¿Qué es la amaxofobia?

Hay miles de personas en el mundo entero que tienen miedo y sienten ansiedad por tener que conducir.

miedo a conducir

Si el mundo fuera perfecto no tendríamos ningún tipo de problema en realizar cualquier tipo de acción de una manera libre y fluida. Por desgracia, hay muchas enfermedades que podemos sufrir y que afectan directamente a nuestra cabeza de manera que nos impiden llevar a cabo determinadas tareas. La amaxofobia es una de ellas, tratándose del miedo irracional que podemos tener a conducir. El término se compone de las palabras amaxos y phobos, que significan en latín “carruaje” y “gran miedo” de manera respectiva.

Este tipo de miedo a conducir vinculado a la enfermedad de la que os hablamos se produce en los casos en los que no tenemos capacidad para ponernos al volante. Cuando lo intentamos sentimos un alto nivel de pánico, un bloqueo irracional contra el cual no podemos luchar y una intensidad de miedo que es difícil superar de forma natural. La amaxofobia la sufren miles de personas en todo el mundo y es uno de los problemas psicológicos que afecta a una mayor cantidad de españoles.

El miedo que sentimos producido por esta enfermedad se encuentra generado por una combinación de factores variables dependiendo de la persona en cuestión. Por ejemplo, pueden influirnos factores externos de los que hayamos sido conscientes o factores personales que directamente nos produzcan el bloqueo y un aumento en los niveles que sentimos de ansiedad. Algunas personas no consiguen arrancar el motor del coche, mientras que otras tienen que pararlo de repente porque no son capaces de continuar con la conducción.

Hay que tener en cuenta que este tipo de miedo es negativo, dado que el miedo no siempre se vincula con una emoción nociva que haya que apartar. Hay distintos niveles de miedo que lo que hacen es empujarnos a realizar acciones que de otra manera no realizaríamos. Pero el miedo que se vincula con la amaxofobia deriva en un bloqueo, en una sensación de incapacidad que sin duda no es nada positiva. ¿Pero qué es lo que lleva a ello? Como decíamos, el miedo a conducir se puede deber a factores internos o externos a la persona.

¿Cuáles son las causas?

Uno de los externos es que hayamos oído acerca de un accidente de tráfico y se nos haya metido la idea tan dentro de la cabeza que tengamos miedo de que nos pase algo parecido a nosotros. Ni siquiera tenemos que haber presenciado el accidente para que termine afectándonos de una manera drástica. Por supuesto, si nosotros hemos sido quienes han estado presentes en el accidente ese tipo de miedo pasa a ser interno y a estar motivado por una traumática experiencia personal que deja huella, lo que requeriría de mucho trabajo psicológico para que nos pudiéramos volver a poner en el volante. Otro factor interno es no haber estudiado lo suficiente o no haber aprendido de manera conveniente en la autoescuela. A veces se cree que aprobando los exámenes y obteniendo el carné ya estamos preparados para conducir, pero hay personas que se dan cuenta de que tras acabar en la autoescuela no han ganado la dinámica suficiente como para conducir de forma independiente. La falta de experiencia y de confianza en el aprendizaje puede llevar a que no se pueda conducir.

conducir tranquilo

Otros problemas internos incluyen que nos falte confianza en nosotros mismos o que tengamos un nivel de autoestima demasiado bajo que nos lleve a creer que si conducimos lo haremos mal y que estaremos quedando en un mal lugar en comparación a otros conductores. El miedo al ridículo, a hacerlo mal o a producir molestias en otros conductores se puede convertir en un inconveniente que derive en desarrollar fuertes casos de amaxofobia. También hay personas que la sufren porque son tan perfeccionistas que quieren hacerlo todo bien y tienen miedo a no ser capaces, o porque sean conscientes de que con los años ya no tienen tanta habilidad o precisión para la conducción. Fuertes niveles de estrés o ansiedad tampoco son buenos compañeros de viaje en este sentido.

¿Qué síntomas resultan más apreciables?

¿Cómo podemos saber si estamos desarrollando amaxofobia y que por ello no conseguimos conducir? En ocasiones este problema se va acrecentando con el tiempo y nosotros mismos nos damos cuenta de que lo que inicialmente podía haber sido un pequeño parón antes de encender el motor poco a poco se va convirtiendo en minutos de espera mentalizándonos para conducir. Si este crecimiento en el miedo al volante se ve acompañado de vértigos, sudores, despuntes en las emociones que nos lleven a gritar o llorar de imprevisto, así como mareos y ansiedad, posiblemente estaremos encontrándonos cara a cara con este problema que de forma inevitable acabará en una fuerte depresión.

Los expertos hablan de tres campos en los que hay que detenerse para comprobar el origen de los síntomas que vamos a sufrir dentro de la amaxofobia. Uno de los grupos son los síntomas que podemos observar en nosotros o en nuestros familiares. Por ejemplo, que de repente nuestros movimientos son más torpes de lo habitual, o que comenzamos a actuar de forma desorganizada. También nos mostraremos más nerviosos y buscaremos excusas y planes B para no tener que conducir. Otro de los grupos son aquellos síntomas de tipo cognitivo, que incluyen el miedo, la inseguridad, el tener pensamientos negativos de forma constante en la cabeza o no ser capaces de concentrarnos. Es frecuente que nos dé miedo ponernos al volante porque pensemos en que va a ocurrir algún tipo de accidente cuando en realidad no podemos anticiparnos a ello de ninguna manera.

Y en último lugar están los síntomas de tipo fisiológico, que se pueden detectar fácilmente en la forma de presión en el pecho, problemas para respirar, pulso con un ritmo irregular, dolor en el estómago, temblores en las extremidades, exceso de sudoración y un nivel de cansancio por encima de la media.

concentrarse en el ahora

¿Cómo solucionarlo?

Una vez somos conscientes de que estamos sufriendo amaxofobia es importante que nos pongamos en marcha para adoptar medidas que nos permitan dejar atrás esta enfermedad y volver a conducir de una manera adecuada. ¿Pero cómo hacerlo? Los especialistas recomiendan que nos esforcemos y apliquemos a la hora de superar el problema, porque no es algo que vayamos a arreglar sin esfuerzo de la noche a la mañana. Una de las grandes recomendaciones es que adoptemos la vida con la filosofía mindfulness, que significa que nos concentremos en el ahora y que prestemos atención a todo lo que está ocurriendo aplicando todos nuestros sentidos. Esto es algo que reduce el nivel de estrés, porque sabemos que ahora mismo estamos bien y que no hay ningún miedo por una situación que controlamos de forma plena.

También es recomendable trabajar el desarrollo personal de la inteligencia emocional, participar en la neurolingüística, realizar terapias cognitivo-conductuales o liberarnos emocionalmente por medio del tapping. Si aún así seguimos teniendo problemas podremos intentar confiar en la hipnosis, hacer uso de técnicas de relajación muscular o de respiración y utilizar otras técnicas recomendadas, como el entrenamiento autógeno de Schultz. En cualquier caso, se recomienda consultar con un psicólogo si vemos que por medio de aplicación de técnicas caseras no tenemos éxito y seguimos sufriendo el bloqueo y el miedo que caracterizan a la amaxofobia.

Foto: PublicDomainPicturesFree-PhotosSplitShire

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