Vacunas para todos: ¡Cáncer, Alzhéimer y hasta la obesidad!

Las últimas, las que están a punto de ser comercializadas, las más esperadas: contra el SIDA y contra la Malaria. Y sin embargo, la medicina moderna está buscando realizar vacunas contra enfermedades no infecciosas. Se trata de utilizar nuestras propias defensas para realizar inmunizaciones, y así poder luchar contra un abanico de enfermedades: el Cáncer, el Alzhéimer, el tabaquismo, los infartos y la obesidad.

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Las vacunas: una esperanza para la humanidad

Por ejemplo, hay virus, como el del papiloma humano o el de la hepatitis B, que se relacionan con el desarrollo de unos determinados tipos de Cáncer. Para ellos ya existen vacunas, inmunizaciones preventivas que se administran para evitar la infección. El resto de tumores, que no dependen de una infección, puede combatirlos el sistema inmunitario. La prueba más fehaciente de ello es que los pacientes inmunodeprimidos tienen más probabilidades de desarrollar un Cáncer, ya que nuestras defensas ven como extrañas ciertas zonas del tumor, y las atacan. Sin embargo, el Cáncer puede utilizar diversos métodos para pasar desapercibidos, por lo que un refuerzo del sistema inmunitario ayuda. De existir una vacuna contra el Cáncer, sería terapéutica, es decir, se administraría al comenzar la enfermedad, y se adaptaría al tumor.

Entre las ventajas encontraríamos la especificidad y duración, el bajo coste y la posibilidad de combinarlo con otros medicamentos. Sin embargo, hasta ahora la única extendida es sobre el Cáncer de próstata, y sus efectos son modestos. “Uno de los campos donde se han conseguido avances más importantes es en el del tratamiento de Cánceres sanguíneos, donde células de donantes escogidos pueden generar una respuesta defensiva en el paciente” explica Martín Villalba, director de un grupo de investigación en bioterapias en el Instituto de Genética Molecular de Montpellier. Actualmente, hay 16 ensayos clínicos de vacunas para distintos tipos de Cáncer.

Otra vacuna esperanzadora sería contra el Alzhéimer, para prevenirlo o para tratarlo. La responsable de esta enfermedad parece ser la acumulación en el cerebro de la proteína beta-amiloide, por lo que las vacunas en ensayo tratan de que el organismo reaccione contra ellas y las elimine. Mientras que en ratones los ensayos fueron buenos, en humanos debieron interrumpirse porque muchos voluntarios sufrieron problemas como encefalitis o pequeñas hemorragias cerebrales. Actualmente hay más de 15 ensayos clínicos diferentes. “Aunque los resultados de estos ensayos no se sabrán hasta dentro de un par de años, las nuevas vacunas han demostrado ser seguras sin los problemas de las iniciales”, explica el doctor Alberto Lleó, neurólogo y jefe clínico de la Unidad de Memoria del Hospital de Sant Pau, en Barcelona. “De hecho”, prosigue, “este enfoque ha supuesto una nueva aproximación para tratar el Alzhéimer y, de confirmarse su eficacia, es posible que se extienda su uso a otras enfermedades neurodegenerativas.”

Otra vacuna que se busca que sea eficaz, es contra la Arterioesclerosis, responsable de la obstrucción de las arterias, causante de infartos de corazón y cerebro. La vacuna se dirige al colesterol malo, el LDL, y hasta ahora funciona en animales. Otro tipo son las que buscan frenar la Diabetes tipo I, e incluso contra la obesidad. Entre las más destacadas de este campo, es la dirigida contra la hormona grelina, que actúa sobre el cerebro aumentando la sensación de hambre y ahorrando energía. Hasta ahora, se ha logrado que las defensas de los ratones secuestren esta hormona y le impidan llegar al sistema nervioso.

Por último, se han probado vacunas contra diversas adicciones a drogas. El sistema es el mismo que en la obesidad: generar anticuerpos que se añaden a ella y evitan que llegue al cerebro. Entre los principales estudios encontramos contra el alcohol, el cannabis y la heroína. Las enfocadas contra el alcohol son las más difíciles, ya que su molécula es muy pequeña, y aunque se una al anticuerpo, sigue siendo capaz de atravesar la barrera que separa la sangre y el cerebro.

Fuente: Público

Foto: Carlos Reusser Monsálvez

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