¿Qué riesgo existe de infectarnos del coronavirus por los ojos?

Hablamos de si es importante o no usar gafas de protección con la intención de evitar el contacto con el coronavirus.

Estamos de nuevo en un momento en el que nos preocupa sobremanera lo relacionado con el coronavirus. Los brotes que se están produciendo nos han colocado en estado de alerta porque sabemos que hay mucho riesgo y tenemos claro que a estas alturas nadie se quiere poner enfermo. Puede que pasemos la enfermedad sin problemas serios, ¿pero quién querría arriesgarse a ello?

Por eso lo que queremos es saberlo todo sobre el coronavirus y de esta forma protegernos en la medida de lo posible para evitar cualquier posible incidente. Y eso nos lleva a plantearnos preguntas a las que con anterioridad habíamos dado la espalda. Por ejemplo, ¿qué posibilidades o riesgos existen de que lleguemos a infectarnos del coronavirus mediante una transmisión ocular? ¿estamos en riesgo por salir a la calle sin gafas? Si nos ponemos guantes y mascarilla, ¿no deberíamos ponernos también unas gafas de protección?

La pregunta tiene su trampa. Principalmente porque requiere una explicación más larga al margen de decir «si» o «no» a lo que todos queremos saber.

¿Cómo podría producirse la infección?

En principio es cierto que el coronavirus, las gotitas que flotan en el aire que incluyen el virus, puede llegar a nuestros ojos y quedarse pegado a la superficie de los mismos. Pero lo que ocurriría en ese caso es que el virus se concentraría en la superficie de los ojos y para que llegara al interior de nuestro cuerpo se tendría que producir una reacción en cadena. Esa reacción comenzaría por las lágrimas. Si llorásemos, las lágrimas podrían trasladar el coronavirus hasta la nariz. Y de la nariz lo que estaríamos haciendo sería exponernos a que el virus llegase a la garganta o a la boca, lo que antes o después nos expondría a que el virus aterrizase en los pulmones.

No se puede decir que no sea una ruta complicada y una posibilidad que no se pueda producir. Los expertos coinciden en que posiblemente este tipo de infección no se está produciendo, puesto que de ser así habría una mayor cantidad de personas que al infectarse del coronavirus también estarían experimentando conjuntivitis. Y no es algo que esté ocurriendo. Lo más probable es que además de las lágrimas, también nos expongamos a que nos toquemos los ojos y que con el frote del mismo pasemos el virus a los dedos y de los dedos lo podamos llevar a la boca o la nariz. Pero son posibilidades muy reducidas.

¿Deberíamos llevar gafas?

La próxima vez que veáis a una persona que está usando gafas protectoras en la calle para evitar el contacto con el virus no penséis que se está extralimitando. Los expertos recomiendan que si queremos una protección del 100% hagamos uso de todas las medidas que sea posible para reducir los focos de contagio. Y eso significa que si tenemos unas gafas que nos puedan proteger, las usemos sin ningún tipo de complejo. El problema para algunas personas es que poco a poco se van introduciendo más accesorios y medidas de protección hasta un punto en el que llega a ser complicado y aparatoso salir de casa.

Esto es totalmente cierto, pero salvo por el uso de la mascarilla, que resulta obligatorio, tenemos la oportunidad de decidir si queremos usar todos los medios de protección que tengamos a nuestra disposición o no. Por lo tanto, no es obligatorio que usemos gafas, pero no es un problema que las usemos. Y lo mismo si hablásemos de trajes de protección, aunque la lógica nos dice que no tenemos que ser tan paranoicos. En cualquier caso, como decíamos, tenemos libertad absoluta para decidir hasta qué punto nos queremos proteger o exponer, por lo que seremos nosotros quienes decidamos, al menos hoy por hoy, si nos ponemos unas gafas de protección.

Si lo hacemos, estaremos más protegidos, de eso no nos cabe duda. Por otro lado, lo que también dicen muchos profesionales de la salud y la medicina, es que deberíamos valorar usar más o menos recursos de protección y seguridad dependiendo del nivel de exposición que tengamos a los virus y la infección. Por lo tanto, si trabajamos en un entorno que resulte agresivo y en el cual exista riesgo de sufrir un contagio, tendremos que hacer todo lo posible para protegernos, ya sea usando unas gafas, un traje protector o cualquier otro elemento.

Pero si solo salimos a pasear, vamos al supermercado o nos movemos por nuestra ciudad evitando las aglomeraciones y poniendo en práctica todos los consejos de seguridad, lo más probable es que llevar o no llevar gafas de seguridad sea indiferente. Porque salvo gran sorpresa no llegaríamos a exponernos a un nivel de riesgo como el de las personas que trabajan en entornos en los que las posibilidades de infección son mayores. Por todo ello, protejamos nuestros ojos, pero sin usar gafas de una forma obsesiva.

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