¿Cómo actuar antes de un tifón?

Si estáis en un lugar donde se vaya a producir un tifón de gran fuerza os recomendamos seguir unos consejos de supervivencia.

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Para alguien que ha vivido en España toda su vida, donde prácticamente no sufrimos ningún efecto meteorológico drástico, es complicado hacerse a la idea de todo lo que hay que hacer ante un suceso como el de un tifón. Pero es importante que estemos preparados ante la adversidad por mucho que para nosotros sean situaciones poco habituales, dado que de otra manera podríamos sufrir las consecuencias.

Ahora mismo nos encontramos en Japón, lugar que se puede considerar una contraposición completa a lo que ocurre en España. Aquí los sucesos del clima son constantes y encima son radicalmente agresivos. Prepararse ante la incertidumbre es fundamental. Escribimos estas líneas después de haber realizado todo lo que había que realizar ante la llegada del tifón Hagibis, que va a ser el más fuerte que ha sacudido el país desde el año 1958. En aquel entonces el tifón que se produjo se cobró numerosas vidas y fue destructivo. Por supuesto, han pasado muchas décadas y la sociedad japonesa ha aprendido a reaccionar ante la adversidad, pero no pensemos que por ello un suceso como este no está falto de relevancia.

Es posible que ni siquiera podamos terminar de escribir este artículo para publicarlo antes de que comience el momento fuerte del tifón. Nos hemos levantado con la luz y el agua cortados debido a una avería que se había producido en la región donde residimos. Media hora después los servicios se han recuperado, pero con la advertencia de que «es posible que se corten de nuevo».

Lo que nunca debemos hacer en un tifón, o en cualquier otro tipo de circunstancia, es confiarnos. Si nos confiamos estamos bajando la guardia y exponiéndonos al riesgo. La tentación de confiarse porque «esto es Japón. Es un país muy grande, avanzado y acostumbrado a estas situaciones» es enorme. Pero no debemos hacerlo. Nos sorprendería lo que puede ocurrir. Después de unos meses residiendo aquí hemos comprobado que la imagen externo que se tiene de Japón no es, en realidad, tan cierta. Imaginamos el país como un lugar donde todo funciona a la perfección y en el cual no hay que preocuparse de nada. Pero en realidad, la sociedad se mueve demasiado según las reglas de los libros y eso impide que las personas sepan cómo reaccionar en situaciones de urgencia. Los servicios de ambulancias y urgencias en general, por ejemplo, tienen uno de los peores tiempos de respuesta que se puedan imaginar porque hasta para aparcar la ambulancia requieren invertir minutos y minutos a fin de aparcar según la forma que está escrita en los libros (la cual resulta desesperante).

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Por eso, en realidad no podemos esperar que «todo vaya bien» por los motivos que hemos mencionado antes. En Japón, como en cualquier sitio, es preferible que dependamos de nosotros mismos y que no dependamos de los demás. Si podemos incluso ayudar a alguien, será mucho mejor. Y aquí, nos da la sensación de que siempre habrá alguien a quien ayudar. Cuando el tifón llegue a Japón, porque de momento solo estamos notando los efectos a distancia con lluvia y fuertes vientos, veremos qué ocurre. Por ahora, como os decimos, hemos preparado todo de forma que estemos listos. Y de eso es de lo que vamos a hablar.

1. Kit de emergencia

Es necesario que tengamos un kit preparado que resulte nuestro comodín en cualquier situación de emergencia. Un tifón no suena peligroso como para abandonar el domicilio, pero si se producen inundaciones o corrimientos de tierras, es posible que tengamos que marcharnos. Vayamos donde vayamos, deberíamos tener un kit de emergencias que nos salve de cualquier situación. Dentro de él tenemos que llevar agua (no precisamente un botellín, para que nos entendamos), comida no perecedera, linterna, pilas, un kit de primeros auxilios, un silbato, una radio que funcione con batería, toallitas húmedas, bolsas para residuos, papel higiénico, máscarillas que nos permitan protegernos del polvo y bacterias, una camiseta de algodón que podría tener varias utilidades, cinta aislante, destornillador, un abrelatas y pañales si tenemos un bebé.

2. Otros artículos útiles

No queremos terminar moviendo una maleta con ruedas, dado de lo que trata la supervivencia es de poder movernos rápidamente y ser flexibles. Por ello lo que vamos a usar como transporte es una mochila que pondremos en nuestra espalda. Dependiendo de si somos más o menos miembros en la familia tendremos más espacio con el que gestionarnos. Por eso ante la posibilidad es interesante que podamos llevar algunos elementos adicionales que podamos llegar a necesitar en momentos clave.

Por ejemplo, un chubasquero plegable, vajilla desechable, al menos platos y tenedores, documentos importantes, brújula, cerillas que tienen que estar almacenadas en un envase que sea resistente al agua, papel y lápiz, power banks para el móvil (no olvidemos que es una herramienta polivalente y puede usarse de distintas maneras, como de linterna), artículos de higiene personal (si somos mujeres no olvidemos aquello que necesitamos en un momento clave del mes), desinfectante y medicinas adicionales.

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3. Kit para la mascota

En una situación como esta no estamos dispuestos a abandonar a nuestra mascota. Dentro de casa estará segura, pero si tenemos que evacuar habrá que contar con que la mascota también necesita su propio kit. En este kit habrá que introducir los documentos del animal, como su cartilla de vacunas, sus medicinas si está tomando alguna, comida en pienso o en lata suficiente para al menos 7 días, toallitas húmedas, bolsas desechables para limpiar los restos de sus necesidades, plato para la comida y el agua, un collar de repuesto, bolsa de transporte, manta, algunos juguetes y unas fotos del animal por si tuviéramos que improvisar un cartel de «perdido».

4. Tener una estrategia para actuar

Lo preferible es que todos estemos en casa protegidos para evitar cualquier incidente, pero no sabemos qué puede ocurrir después. Por eso es conveniente que dispongamos de una estrategia que seguir si algo llegase a ocurrir. Una estrategia que puede ser que todos los miembros de la familia se encuentren en un lugar determinado una vez haya pasado el problema. Y este plan también se tiene que aplicar a las situaciones en las que haya que abandonar el hogar para ir a uno de los refugios. Para esos casos debemos tener el kit de emergencia listo y que solo haya que echarse la mochila a la espalda para salir de casa. Cada miembro de la familia también debería estar instruido sobre la forma en la que comportarse y especialmente indicar a los niños que lo que sucede no se trata de un juego o un motivo por el cual estar emocionados.

5. Protege tu hogar

En un tifón podemos tener claro que el viento se convierte en nuestro peor enemigo. Este moverá todo lo que encuentre a su paso y se convertirá en un gran problema. Por eso no debemos dejar nada a la intemperie. Si hay algo en el balcón o la terraza, tendremos que meterlo dentro. El concepto es mantener los riesgos reducidos al mínimo para que podamos evitar incidentes. Esos objetos que podemos abandonar en el exterior podrían acabar volando a gran velocidad e incluso dañar las ventanas. Lo último que queremos son cristales y un agujero de cara al interior que provocará que entre el frío desde fuera y el viento, lo que generará más problemas. Cuanto más protegida esté la vivienda menos tendremos que preocuparnos después. A las ventanas, por ejemplo, les podemos poner protectores que ayudarán a resistir más el contacto con los fuertes vientos.

Además, pensemos que los servicios de agua, gas y luz se pueden cortar. Para el agua habrá que llenar la bañera y el cubo de fregar. Este será el agua que usaremos para lavar los platos, tirar de la cadena y cualquier otra cosa relacionada con la limpieza. Para suplir la luz debemos tener velas, cerillas para encenderlas y bases de distintos tamaños para las velas, dado que las necesitaremos repartir por toda la casa. El gas es necesario suplirlo con cocinas portátiles, de pequeño tamaño y que funcionan con latas de gas que se pueden adquirir en las tiendas. Este tipo de producto es muy demandado en Japón debido a que se recomienda que todas las familias tengan uno con el que pueda salir de apuros en momentos como el actual.

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6. Conoce tu entorno

Para sobrevivir tendremos que actuar, si la cosa se pone fea, con rapidez y no esperar a seguir a otros, sobre todo porque no sabemos si ellos van a tener el plan perfecto de supervivencia. Es necesario que sepamos dónde se encuentra el refugio más cercano y también el segundo más cercano, dado que no sabemos si habrá algún tipo de incidencia que evite que podamos ir al primero. Conocer las calles del barrio, sus zonas seguras y las partes que están menos cuidadas y que pueden dar lugar a problemas, será otro aspecto que nos permitirá aumentar nuestras cartas para que todo termine bien.

7. Intenta anticiparte

Esto es lo más importante. Lo que siempre recomiendan los expertos es que no esperemos a que se dé el aviso de evacuación si creemos que nos encontramos en una situación delicada. Tampoco hay que apresurarse porque podríamos estar reaccionando de una manera exagerada. Por lo tanto, hagamos una buena valoración de la situación y actuemos en consecuencia. Si vivimos en una casa de madera, antigua, con un tejado que se encuentra en un mal estado, sabremos que tendremos que evacuar. Si vivimos en un edificio reforzado y de reciente construcción, podremos quedarnos en él, salvo que pueda existir riesgo porque se trate de un lugar que tampoco tiene un acabado como para tirar cohetes.

Tratemos siempre de pensar en paralelo en distintos aspectos y así tendremos siempre las mejores soluciones para todas las situaciones en las que nos encontremos. No olvidéis estar pendientes del móvil, dado que se pueden recibir avisos y alertas de cómo actuar en cada uno de los casos. Comunicaros con vuestras familias y ayudar a quien lo necesite, pero recordando siempre ayudaros también a vosotros, porque si sobrevivimos seguro que podemos ayudar a alguien más después.

Foto: WikiImagesWikiImagesskeezemomolomo

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