La cara oculta de las Redes Sociales: catalizadores de los trastornos de personalidad

¿Qué entendemos por trastornos de la personalidad? El conjunto de perturbaciones que se producen en el campo emocional, afectivo y motivacional de un individuo con respecto a las relaciones sociales con otros individuos y es aquí donde entran en juego las redes sociales. Veamos por qué.

¿Qué entendemos por trastornos de la personalidad?
Entendemos por trastornos de personalidad el conjunto de perturbaciones que se producen en el campo emocional, afectivo y motivacional de un individuo con respecto a las relaciones sociales con otros individuos.

Nuestra vida "virtual" nos puede generar varias problemáticas en la "real"

La fragmentación de nuestra personalidad a través de las redes.
El mundo de las relaciones virtuales a través de las redes sociales es un campo novedoso. Cierto es que ya están tan asentadas en nuestro acontecer diario que las tratamos como una parte más de nuestra realidad, una herramienta de comunicación y expresión más, tan habitual como lo fue el teléfono en sus días.

Sin embargo, las redes sociales van mucho más allá, pues aunque no somos plenamente conscientes de ello, lo cierto es que mediante estas herramientas de comunicación desarrollamos y expresamos nuestra personalidad al exterior, y lo hacemos muchas veces de forma sesgada, arropados por el anonimato que nos brindan.

Surge así una especie de pseudo-realidad, una realidad virtual sesgada, en la que nuestra personalidad se traslada de forma fragmentada a través de diferentes redes y canales, conformando un mosaico de retazos de identidad.

Es normal, que los usuarios que usan las redes sociales lo hagan a menudo desde distintas plataformas como Facebook, Tuenti, Twitter, donde en cada una de ellas creamos un perfil propio, que no siempre es común para todas ellas.

Esto se debe al enfoque que queremos darle a nuestros perfiles (profesionales, académicos, amistades cercanas, contacto con nuevas personas y grupos sociales…) en las distintas situaciones y ante grupos diferentes.

Aunque esto nos pueda parecer extraño, lo cierto es que es un comportamiento social humano de lo más normal ¿Acaso no asumimos diferentes roles en nuestras vidas? ¿Nos comportamos igual delante de nuestro jefe que con nuestro más íntimo grupo de amigos? Lo cierto es que no, y así ocurre en el ámbito virtual del 2.0.

Ahora bien, en el mundo físico, solemos tener la capacidad de disociar ambientes y roles sociales, podemos acotar las distintas realidades sin que se entrecrucen.

Sin embargo, en el mundo virtual cada vez está más de moda la interacción entre distintas plataformas y redes, y en ocasiones nuestros contactos y perfiles se entremezclan, interfiriendo unos con otros y creando una cacofonía de fragmentos descontextualizados de nuestra personalidad, afectando con ello a la imagen que los demás tienen de nosotros mismos.

La tendencia innata del hombre a ocultar sus defectos y ensalzar sus virtudes, con el fin de agradar a otros individuos e integrarse en ciertos grupos, no hace sino amplificar el problema, llegando a un punto en que podemos perder la referencia con nuestra “verdadera personalidad”.

Muchos pensaréis que contáis con una fuerte y afianzada personalidad y que la idea esbozada hasta el momento no os afecta en lo más mínimo, puede que sea cierto o no, pero lo que sí es verdad es que no todo individuo adulto tiene una definida y pétrea personalidad, y en cualquier caso la etapa más peligrosa para que se produzcan trastornos de personalidad es la adolescencia, precisamente el sector más vulnerable y que mayor uso hace de las plataformas sociales.

En éste último grupo, los adolescentes, se centra la siguiente parte de nuestro artículo.

Imagen: Mediaspin

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