¿Qué debemos hacer para salir de casa con niños de manera segura?

Repasamos los consejos que os ayudarán a que la salida a la calle con los niños se materialice como una buena experiencia segura y agradable.

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Hace unas horas los niños comenzaron a salir a la calle para disfrutar del aire fresco y de la posibilidad de salir de casa después de más de 40 días recluidos. Lamentablemente, no todos los niños han salido a la calle siguiendo las indicaciones recomendables y haciendo caso a las recomendaciones u obligaciones de responsabilidad. Por ello no hemos querido dejar pasar la oportunidad de comentar algunos de los detalles y consejos que os ayudarán a salir al exterior con los niños sin exponeros a multas y sin sufrir ningún tipo de riesgo. No olvidemos que este virus es cuestión de todos y que solo con esfuerzo por parte de toda la sociedad española tendremos la oportunidad de detenerlo.

1. Normalizar la situación

Seguro que habéis leído en multitud de guías y consejos que es necesario tranquilizar a los niños y hacerles sentir que han realizado un gran trabajo por pasar este tiempo en cuarentena, por la forma en la que se han comportado y por haber formado parte de la solución. No es algo malo, por supuesto. Pero tenemos que tener mucho cuidado con las palabras que elegimos y por la forma en la que transmitimos estas sensaciones de tranquilidad a los más pequeños. El trabajo solo está hecho a la mitad. No nos hemos librado del virus y la amenaza sigue existiendo. Se requiere la colaboración de todo el mundo y en especial de los más pequeños, que ya hemos comentado en multitud de ocasiones que pueden ser súper-portadores, lo que les convierte en una figura amenazante en lo que se refiere a la posibilidad de que la pandemia tenga una segunda vuelta aún más agresiva que la primera.

Por ello, es importante que reforcemos la autoestima de los niños, pero ante todo que normalicemos la situación dentro de las medidas de la realidad que estamos viviendo. No les hagamos sentir como campeones de la liga, porque aún están a media temporada. Sumémoslos a nuestro grupo de acción, hagamos que se sientan parte de la solución y de la unidad familiar en la cual nos encontramos luchando para superar la enfermedad. Los niños pueden ser frágiles y tener miedo ante todo lo que ocurre a su alrededor, pero se van a sentir mucho más cómodos y seguros si nosotros contamos con ellos, si les explicamos, les detallamos las cosas como son y les ayudamos a entender una situación que posiblemente no entiendan.

2. Los padres sacan a los niños, no al contrario

Si hay alguien que se debe llevar un tirón de orejas en esta vuelta de los niños a la calle son los padres que han decidido aprovechar la situación para satisfacer sus ganas de salir de casa. Hay imágenes con las que nos hemos encontrado por las redes sociales en las que podemos ver cómo son claramente los niños los que están sacando a pasear a los padres. Y eso no es lo que busca el gobierno precisamente. Los ejemplos de padres ataviados con todo el conjunto del runner perfecto al lado de niños que no tienen ninguna intención de correr son comunes en distintas ciudades. Y no, no es una opción. Quienes están cometiendo este error no solo le están fallando a la nación y a los millones de habitantes que siguen confinados en sus casas, sino que además están utilizando a sus hijos como salvoconducto para salir a la calle. El niño es el que tiene que salir. Y no salir para correr detrás de su padre mientras hace running. Los niños tienen que jugar, relajarse y caminar, y eso es lo importante. Más allá de esto nos encontramos con caprichos y egoísmos de adultos que deberían pensar más en sus hijos que en ellos.

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3. Evitar los parques

El gobierno debería haber echado el cierre a los parques, comenzando por El Retiro y terminando por el parque más pequeño que podamos encontrar en nuestra ciudad. Pero dado que no ha sido así, los ciudadanos deberían estar al tanto de la responsabilidad que tienen y evitarlos. Sanidad ha repetido que los parques no son el sitio donde ir a pasear con los niños y aunque lo fueran, sabríamos como padres que va a ser un lugar muy concurrido. Hay mucho espacio y de lo que se trata es de que el niño estire las piernas y se relaje divirtiéndose un poco, por lo que no hay necesidad de parque. A todos nos preocupa la salud de nuestros hijos (y por relación la propia nuestra, dado que si ellos cogen el virus hay muchas posibilidades de que nosotros también lo hagamos), así que deberíamos pensar en qué sería más seguro para ellos. ¿Ir al parque o dar un paseo por la manzana respirando aire fresco, viendo árboles y caminando como antaño?

4. La distancia permitida y la duración

No se trata de buscar la forma de engañar al país. ¿De verdad nos queremos sentir los más listos de España por permitir que nuestro niño esté tres horas en la calle y que lo haga a cuatro kilómetros de su casa? ¿a qué punto de responsabilidad llegamos si esto no es algo que nos cause vergüenza, sino orgullo? Las normas se ponen por algo, porque es lo necesario para que no se produzca un nuevo aislamiento radical por parte de la sociedad. Si nos dicen que podemos salir con los niños durante una hora a lo largo de 1 kilómetro alrededor de nuestra vivienda, es algo que deberemos cumplir. Si no sabemos cuánto abarca un kilómetro no es algo complicado de descubrir, dado que el propio navegador y una consulta en Google Maps nos lo van a decir. Aún así, ya hay aplicaciones que nos permiten saberlo por medio de un mapa con geoposicionamiento que nos marca la zona a la que podemos llegar durante esa hora de paseo.

5. Limpieza y desinfección

A la vuelta de la salida con el niño no hay que despreocuparse. Hemos podido estar en contacto con el virus y lo importante es que eliminemos todo rastro del mismo de nuestra ropa y juguetes. Por ello aunque se trate de ropa limpia, tendréis que lavar todas las prendas y hacerlo cuando lleguéis a casa. Una vez crucéis la puerta los niños y sus padres deberían cambiarse de ropa, echar a lavar la ropa usada en el exterior y lavarla. Además, es mejor que dejemos los zapatos a la entrada o en el balcón, dado que de esta manera no estaremos introduciendo posibles agentes infecciosos en el lugar. Esta práctica, típica de los asiáticos, ya se realiza en muchos hogares españoles desde hace años, dado que siempre se ha considerado muy sucio entrar en la casa con los mismos zapatos que utilizamos para movernos por la calle, donde nunca se sabe qué podemos pisar.

La desinfección también se debe realizar a los juguetes que el niño se haya llevado a la calle, como puede ser el patinete o cualquier otro objeto de juego. Para ello lo más conveniente es que utilicemos alcohol desinfectante, que lo rociemos por encima para que nos aseguremos de que hemos acabado con los posibles focos de infección.

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6. Reducir a cero el nivel de contacto

Los españoles somos muy dados al contacto, a los abrazos, a los besos, a los apretones de manos, prácticamente a cualquier forma de demostrar afecto hacia los demás. Por ello, uno de los principales cambios que debemos realizar cuando salimos a la calle es comenzar a saludarnos en la distancia como forma de respeto, pero dejar todo lo demás. Esto posiblemente no les costará a los adultos, porque se mentalizan rápidamente de este tipo de cambios, pero sí que es importante que lo remarquemos en los más pequeños. Hay que decirles que si ven a uno de sus amigos, a un primo o cualquier otra persona que conozcan y a la cual tengan aprecio, que no salgan corriendo hacia ella y que se contengan. En lugar de ello habrá que saludar desde la lejanía, con un gesto con la mano o hablando, porque nadie nos impide hablar en un tono más alto de lo normal para que los demás nos oigan. No tiene que parecer algo ridículo que nos dé vergüenza, dado que con ello lo que estamos demostrando es que somos ciudadanos modélicos que nos preocupamos de nuestra salud y de la de los demás españoles.

7. Hay que llevar mascarilla y guantes

Habréis oído a los expertos decir que la mascarilla no es necesaria, que sí es necesaria, otra vez que no es necesaria. Hay muchos debates. La respuesta se encuentra fácilmente en Asia, donde los ciudadanos de países como Japón, Corea del Sur o China, utilizan la mascarilla de forma habitual incluso para protegerse de cualquier resfriado o gripe. Por lo tanto, a partir de los 3 años es recomendable-necesario que utilicemos la mascarilla (otra cosa será si tenemos mascarillas o no, dado que aún son complicadas de conseguir por mucho que las farmacias hayan comenzado a venderlas a precios razonables). Por debajo de esta edad que hemos indicado no es recomendable utilizar la mascarilla debido a que puede resultar incómoda para el niño o incluso producirle problemas para respirar en algunos casos. Si el niño ha probado la mascarilla y no le produce ningún malestar, sin duda, es positivo utilizarla, pero si vemos que le da algún problema, será mejor que no la use. En cualquier caso, por debajo de los 3 años siempre deben ser mascarillas para bebés, una medida especialmente diseñada para ellos que no les pondrá en ningún riesgo.

Además, si usamos mascarilla es necesario que lo hagamos usándola bien. Nos la tenemos que poner con cuidado y quitárnosla de la misma manera, haciendo uso de las tiras que hay en los lados. La mascarilla puesta tiene que tapar tanto la nariz como la boca, dado que es la forma en la que se puede evitar la infección. Y no hay que quitársela mientras estamos en el exterior, no hay que subirla a la cabeza para usarla como sombrero (fotos que circulan por Twitter demuestran que hay quien lo hace), no hay que bajárselas para hablar ni separarlas en ningún momento de la cara. Cada vez que nos quitemos la mascarilla, que la bajemos o similar, lo que estaremos haciendo será exponernos. No hay ninguna excusa por la que podamos quitarnos o bajar la mascarilla. Ninguna. Si cada vez que hablemos con nuestro hijo nos vamos a bajar la mascarilla o cuando saludemos a alguien en la calle a distancia, llevar y no llevar mascarilla será prácticamente lo mismo.

Lo mismo podemos decir de los guantes. Siempre es mejor utilizarlos, pero en el caso de tenerlos tenemos que hacerlo con responsabilidad. Y cuando lleguemos a casa tiremos los guantes si son desechables y hagámoslo sin tocar la superficie exterior, porque esta será la que se haya puesto en contacto con los posibles virus. No estaría de más que desinfectáramos los guantes antes de tirarlos tal y como sabemos hacer con las bolsas de la compra si nos hemos habituado a ello.

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8. La cara es una frontera prohibida

Nunca tenemos que olvidarlo, porque este es uno de los puntos más importantes de las posibles vías de contagio. La cara se convierte en un foco de posibles infecciones y una parte de nuestro cuerpo que no nos tenemos que tocar por nada del mundo. Evitemos tocarnos la cara cuando estamos en la calle, dado que si lo hacemos con los guantes, por ejemplo, estaremos llevando las bacterias que haya en los mismos hacia nuestro rostro. Si nos tocamos los ojos tenemos un grave problema y es algo que tenemos que evitar. Las vías de contagio son múltiples y no se reducen solo a la nariz y la boca, así que recordemos que ante todo la cara es una zona prohibida.

9. No toquemos nada que no sea necesario

Tocar las farolas, tocar objetos en las calles o cualquier otra cosa, tiene que ser algo que evitemos. Aunque para nosotros puede resultar algo natural y que hagamos para sentirnos más conectados con el exterior, es conveniente que no lo hagamos. No sabemos quién puede haber tocado antes esas mismas superficies o quién podría haber estornudado en ellas. Nos exponemos a un margen de riesgo cada vez que lo hacemos. Si tocamos elementos de las zonas comunes de nuestro edificio, algo que lógicamente resulta inevitable, será conveniente que lo que hagamos sea usar un pañuelo, por ejemplo, como elemento que nos sirva de protección. Al ponerlo entre nuestra mano y el objeto, nos estará protegiendo de la posible infección y podremos estar más tranquilos. Lo mismo para los botones del ascensor o cualquier otro elemento.

10. Lavarse las manos

Esta es el padre y la madre de todos los consejos. Lavarse las manos es crucial. Es la práctica que nos puede salvar de una mayor cantidad de riesgo. La exposición al virus se reduce de una forma extrema cuando adoptamos el hábito de lavarnos las manos de una manera frecuente. Si estamos en la calle paseando es recomendable que llevemos un botellín de agua del grifo en la bolsa y que la usemos para limpiarnos las manos de vez en cuando. Esto se aplica tanto a los niños como a los padres. El comportamiento de «salvo al niño a costa de mi seguridad» no es algo que debamos poner en práctica en la lucha contra el coronavirus. Porque si nosotros cogemos el virus, es muy posible que el niño también lo acabe cogiendo. Por ello tenemos que evitar los comportamientos heroicos que nos llevan a ceder la mascarilla a determinados miembros de la familia mientras que nosotros nos quedamos sin ella. No estamos siendo héroes, les estamos exponiendo a la enfermedad de la misma manera.

Lavarse las manos es algo que habrá que hacer antes de salir, al volver y como hemos dicho, si tenemos la oportunidad mientras nos encontramos en la calle. Entre todos tenemos que intentar poner límite al coronavirus y ahora que los niños pueden salir a la calle hay que hacer todo lo posible para que los contagios no se disparen. Pensemos que, como decíamos, la lucha no ha terminado, sino que se encuentra en un punto en el cual tenemos que esforzarnos incluso más que cuando «solo» nos encontrábamos en casa confinados sin poder salir. Si todo va bien, dentro de un tiempo dejaremos atrás al coronavirus, volveremos a las calles y disfrutaremos más del exterior. Pero cuando ese momento llegue no olvidemos poner en práctica cosas que hayamos aprendido ahora y esperemos que, ahora sí, las mascarillas se adopten como algo natural en nuestra sociedad.

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