Crear una contraseña de la que luego puedas acordarte

En nuestro mundo informatizado, constantemente se nos piden contraseñas para acceder a distintos lugares. Por ello, es fundamental que éstas cumplan dos requisitos: sean fáciles de recordar y seguras, es decir, difíciles de descifrar por los hackers.

En el mundo informatizado en que vivimos, muchas cosas de las que hacemos a lo largo del día requieren una contraseña. Desde sacar dinero en un cajero automático hasta acceder a una página web, casi todo precisa de una clave.

Por ello, entre tanto número o letra, es fácil que nos olvidemos de alguna de ellas o, en el peor de los casos, que, para recordarla, la hagamos tan sencilla que cualquier ‘hacker’ pueda descifrarla sin esfuerzo. Sin embargo, si somos un poco imaginativos, recordaremos nuestras contraseñas y ni el más avezado pirata informático podrá conocerlas.

Foto de un cajero automático

Cajero automático, uno de los lugares donde debemos insertar una contraseña

Por ejemplo, podemos tomar una frase hecha y retirar todas sus vocales, dejando sólo las consonantes. Así, del refrán “abril, aguas mil”, obtendríamos la clave “brlgsml”.

Una variante de esta idea, aplicable a una contraseña que no podemos cambiar, es pensar una frase en la que cada palabra comience por una de las letras de la clave (no importa que carezca de sentido). Por ejemplo, ante una como “bsdh”, nos sería más difícil olvidarla si construimos el texto “buen sábado domingo húmedo”.

Continuando con la utilización de frases, podemos tomar nuestro pasaje favorito de una novela. Para construir nuestra contraseña, utilizaríamos, en primer lugar, la página en que se encuentra; a continuación, la primera palabra del pasaje y, por último, el número que hace el párrafo donde se inicia. Pongamos que el citado pasaje se encuentra en la página 237 y comienza en el segundo párrafo con la palabra “entonces”. La clave quedaría así: “237entonces2″.

En lo que respecta a páginas web, una interesante idea es construir nuestra contraseña con el nombre de aquélla y los últimos números del teléfono de un amigo. Por ejemplo, si en Aprendergratis se pidiera una clave, ésta podría ser “aprenderg2753″. Evidentemente, esta contraseña sería demasiado fácil pero podemos añadirle nuestra propia aportación, como escribir las letras al revés: “grednerpa2753″.

Otra opción es combinar alternativamente las letras de dos palabras distintas que nos sea fácil recordar. Por ejemplo, si tomamos las palabras “casa” y “coche”, la contraseña quedaría así: “ccaoscahe”. También esta clave tan sólo pretende ser un ejemplo sencillo, nosotros debemos buscarlo un poco más complicado.

En fin, son innumerables las combinaciones que podemos hacer para construir una buena contraseña que nadie sea capaz de descifrar. No obstante, tampoco conviene hacerla excesivamente complicada, no vaya a ser que luego ni siquiera nosotros seamos capaces de recordarla.

Fuente: Wikihow.

Foto: Cajero automático: Rama en Wikimedia.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...