¿Qué mitos existen sobre el Sida que no deberías creer?

El sida es una enfermedad que está muy presente en la sociedad y que sufre de algunos mitos que conviene desmentir.

Virus del VIH

En los últimos años se le ha ido perdiendo el respeto al síndrome de inmunodeficiencia adquirida, el sida, pero sigue siendo una enfermedad complicada de la que conviene estar informados. No obstante, lo que hay que conocer son los mitos que existen sobre esta enfermedad, para no creerlos y no expandir sus leyendas, dado que no son nada beneficiosos para la sociedad.

Por ejemplo, se habla mucho acerca de que los principales motivos para tener esta enfermedad son la promiscuidad y la adicción a las drogas. La realidad no es esta. Es cierto que estos son factores que pesan y que pueden afectar, pero no hay que olvidar que las estadísticas indican que a diario nacen 600 bebés con el virus. Por lo tanto, es más problema que no exista una mentalidad consecuente con la enfermedad, que no se hable del tema y que no se tomen precauciones a la hora de entablar relaciones sexuales. Al fin y al cabo, la promiscuidad se choca de golpe con la estadística, dado que una persona que solo tiene una pareja puede contraer la infección si tiene relaciones con una que ya tenga la enfermedad.

Otro mito existente es que el virus solo lo sufren los homosexuales y los afroamericanos. Pero es algo totalmente erróneo. El perfil mayor de las personas que tienen el virus no encaja exactamente en estas definiciones. Tal y como reconocen los expertos, el sida es un problema de la sociedad, no de nadie en especial.

El tercer mito es el que lleva a creer que si tenemos sexo sin protección con una persona positiva las posibilidades de contraer el virus serán del 100%. Tampoco es verdad. Cuando el virus está suprimido por un tratamiento eficiente los riesgos de contagiar a otra persona incluso en este tipo de situación son mínimos. Existen, pero son muy reducidos. No obstante, la sociedad ha preferido pensar lo contrario como método de autodefensa, aunque esto se ha llegado a convertir en un estigma.

Cuarto mito: si tenemos una relación monógama estamos a salvo del virus. No es así. Siempre hay que conocer a nuestra pareja a fondo, pero también tener precaución y hacernos controles, porque nunca se sabe lo que puede llegar a ocurrir.

También se cree que criminalizar el no decir que tenemos el virus puede ser algo positivo, pero ocurre todo lo contrario, dado que no ayuda nada a las personas que sufren la enfermedad. Por último, hay personas que creen que con solo mirar a los ojos a otra pueden saber si son positivos. Obviamente, esto es absurdo.

Vía: Mashable

Foto: Kanijoman

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