¿Qué decisión han tomado los estadounidenses sobre la lechuga romana?

El riesgo de enfermedad ha llevado a que las autoridades estadounidenses prohíban el consumo de lechuga romana.

Lechuga Estados Unidos

La lechuga romana es una de las lechugas que más se consume en Estados Unidos. De hecho, los mayores cultivos se concentran en Arizona y California y este tipo de vegetal supone el 30% de todas las lechugas que pueden llegar a consumirse en el país americano. Sin embargo, a pesar de ser uno de los alimentos estrella, ahora no está pasando por sus mejores momentos debido a que las autoridades sanitarias han prohibido su consumo temporalmente.

¿La causa?, una posible epidemia infecciosa provocada por la bacteria E. Coli (Escherichia Coli), que parece ser que ya ha atacado a 32 personas, de las cuales más de 10 han necesitado ser hospitalizadas en 11 estados diferentes.

Recordando que el pasado año Estados Unidos fue víctima de una de las mayores epidemias de E.Coli de la historia del país, en esta ocasión los expertos sanitarios han querido ser precavidos y alejar la lechuga romana de los consumidores.

El tema es más que preocupante, puesto que todo esto ha saltado estando muy cerca del día de Acción de Gracias, uno de los días más importantes en Estados Unidos donde se elaboran menús muy variados, siendo la lechuga romana un acompañamiento habitual.

Para evitar que haya más brotes por el momento se ha prohibido su consumo, tanto en casa como en los restaurantes y también se ha aconsejado desinfectar todos los lugares que hayan podido estar en contacto con alguna lechuga romana, como por ejemplo las baldas del frigorífico. Por norma general, las cepas de esta bacteria no suelen ser demasiado peligrosas, aunque es cierto que puede haber casos algo más problemáticos. Los principales síntomas que presentan los que están infectados son diarreas, vómitos, náuseas y en ocasiones puede dar fiebre.

La E.Coli es una bacteria común que podemos encontrar fácilmente en el intestino de muchos animales, como por ejemplo las vacas o los pollos. Para que la bacteria llegue al consumidor (que no suele ser lo habitual), los excrementos de estos animales han tenido que estar en contacto directo con los vegetales o en su defecto a través del sistema de riego. De esta manera los vegetales contraen la bacteria y puede llegar a nosotros rápidamente a través de la cadena de distribución.

Debido a los problemas que causó el año pasado, ya que se produjeron 5 fallecimientos, las autoridades han prohibido el total consumo de la lechuga romana en cualquier formato. En hojas, frescas o incluso si vienen envasadas o en bolsas de plástico.

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