¿Qué es el chemsex?

Las drogas que se ingieren en el chemsex pueden llegar a provocar graves problemas en quienes las consumen.

Mujer con pastillas

Las autoridades comienzan a estar muy preocupadas por la expansión del chemsex, una práctica cada vez más instaurada entre la comunidad gay en nuestro país. Preocupa mucho porque puede llegar a provocar problemas de salud y derivados entre personas que posiblemente no conozcan las connotaciones de lo que están haciendo.

La definición de chemsex la encontramos en un término que se utiliza para la combinación de varias drogas que se ingieren antes de llevar a cabo la práctica sexual. Si lo vemos desde un punto de vista generalizado es la acción de consumir estas drogas para practicar el sexo bajo las influencias de sus efectos. Las drogas que se incluyen en este consumo son la metanfetamina, la mefedrona y la GHB/GBL. Todo combinado provoca unos efectos que se aprovechan en este contexto, pero que resultan peligrosos.

Estas drogas a veces se consumen de forma combinada en los tres casos y en otras ocasiones con la presencia de solo dos de ellas. La cantidad y el volumen depende de cada caso, aunque los efectos son igual de dañinos y peligrosos. Lo que ocurre es que el cuerpo se abre al sexo de una forma continuada y necesidades obligatorias como dormir o comer pasan a segundo plano.

Este tipo de efecto se produce debido a que la combinación de estas drogas se convierte en un estimulante de efectos gigantescos. Se llega a provocar euforia, inestabilidad y mejora de distintos rasgos, como la percepción que se tiene sobre el sonido y la mejora en cuanto a la función mental. Como hemos mencionado, el efecto que más se valora es que se incrementa el deseo por la práctica del sexo. Por eso hay muchas personas que lo consumen con el objetivo de dejarse llevar y tener relaciones de forma indiscriminada.

Los efectos que se pueden producir tras consumir esta combinación de drogas incluyen problemas de corazón, vasoconstricción, manchas en la piel, ansiedad, depresión, dolores en partes del cuerpo como los riñones o el abdomen, psicosis o situaciones de pánico. Todo ello se puede incrementar dependiendo del volumen de drogas consumido, por lo que siempre es recomendable reducir este consumo al mínimo.

El problema, a la hora de poner remedio a la expansión de estas drogas, es que sus precios no son elevados y que son más económicas que otras sustancias. Pero las autoridades luchan para que el chemsex pueda desaparecer de una vez por todas.

Foto: HASTYWORDS

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