¿Qué podemos hacer para evitar los rebrotes de coronavirus?

Los rebrotes de coronavirus nos preocupan, así que tenemos que intentar poner todo de nuestra parte para evitarlos.

A todos nos preocupa que nos podamos volver a encontrar confinados. La situación resultó desagradable y conflictiva por motivos que resultan obvios y que conoceréis tan bien como nosotros. Por eso ahora que no paramos de leer noticias acerca de los rebrotes, en lo que pensamos es en todo lo que podemos hacer para aportar nuestro granito de arena a fin de evitarlo. Hay que trabajar en conjunto, unidos y con la esperanza de que todo irá bien y que no se producirá una situación crítica de nuevo. Para ello es recomendable que hagamos uso de algunas medidas como las que os vamos a aconsejar.

Uso de mascarilla

Siempre es mejor prevenir, que curar. Tenemos que basarnos en la importancia de mantenernos a salvo todo lo posible por mucho que las normas o leyes no establezcan unos controles de seguridad muy contundentes. Esto significa que aunque se relajen las medidas obligatorias de uso de mascarilla, deberíamos intentar usarla lo máximo posible. No hay que olvidar que mientras tengamos la mascarilla puesta nos encontramos ante un mayor nivel de protección que si no la utilizamos. Además, también estamos protegiendo a las demás personas en el caso de que nosotros tengamos el virus y que no lo sepamos por ser asintomáticos.

Hay muchos entornos en los que la mascarilla relaja su uso, sobre todo cuando se dice que no resulta necesaria si podemos mantener la distancia de seguridad de dos metros. Pero sabemos que garantizar algo así de forma constante es muy complicado y que hay otros factores que pueden hacer que sea peligroso incluso con espacio, como la circulación del aire acondicionado. Por lo tanto, nuestra recomendación es que hagáis uso de la mascarilla siempre que sea posible.

Distanciamiento social

Tan importante como el uso de la mascarilla es que intentemos respetar la separación del distanciamiento social en todo momento. Lo recomendable son dos metros entre personas y que sea algo que tratemos de hacer en todo momento, no dejando de distanciarnos cuando nos encontremos en lugares donde por tradición nos resulte más complicado estar separados de los demás. Hay que tener especial cuidado en mantener el distanciamiento social cuando estamos dentro del supermercado, en un bar o en el transporte público. En ocasiones es difícil hacerlo debido a la presencia de una gran cantidad de personas, pero nos tenemos que esforzar para hacerlo. Al separarnos de los demás, algo que debemos hacer salvo en el caso de las personas con las que compartimos unidad familiar, estamos reduciendo el riesgo de infección.

Evitar las fiestas y reuniones masivas

A todos nos gustan las fiestas, las grandes reuniones familiares y otros eventos en los que tenemos la oportunidad de estar rodeados de muchas personas. Pero no nos engañemos: siguen siendo un gran riesgo en estos momentos en los que todavía no nos hemos alejado de las posibilidades de que se produzcan contagios. Para el trabajo sigue siendo conveniente que usemos programas de videoconferencia como Zoom, que nos proporcionan gran margen de maniobra para que no haya diferencias a si estuviéramos compartiendo el mismo espacio. Y las reuniones familiares es mejor que se reduzcan en cuanto a la cantidad de personas que asistan, sobre todo siendo conscientes de tener cierto control de quiénes asisten y del nivel de contacto habitual que tengamos entre los distintos invitados.

Tener una buena higiene de manos

Hay que lavarse las manos más frecuentemente y sobre todo recordar que debemos tener una excelente higiene en las mismas si vamos a tocar un alimento que nos vayamos a comer. Contamos con que llevamos mascarilla mientras estamos en la calle, pero es posible que queramos comer algo. En ese caso lo que tendríamos que hacer es lavarnos las manos y ponernos una solución de alcohol para limpiarlas más a fondo y eliminar bacterias antes de comenzar a comer. No sabemos qué podemos tener en las manos y si tocamos el alimento y comemos, nos estaríamos arriesgando a introducir esas bacterias dentro de nuestro organismo.

Además, si en los lugares a los que vamos hay una botella de alcohol en la entrada, es recomendable que nos pongamos un poco de alcohol al entrar y al salir. De esta forma estaremos aumentando las defensas y reduciendo el margen de riesgo. Si es posible es recomendable que llevemos una botellita de alcohol siempre con nosotros y que así podamos tener una higiene perfecta sin depender de nadie. Lo más importante es que recordemos que hay dos puntos de infección principales: nariz y boca, y ambos estamos acostumbrados a tocárnoslos con las manos. Por ello nunca hay que bajar la guardia.

No tocarlo todo

Es muy común que nos guste tocar lo que vemos, algo tan simple como una pared, una farola o la apoyadura de una escalera mecánica si nos encontramos dentro de un centro comercial. Pero ahora mismo la idea que debemos transmitir es la de la importancia de tocar lo menos posible. Aunque nos parezca que no es importante, cualquier tipo de contacto está aumentando las posibilidades de que terminemos exponiéndonos a algún contagio. Intentemos luchar contra las ganas o la costumbre de tocar aquello que nos rodea y seamos especialmente cuidadosos cuando, por ejemplo, tiramos algún papel a la papelera o a algún contenedor de basura. Toda ocasión en la que evitemos un contacto directo será un menor riesgo al que nos estamos exponiendo. Si llegásemos a tocar algo, lo recomendable sería actuar como hemos mencionado anteriormente, con el uso de un alcohol de manos que nos permita una higiene completa.

En el entorno de la oficina

Primero, podemos aplicar lo que hemos mencionado sobre las reuniones. Pero hay otras cosas que podemos hacer, sobre todo si tenemos cierto control del entorno de la oficina o podemos hablarlo con los jefes para que tengan en cuenta nuestras sugerencias. Antes de nada debemos añadir que es importante que si podemos continuar con la fórmula del teletrabajo lo hagamos, puesto que posiblemente haya ayudado a salvar muchas vidas. Hay empresas que han vuelto a la normalidad, pero que podrían estar teletrabajando sin ningún tipo de problema. Esta es una buena oportunidad para aportar un poco de dinamismo y tecnología a las empresas y ofrecer a los empleados el que en muchos casos es un mejor método de trabajo.

Pero si no hay otra opción que ir a la oficina, lo mejor será que pongamos cierta distancia entre los puestos de trabajo, que dejemos un espacio en el medio de cada uno o incluso que las mesas se coloquen en distintas posiciones atípicas para evitar los contactos. Además, evitemos utilizar las mismas herramientas que nuestros compañeros si no las hemos desinfectado antes. Esto significa que no recurramos a la tradición de «pásame tu boli» o cualquier otro tipo de herramienta. Ahora es mejor que seamos más independientes y que no nos expongamos a riesgos, especialmente cuando en realidad no tenemos ninguna necesidad. Si se trata de maquinaria que hay que compartir de forma obligatoria, lo mejor será que desinfectemos la máquina con una solución de alcohol después de cada uso.

También es recomendable acostumbrarse a la ventilación natural por mucho que estemos habituados al aire acondicionado. Los circuitos artificiales de aire lo que hacen es aumentar el volumen de riesgo, mientras que abrir las ventanas es lo ideal a la vista de que el virus puede acabar escapándose al exterior y desapareciendo. Por otra parte, tampoco es recomendable que nos aglutinemos en la zona de café de la oficina. No hay problema en ir a tomar una bebida, una botella de agua o similar, pero intentemos hacerlo cuando no haya ya otras personas. Y la práctica de quedarse allí parado para hablar un rato ahora mismo no es, ni mucho menos, lo más recomendable.

En los bares y restaurantes

Principalmente todo lo que hemos mencionado de las oficinas lo podríamos aplicar a los restaurantes o bares. Es fácil ver que los puntos críticos se encuentran en que hagamos distanciamiento social y que seamos lo más higiénicos posible. Nadie os va a mirar mal si usáis la solución de alcohol para higiene en los cubiertos antes de comenzar a comer. Será una medida adicional. Además, es más recomendable que nunca pedir bebidas en botella y no en vaso, para reducir aún más las opciones de riesgo. Tampoco deberíamos apoyarnos en la barra, por mucho que la Reina le insista al Rey con que lo haga. Y si el bar no ha tomado medidas para proteger la zona de la barra del contacto entre cliente o camarero será preferible no sentarse allí.

Hay que asegurarse de que los bares tienen las ventanas abiertas, aunque eso pueda hacer que la temperatura sea un poco molesta, y que además la música que se puede escuchar en el ambiente no está muy alta. El motivo de ello es que un hilo musical elevado haría que tuviéramos que gritar más alto y al hacerlo disparamos una mayor cantidad de partículas desde nuestra boca.

En el transporte público

Hay que ser conscientes de que el transporte público es uno de los lugares más peligrosos y con mayores posibilidades de que se produzcan contagios, sobre todo cuando hablamos del autobús, donde solemos tener poco margen de maniobra e ir enlatados como sardinas. En el metro siempre podemos movernos y pasar a otro vagón o zona del mismo si creemos que la situación es arriesgada o si vemos que a nuestro alrededor hay personas que no tienen mascarilla. Por ello siempre tenemos que estar alerta a lo que ocurre en el transporte público en el que estemos y no tener miedo de actuar alejándonos si fuera necesidad. Es la nueva normalidad y vamos a vivir con ella durante un tiempo.

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