¿Qué debemos saber de la homeopatía en España?

¿Qué entendemos por homeopatía y cómo se encuentra su situación en nuestro país con las últimas leyes?

Homeopatía

La Homeopatía es un término que procede de la unión de las palabras griegas hòmeos (igual) y pàthos (patología). Está considerado por muchas personas como un método alternativo de curación de algunas dolencias. Se basa en la doctrina del médico alemán Samuel Hahnemann (que hizo público por primera vez este término en 1807), quien fundamentaba sus teorías en que “lo similar cura lo similar”, es decir, que lo que en grandes cantidades puede enfermar a un individuo sano en pequeñas proporciones curará a un individuo enfermo.

Actualmente la homeopatía está considerada por la comunidad científica internacional como una pseudo ciencia, pero al igual que tiene grandes detractores también arrastra a millones de seguidores. De hecho, se prescriben gran cantidad de productos homeopáticos por parte de muchos especialistas, médicos de familia e incluso farmacéuticos, y no solo lo hacen los especialistas en homeopatía. Según datos de la Sociedad Española de Medicina Homeopática (SEMH) existen alrededor de 300.000 médicos especialistas en este tipo de terapias y aproximadamente 400 millones de pacientes han hecho uso de ellas en algún momento de su vida.

¿Qué es un remedio homeopático?

Pero veamos un poco más a fondo en qué consiste o qué elementos contiene lo que comúnmente se denomina por su propia industria un medicamento homeopático. El medicamento homeopático se fabrica a lo largo de un proceso que está dividido en dos fases claramente diferenciadas. Una primera parte se define como Dilución, y a lo largo de la cual se van diluyendo de forma progresiva la sustancia original elegida (en función de la dolencia) en alcohol o en agua destilada, dejando una parte infinitesimal de esta sustancia que a grandes cantidades provocaría precisamente la enfermedad en una persona sana. En la segunda fase del proceso de fabricación se lleva a cabo la parte denominada Dinamización, que consiste básicamente en que se agita esta disolución obtenida previamente de manera enérgica.

La sustancia de base elegida en cada caso viene determinada por el médico homeópata, que antes de prescribirla realizará un exhaustivo estudio clínico previo del paciente, de sus dolencias, de los síntomas que presenta, de su estado psíquico, y de las otras patologías que sufre para comprender y elegir el agente curativo más adecuado para cada enfermo según su patología.

Funcionalidad y beneficios de los productos homeopáticos

Los productos homeopáticos basan su eficacia en el tratamiento específico de los síntomas que padece el enfermo, y no en el origen o las causas que provocan la dolencia a tratar. Es decir, según la metodología de Samuel Hahnemann, creador de la homeopatía, las enfermedades no existen como tales, por lo que hay que centrarse en la sintomatología que muestra en el enfermo, y tener en cuenta otras observaciones como su dieta, su estado anímico y modos de pensamiento y conducta, etc. Algo así como tratar al paciente particular en cada caso y como un todo, no tratar la dolencia determinada sin tener en cuenta las características propias de este enfermo y los aspectos que los rodean.

Los homeópatas prescriben sus productos en base a estos dos conceptos: la materia médica y los repertorios. La primera consiste en un conjunto de perfiles constituidos por “remedio”, y que definen los distintos síntomas que se asocian a cada cura individual. Los segundos son un libro de referencias, catálogo o repertorio donde se detallan los síntomas de las enfermedades y los remedios que se relacionan a cada síntoma específico. Las preparaciones homeopáticas pueden realizarse con la base o principio activo de distintas sustancias de origen vegetal, animal o incluso sintético.

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¿Funcionan estos productos homeopáticos o son farsas?

Diferentes estudios científicos realizados a lo largo de los dos últimos siglos insisten en la necesidad de hacer ver que los productos homeopáticos solo actúan como efecto placebo en los pacientes, ya que las múltiples diluciones de la sustancia original en agua o alcohol hacen que la misma acabe desapareciendo inevitablemente, mientras que otra rama de investigadores expertos en esta disciplina terapéutica insiste en las conclusiones de sus estudios en que el agua tiene “memoria”, y por tanto puede “recordar” las sustancias que han estado en contacto con ella y obtener así parte de sus propiedades y beneficios.

También hay estudios acreditados que apelan a que los productos homeopáticos, gracias a su efecto placebo del que hablábamos, pueden complementar sin riesgos el tratamiento farmacológico obligado para diversas patologías, ayudando al paciente a generar una sensación de auto convencimiento de que lo que está tomando le hace bien. Y según estas teorías realmente no habría un problema, puesto que los remedios que se basan en la homeopatía son inocuos, sin toxicidad alguna para el que los toma. En cualquier caso, desde la industria homeopática se insiste en que sus preparados son seguros para los pacientes, puesto que como hemos indicado anteriormente tienen muy baja o nula toxicidad en los seres humanos. Se insiste desde la Sociedad Española de Medicina Homeopática en que los remedios homeopáticos no tienen contraindicaciones, que no interaccionan con otros medicamentos que ya se estén tomando (y que incluso los complementan), y que son aptos para mujeres embarazadas y para los menores de edad. Así mismo, esta industria escuda sus argumentos en que además de curar la enfermedad en sí los remedios homeopáticos tienen en cuenta las reacciones del enfermo ante su dolencia, puesto que sus efectos terapéuticos vienen dados por la propia estimulación de los recursos del organismo, que se fortalece de esta forma.

Homeopatía vs remedios naturales

Tendemos a comparar o incluso creer falsamente que la homeopatía y la medicina natural son términos parecidos o incluso similares, pero nada más lejos de la realidad. Esta relación suele venir provocada porque en ambos casos son productos que no necesitan de receta médica y que no están habilitados como medicamentos farmacéuticos. El hecho de que nos los dispensen en la farmacia sin la prescripción de un facultativo sanitario hace pensar que se engloban todos en el apartado de “medicamentos sin receta” o “remedios naturales” muy típicos también en las oficinas de parafarmacia.

Pero no se debe confundir un producto homeopático con una sustancia o remedio natural cuya composición sean elementos propios de la naturaleza como hierbas o raíces no tratadas con una adulteración mínima de su esencia a las que se les suponen efectos medicinales. En el primer caso, como ya hemos explicado anteriormente, hablamos de un remedio basado en la disolución de un elemento químico en agua hasta tal punto que al final del proceso no queden restos de moléculas de este elemento, y es la “memoria” del agua la que cura al enfermo. En el segundo caso, tratamos de un producto compuesto por elementos naturales como hierbas, raíces, especias o incluso grasas vegetales o animales que utilizadas en su justa medida tratan las enfermedades en cuestión o palían sus efectos, basándose en algunas evidencias científicas, si bien su uso terapéutico tampoco es que sea milagroso, ya que los principios activos no van acumulados en cantidades suficientes en muchos casos para sanar totalmente la dolencia. Existen algunos productos homeopáticos que incluyen en su composición elementos naturales, pero no se deben confundir unos con otros, puesto que el proceso de fabricación y los fundamentos de su eficacia son diametralmente opuestos.

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La homeopatía en España. Un camino hacia la regularización oficial

La medicina homeopática y sus productos vuelven a estar en el punto de mira estos días debido a la retirada de las farmacias de miles de medicamentos homeopáticos. Hace seis meses se publicó en el Boletín oficial del Estado (BOE) la orden que regulaba el procedimiento para autorizar, registrar y dispensar estos productos. Y recientemente el BOE publicaba el anexo con los 2008 productos homeopáticos que sí podrán comenzar a tramitar la solicitud para ser autorizados junto con las fechas previstas para dichas presentaciones.

Estos productos homeopáticos tendrán que ajustarse a la nueva reglamentación aprobada y cumplir con las exigencias que se han determinado para poder optar a tener autorización para ser vendidos en las boticas. Este será el primer paso para su regularización completa, pero aún deben ser considerados aptos posteriormente. Por otro lado, recientemente también se hacía público el listado de productos homeopáticos que serán retirados inmediatamente del mercado. Todo este proceso regulador fue puesto en marcha por las anteriores Ministras de Sanidad Dolors Monserrat y Carmen Montón, y lo ha continuado la actual ministra del ramo Luisa Carcedo. Basándose en una directiva europea del año 2001 el Ministerio de Sanidad deseaba sacar del limbo legal en el que estaban inmersos los casi 16.000 productos homeopáticos que hay en el mercado actualmente y de paso descartar que este tipo de productos tengan la categoría de medicamentos, puesto que podrían suponer “un riesgo para la salud”.

Estas presentaciones homeopáticas llevan casi 20 años vendiéndose en las farmacias españolas sin que científicamente se haya avalado su eficacia real, de hecho no tienen porqué demostrar en sus ensayos clínicos que curan las enfermedades, algo que si es obligatorio para las medicinas convencionales.
En cualquier caso, según anuncia la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) lo cierto es que de momento solo hay doce productos que hayan presentado sus solicitudes para ser regularizados como productos con indicación terapéutica de los 2.008 productos publicados en la resolución y que a priori podrían reclamar esa adecuación al marco legislativo sanitario Español. Los otros 1.996 se han comunicado como productos sin indicación terapéutica. Es por ello que miles de preparados homeopáticos desaparecerán de las farmacias al no haber solicitado su inclusión en el registro preliminar.

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Conclusiones a tener en cuenta

Los medicamentos, productos o remedios homeopáticos, según cada cual los quiera denominar, no son tóxicos para la salud humana, y por lo tanto su utilización no está reñida con el planteamiento de llevar una vida sana e incluso se pueden administrar conjuntamente con medicamentos “oficiales” en el caso de padecer alguna enfermedad.

Hasta el día de hoy los estudios realizados sobre estos productos no confirman con seguridad que sean realmente efectivos para el tratamiento de las dolencias que dicen curar. La homeopatía está todavía hoy falta de informes científicos concluyentes que afirmen sin lugar a dudas que es realmente efectiva para los enfermos que la utilizan como tratamiento, si bien es cierto también que ofrece en la mayoría de los casos un efecto placebo que ayuda a los pacientes en el aspecto psíquico de su curación. Los efectos terapéuticos del uso de remedios homeopáticos están relacionados en gran parte con la evidencia de que el aspecto anímico de los enfermos juega un papel muy importante en el restablecimiento de su salud, pero se corre el riesgo de creer que la homeopatía lo puede curar todo. Se han dado casos de enfermos que abandonan los tratamientos médicos tradicionales en busca de soluciones homeopáticas, acrecentándose con ello sus problemas de salud.

Cada cual es libre de recibir el tratamiento terapéutico que considere mejor para sí mismo, pero no debemos olvidar que hoy por hoy los facultativos médicos deben tener muy presente cuáles son los tratamientos que están resolviendo los problemas sanitarios de la población y apostar por terapias que objetivamente están dando resultados por cantos de sirena no probados científicamente no es lo más aconsejable. Dicho esto, insistimos en que si el aspecto psicológico del paciente se ve mejorado y su ánimo se restituye con el uso de estos tratamientos alternativos, no hay nada que evite que se utilicen paralelamente a los prescritos por los especialistas. Eso sí, es imprescindible estar informados y ser conscientes de los riesgos de abandonar tratamientos tradicionales en pos de tratamientos homeopáticos. Así lo entiende la Comunidad científica en su gran mayoría y así lo entienden también los diferentes gobiernos que están regularizando la venta de estos productos. Solo el tiempo y las evidencias científicas podrán arrojar más luz sobre este cada vez más seguido mundo de la homeopatía y que ha despertado el debate entre la población.

Posiblemente dentro de unos años veamos con más claridad qué es lo que ocurre con la homeopatía y sepamos mejor cómo aprovecharla de una forma conveniente para la población en todo tipo de contextos.

Foto: TabeajaichhaltcencziBru-nOsilviarita

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