¿Qué efectos negativos puede tener la cafeína en los niños?

Hay muchos motivos por los que los más pequeños no deberían consumir ningún tipo de cafeína, ni café ni refrescos.

Que nadie se sorprenda cuando digamos que hay padres que piensan que darles café a sus hijos es algo que no tiene problema alguno. En especial hay regiones del mundo donde ocurre y nos quedamos muy sorprendidos. Porque a todas luces se trata de algo que no se debe hacer a la vista de todos los problemas que puede generar entre los más pequeños de la casa.

Hoy queremos hablaros de estos efectos negativos y aspectos que debéis tener en cuenta para que veáis claramente cuáles son los motivos por los que no debéis darle café a los niños.

1. Más riesgo de sufrir obesidad

Aunque lo podamos pensar, no es recomendable que le demos refrescos a los niños. Se comercializan de manera que a ellos les cause interés, pero es mejor evitar lo máximo posible la cantidad de cafeína que van a beber. Por lo tanto, tratemos de limitar la Coca-Cola y otros refrescos que la incluyen. Podemos optar por la versión sin cafeína si es una celebración especial u otro tipo de evento especial, pero por lo general lo mejor que podemos hacer es optar por darles a nuestros niños bebidas más sanas. Por ejemplo, todo tipo de zumos o bebidas más sanas como puede ser el caso de Aquarius.

El motivo de ello es que estas bebidas aumentan los riesgos de que los niños acaben sufriendo obesidad. El motivo de ello es que estas bebidas con cafeína están también llenas de azúcar, por lo que el aumento de peso termina siendo inevitable. Los médicos indican que el porcentaje de riesgo al que se exponen los niños aumenta de forma considerable hasta el 60%.

2. Problemas dentales

Los efectos que tiene la cafeína en la dentadura de los niños pueden ser devastadores. Lo menos arriesgado es la exposición al aumento de las caries. Pero hay algo más, ya que la cafeína y su alto nivel de acidez también derivan en que el esmalte dental pueda sufrir un elevado nivel de erosión.

3. Riesgo de insomnio

¿Por qué tomamos café los adultos? Al margen de que nos pueda gustar más o menos, seguro que lo bebemos con el objetivo de despertarnos. La cafeína nos mantiene activos y alerta. El efecto de la cafeína es de alrededor 8 horas y en los niños resulta más intenso, ya que su cuerpo no está preparado. Si los niños consumen cafeína, lo que hará será que no puedan descansar y dormir el tiempo necesario. La media que recomiendan los pediatras para el descanso de los niños es de 11 horas. Si bebieran cafeína el tiempo que podrían dormir será muy inferior.

4. Entorpecimiento del desarrollo de los huesos

Cuando los niños están creciendo, de lo que nos tenemos que asegurar es de que su cuerpo se desarrolla de una manera adecuada a todos los niveles. Y sobre todo lo que nos preocupa son los huesos. No podemos arriesgarnos a que el desarrollo óseo de los más pequeños no se lleve a cabo de forma adecuada. Por eso tenemos que evitar la cafeína. El motivo de ello es que la cafeína tiene una función diurética que actúa de manera agresiva en el cuerpo de los niños. Provoca que los jóvenes pierdan calcio y que esto derive en que el volumen de masa ósea disminuya. Las estadísticas indican que por cada 100 miligramos que consumen los niños llegan a perder 6 miligramos de calcio. Y en una ocasión podría no ser problemático, pero si se van acumulando pérdidas de seis en seis miligramos, nos encontraríamos con que se entorpecería de forma drástica el desarrollo de los huesos de los niños.

5. Deficiencias en la nutrición

Cuando un niño bebé café o refrescos con cafeína, existen grandes posibilidades de que su estómago se llene mucho antes de lo previsto. Sobre todo el gas de los refrescos actúa llenándoles con rapidez. Y cuando esto ocurre, los niños dejan de alimentarse y no ingieren los elementos que necesitan. Un niño necesita comer una dieta equilibrada que incluya verduras, frutas, proteínas y todos los demás ingredientes que forman parte de la nutrición y el desarrollo de los más pequeños. Si un niño se habitúa a beber refrescos, la cantidad de comida que tomará a lo largo del día será muy limitada. Sin esos componentes beneficiosos para su organismo, el desarrollo nutricional de los jóvenes se verá afectado y les podrá pasar factura a lo largo de los años.

6. Hiperactividad y falta de concentración

Con la ingesta de cafeína lo que ocurre en el cuerpo de los niños es que les produce un estado de hiperactividad peligroso. Los niños se mueven más, están más inquietos, tienen problemas para socializar y se encuentran con multitud de sensaciones extrañas que no llegan a entender. Al mismo tiempo, la cafeína les puede hacer sentir más irritables, algo que por ningún concepto es positivo que ocurra a esas tempranas edades y que puede afectar no solo a su relación con nosotros, sino también a la relación que tienen con sus compañeros de clase o profesores.

7. Deshidratación

Como decíamos antes, uno de los efectos que tiene la cafeína en el organismo es el diurético. Y esto nos lleva a que perdamos líquidos, provocando riesgo de que alcancemos un estado de deshidratación muy peligroso. Por este motivo los especialistas médicos recomiendan que los niños no tomen cafeína sobre todo los días en los que hace un excesivo calor. Ese golpe que tienen los niños al beber un refresco frío y que creen que les sienta bien. en realidad es negativo y acarrea una serie de riesgos importantes. Lo que hay que hacer cuando los niños sudan es incrementar el consumo de agua, ya que se trata de la bebida que puede ayudarles a encontrarse mejor y la que realmente necesitan para vivir. La deshidratación supone más problemas de lo que podamos imaginar y el riesgo va mucho más allá de que simplemente podamos sentirnos más cansados y sin fuerzas. Por eso tanto pequeños como mayores siempre debemos estar bien hidratados.

8. Genera adicción

No nos olvidemos de lo inadecuado que es la cafeína para los niños a la vista de que se trata de una sustancia capaz de generar adicción. Esto es algo que se sufre cuando somos adultos, por lo que podemos imaginar que en los niños el efecto será todavía superior. Y si a los adultos les acaba llevando al consumo de bebidas con cafeína de forma habitual a lo largo del día, a los niños el quizá no poder disponer de la sustancia de una manera habitual hará que tengan dolores de cabeza, mal humor y otros problemas. Es una realidad que no queremos someter a nuestros hijos al riesgo y los problemas de hacerles pasar por una situación en la que sentirán adicción y los efectos de la abstinencia cuando no puedan conseguir lo que su cuerpo les está pidiendo.

9. Ante todo, dejemos que sean niños

Esto es lo importante: recordar que los niños son niños y que esto tiene que seguir así durante mucho tiempo. No hay que correr, no es necesario que saquemos a los más pequeños del camino que les ayudará a crecer y a convertirse en personas adultas. Ya llegará el día en el que decidan beber café por sí mismos o en el cual comiencen a ingerir refrescos sin la supervisión de sus padres. Todo eso llegará, pero de momento, mientras sean niños, lo importante es que eso siga siendo así.

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