier otra experiencia al margen de forma absoluta. No hay margen ni para el miedo ni para la preocupación, porque nada de eso importa.

Queremos intentar tranquilizaros en ese sentido, aunque nos parece bien y razonable que estéis interesados en saber cómo podríais besar mejor, sobre todo si no tenéis todavía demasiada experiencia. Dicho esto, vamos a daros algunos consejos que os ayudarán a hacerlo de una forma más exitosa.

La preparación de los labios y la boca

Algo a lo que nosotros personalmente le damos mucha importancia es al frescor. A día de hoy existen toneladas de caramelos, de pastillas para chupar y otro tipo de productos que se ocupan de refrescar nuestro aliento. No es que tengáis de por sí una higiene bucal mejorable, pero quizá venís de haber estado comiendo en un restaurante y el sabor-olor a cebolla es intenso. Es un detalle en el cual siempre nos tenemos que fijar, porque nunca sabemos qué va a percibirse desde el otro lado. Y chupar un caramelo Smint o similar no tiene ningún tipo de complicación.

Nadie se quejará si tenéis el aliento fresco cuando deis un beso, pero ocurrirá lo contrario si lo que transmitís desde vuestra boca no es algo precisamente agradable. En lugar del caramelo refrescante puede servir también un chicle, aunque cuidado con los sabores más intensos. Y por otro lado, no penséis que dos o tres caramelos de menta son mejores que uno. Lo que puede ocurrir si os pasáis de frescor es que se produzca una sensación que también podría ser desagradable. En el equilibrio está el truco.

Otro aspecto a tratar es la superficie de los labios. Por desgracia, es bastante común que los tengamos agrietados, sobre todo si estamos en una época en la que el calor o el frío sean intensos y si además llevamos tiempo sin pareja y sin que nos besen. Por ello es adecuado que nos acostumbremos a usar bálsamo labial o algún tipo de crema que nos proporcione suavidad y que haga que los labios se encuentren en un mejor estado de salud. La solución más simple que podemos dar a este problema es usando nuestra propia lengua para humedecer los labios y que queden en el mejor estado posible.

Crea un buen entorno

Si va a ser nuestro primer beso, nos tenemos que asegurar de llegar a él de una forma fluida y natural. Antes de eso ya tenemos que haber comenzado a hacernos caricias, agarrarnos de la mano y otros acercamientos similares. En el caso del beso, llegará cuando estemos a una distancia reducida entre los dos y, a medida que la conversación vaya bajando el tono, lo que hará que el entorno sea más personal y agradable. No hay que ponerse a hablar sin descanso o a hacer bromas y comportarnos de forma extraña, ya que eso podría llevar a que arruinásemos el momento (aunque la otra persona es posible que lo solucione llevando la iniciativa cuando vea que la luz está con el semáforo en verde).

El movimiento

El movimiento que hagamos para llegar al beso es importante. Nos podemos reclinar hacia nuestra pareja, ponerle la mano en el pelo para sujetárselo con sensibilidad y acercarnos a ella de forma romántica. Cuando ya nos estemos acercando tenemos que fijarnos bien en la colocación de la cabeza de nuestra pareja. El motivo de ello es que tenemos que dirigirnos moviendo la cabeza hacia la dirección opuesta en la que se encuentre la de la otra persona. Pero hagamos esa verificación de posición de una manera sutil mientras nos vamos moviendo en cuestión de milisegundos, sin que parezca que lo hacemos de una manera deliberada.

Otro movimiento que tenemos que hacer es echar un poco la cabeza hacia atrás y darle a la barbilla un poco de posición frontal, de forma que así evitaremos que nuestras frentes se lleguen a chocar. Si los dos somos principiantes es posible que nos encontremos en ese tipo de situación divertida e incómoda. También tienes que evitar movimientos bruscos que podrían llevar a que os choquéis con otras partes de la cara, como la nariz.

Llega el beso

Cuando los labios ya se hayan juntado, lo que tendremos que hacer será cerrar los ojos. Ese es el punto clave de las indicaciones. Si no cerramos los ojos, el resultado puede ser un poco incómodo. ¿Os imagináis que la otra persona abre un momento sus ojos para miraros y os encuentra con los ojos abiertos? Tanto si la estuvierais mirando como si estuvierais mirando hacia otro lado, sería problemático (por distintos motivos). Además, al cerrar los ojos lo que estamos haciendo es disfrutar de una dosis añadida de relajación que nos permite desconectar y disfrutar del momento.

Si tenéis un buen primer beso será algo que nunca olvidaréis, de eso os lo aseguramos. A partir del momento en el que estéis besando podéis intentar que el mismo sea de mayor calidad. Hay varias formas de hacerlo. Sobre todo tenéis que tener los labios relajados y no hacer besos demasiado intensos que pudieran molestar a vuestra pareja. También tenéis la oportunidad de hacer distintos besos dependiendo de lo preparada que esté la otra persona, como el uso de la lengua para aportar un poco más de sensualidad a esta acción.

En el caso de que os estéis besando de forma repetida en distintas ocasiones, lo que recomendamos es que entre beso y beso tengáis un momento para abrir los ojos y mirar a vuestra pareja. Eso aumentará el nivel de romanticismo y ayudará a que os sintáis más envueltos en el sentimiento de amor y pasión que acompaña a este tipo de momentos tan especiales.

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