Un estudio revela nuevos hallazgos respecto al Parkinson

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a más de cinco millones de personas en todo el mundo. Hasta ahora, se desconocía su origen pero un estudio reciente ha revelado que puede deberse al gen PGC-1 alfa, un regulador maestro que induce a otros genes a ordenar a las neuronas cerebrales que se separen de sus mitocondrias.

El Parkinson es una atroz enfermedad degenerativa que afecta a las neuronas de la parte del cerebro que controla los movimientos musculares. Estas neuronas son las fabricantes de una sustancia llamada dopamina que envía las señales que coordinan aquéllos.

Con la enfermedad, por alguna razón hasta ahora desconocida, esas células encargadas de fabricarla comienzan a morir. Es entonces cuando se desarrollan los síntomas característicos tales como temblores en brazos, piernas, mandíbula y cara, lentitud de movimientos, problemas de equilibrio y coordinación o rigidez en el tronco y las extremidades.

Foto de neuronas cerebrales

Imagen de neuronas cerebrales

Esta dolencia suele desarrollarse a partir de los sesenta años, aunque puede aparecer antes, y afecta ya a unos cinco millones de personas en todo el mundo, con mucha mayor casuística en hombres que en mujeres.

Sin embargo, un estudio que acaba de publicar la revista Science Traslational Medicine puede arrojar una importante luz acerca de los orígenes de la enfermedad. El trabajo ha sido realizado por el equipo de Clemens Scherzer, del Brigam and Women’s Hospital y la Harvard Medical School.


Según sus investigaciones, las células cerebrales de los pacientes con Parkinson desactivan sus mitocondrias, que son las encargadas de producir energía. Siempre siguiendo su exposición, ello podría deberse a diez series de genes relacionados con esta producción de energía, que inducen a las neuronas cerebrales a separarse de sus mitocondrias y de todo mecanismo energético relacionado con éstas.

Estos genes se hallan dirigidos por un ‘regulador maestro’: el gen PGC-1 alfa que es quién los impulsa a actuar así. Por tanto -según la conclusión de Scherzersi se atacase a este gen en las fases iniciales de la enfermedad ésta quizá podría detenerse o, al menos, ralentizarse.

Foto de la Harvard Medical School

Harvard Medical School, uno de los lugares donde se ha realizado el estudio

No obstante, esta posible terapia se encontraría con algunos problemas. El más importante de ellos quizá sea que, varios años antes de que aparezcan los primeros síntomas visibles de la enfermedad, ya comienza a producirse la aniquilación de las neuronas productoras de dopamina.

Como el tratamiento que plantean como posible estos científicos se basa en atacar al gen PGC-1 alfa en las fases primarias de la enfermedad, nos hallamos ante un círculo vicioso, pues en estas etapas no hay síntomas externos y, cuando los hay, puede ser ya tarde.

Pero, en cualquier caso, de confirmarse sus teorías, nos hallaríamos ante un prometedor comienzo en la lucha contra este cruel padecimiento, ya que brinda una explicación a sus orígenes, lo cual ya es mucho más de lo que sabíamos hasta ahora.

Fuente: E-Ciencia.
Fotos: Neuronas: GE Healthcare en Flickr | Harvard Medical School: Cliff 1066 en Flickr.

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