Collar antiladridos: ¿Qué es ?

Los collares antiladridos tienen tantos defensores como detractores por lo que supone su uso con los perros.

Perro con collar

Si tienes perro seguro que en un momento u otro te has encontrado con la duda de si deberías usar un collar antiladridos para calmarlo cuando no hay forma de hacerlo. Este es un tema delicado, dado que no existe un pensamiento generalizado que nos informe de si es bueno o malo para el animal usar este tipo de accesorios. ¿Puedo usarlo sin dañar al perro? ¿Cómo lo compro entre todos los modelos que existen? ¿Puede derivar en problemas o qué implica su utilización?

A favor de los collares antiladridos

Las opiniones de veterinarios, expertos y dueños de mascotas en general se dividen entre aquellos que creen que los collares antiladridos son buenos y los que creen que no se deberían utilizar por ninguno de los motivos. Quienes apoyan este tipo de accesorio apuestan por ello debido a que tienen la capacidad de reeducar al perro para que no ladre de forma desmesurada. El collar realiza una acción que no bloquea el sonido del ladrido, sino que impide que el perro siga ladrando. Inicialmente le insta a la mascota a que no vuelva a ladrar y poco a poco el propio perro va eliminando el reflejo de hacerlo para no encontrarse con la acción derivada del ladrido que se produce con el collar.

Hay ocasiones en las que un collar antiladrido, aunque quizá no es lo más cómodo para el perro, puede resultar imprescindible. Las personas que lo usa favorecen su expansión en situaciones específicas, como que la mascota se encuentre en una zona residencial en la que sus ladridos resulten molestos. Si el perro pasa demasiado tiempo solo, seguramente tendrá una mayor tendencia hacia el ladrido. Uno de estos collares puede evitar tener problemas adicionales.

Lo mismo ocurre en situaciones en las que las personas de la vivienda pueden no tener la oportunidad de soportar la molestia del sonido que producen los ladridos. Por ejemplo, si hay alguien enfermo en casa es posible que el collar antiladridos sea la solución para evitar esta molestia y que esta persona pueda descansar de una manera adecuada. Si el perro en cuestión también tiene la costumbre de ladrar de forma habitual en otros lugares públicos el collar antiladridos ayudará a que el índice de ruido se reduzca lo máximo posible.

En contra del collar antiladridos

Proporcionalmente hay más personas y profesionales que están en contra del uso de este tipo de accesorios para la mascota. El problema de los collares antiladridos se encuentra en que resultan invasivos y molestos para el animal. Aunque hay distintos métodos de funcionamiento, estos collares suelen implicar el impactar en el perro de una forma directa. Uno de los métodos es realizando una pequeña descarga en el cuello del perro, lo que le lleva a no volver a ladrar y que le inspira el temor suficiente para que no lo haga en el futuro. Otro de los sistemas no produce una descarga ni una vibración, sino una sensación de frío que tampoco gusta a los animales. Hay otros casos, en los que lo que se desencadena con el ladrido es una dosis de limón que se caracteriza por molestar a los perros de forma significativa.

Y también es muy habitual que en muchos de los collares a la venta lo que se produzca con el ladrido sea la activación de un sonido detectable por los perros y de gran molestia. En todos los casos se responde al ladrido con algo desagradable para el perro, algo que ha llevado a que los defensores de los animales y en especial de estas mascotas se posicionen en contra de este tipo de accesorio.

Perro sin ladrar

¿Debemos usarlos?

Los detractores de los collares antiladridos instan a que cualquier persona que crea que esta es una buena opción para el animal realice la compra del accesorio y la pruebe. Es fácil ver cómo muchos de los perros que utilizan estos collares acaban haciendo gala de síntomas derivados de la inquietud de ladrar y sufrir una molestia o un dolor debido a ello. Los perros son animales muy sensibles, por lo que cualquier tipo de cambio en su vida puede resultar grave para la forma en la que viven o se comportan.

Es posible que consigamos que el perro deje de ladrar debido al uso del collar, pero también existen posibilidades de que nuestra mascota comience a presentar un comportamiento inadecuado por el sufrimiento que le produce el accesorio. Lo podemos apreciar con bajadas de ánimo, con acciones más lentas de las habituales o incluso con el aumento en la tristeza del perro. También puede derivar en que se estropee la relación que mantiene el perro con su propietario, algo que siempre se debe cuidar al máximo, porque los perros son muy fieles y cariñosos. Si el animal cree que ha obrado tan mal como para que su dueño le someta a ese sufrimiento constante, la relación entre ambos podría verse muy afectada con el paso del tiempo.

Sí es cierto que puede haber momentos en los que los collares antiladridos son inevitables, como ante la amenaza de tener que abandonar un piso en el que no se permite este tipo de ruido, pero hay que valorar mucho distintos conceptos antes de decidir ponérselo a nuestra mascota.

Por otro lado, también hay que recordar que las tiendas de animales cuentan con multitud de modelos de collares antiladrido y que unos son mejores que otros. En algunos casos se hace más daño o molestia al perro que en otros. Antes de realizar la adquisición de uno de estos accesorios es importante que comprobemos las opiniones vertidas sobre cada uno de los modelos con el objetivo de encontrar el más adecuado y que no moleste tanto al perro.

Pero sobre todo, pensando en el bienestar del animal, no hay que dejar pasar la importancia de hacer un seguimiento del animal después de ponerle el accesorio, por si acaso le está afectando más de la cuenta. En cualquier caso, si es posible evitar usar el collar antiladridos, será mucho mejor para el animal. Una buena educación a tiempo, sin daños, es la mejor solución.

Foto: pixa-kemsJanDix

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