¿Cómo saber qué es lo que queremos en la vida?

Os planteamos una terapia sencilla que os permitirá enfocaros en aquello que de verdad queréis tener en la vida.

daSentido vida

A todos nos gustaría saber para qué estamos en el mundo. ¿Por qué existimos si nacemos y morimos tiempo después? ¿qué nos hace pasar por la vida de esta forma en la que lo hacemos? ¿hay algún sentido oculto? Se dice que el sentido de la vida no se descubre hasta el final del viaje. Se dice que el sentido de la vida lo podemos encontrar cada uno de nosotros y que es, en realidad, una idea paralela a lo que realmente queremos en la vida. Por desgracia, la realidad es que por regla general también suele ser difícil saber qué es lo que queremos en la vida y eso hace que la senda y el camino que proseguimos se difuminen un poco. Eso les ocurre incluso a las personas que lo tienen todo muy claro y que siempre parecen tener las ideas totalmente fijadas con un objetivo final. Por ello os vamos a dar consejos que os ayudarán a saber mejor qué es lo que queremos en la vida.

1. Elige algo en lo que enfocarte

A veces nos complicamos mucho con las más pequeñas cosas. Intentemos comenzar con algo sencillo y no liarnos en exceso. Pensemos en algo que nos haga felices, algo en lo cual nos podamos enfocar. ¿Qué es lo que nos apasiona? ¿qué nos hace sonreír? ¿cómo somos felices en nuestro día a día? Tenemos que pensar en algo que nos haga felices de verdad, porque si nuestro enfoque no nos aporta ese sentimiento difícilmente va a ser lo que buscamos y queremos en la vida. Esto en lo cual enfocarnos no tiene que ser una cosa determinada o una persona o una acción. Es un concepto totalmente flexible. ¿Sois felices cuando ayudáis a personas que lo pasan mal? Es una buena idea. ¿Sois felices estando con vuestra familia y queréis pasar con ellos más tiempo? ¿o sois felices haciendo punto de cruz? Son distintas posibilidades.

2. No te concentres en el objetivo final, disfruta del camino

Este es un problema con el cual muchos de nosotros nos encontramos. A veces nos metemos la idea que tenemos en mente tan fuertemente en la cabeza que no la sacamos y nos llegamos a confundir. El problema de pensar solo en la idea final, en la meta, es que entorpecemos el desarrollo del camino y acabamos por no lograr las metas que nos habíamos propuesto. Por eso la recomendación principal que podemos hacer al respecto es que disfrutemos el camino y que no pensemos en el destino, porque ya habrá tiempo de hacerlo cuando lleguemos. Es como cuando viajamos en tren. ¿Por qué estar pensando todo el rato en la llegada cuando tenemos un precioso paisaje por el camino? No nos lo perdamos.

3. Planifiquemos un poco

Hay personas que si no tienen una hoja de ruta se terminan saliendo del camino y lo pueden echar todo a perder si no tienen cuidado. Por eso es conveniente que nos pongamos ciertos objetivos a corto plazo que nos ayuden poco a poco a alcanzar esa meta en la que hemos pensado antes. No tenemos que ser una estructura rígida sobre esos objetivos que nos ponemos, porque lo que haremos así será terminar agotados de estar siempre haciendo lo mismo o de tener una estructura tan poco flexible en nuestra cabeza. Pensemos en cada caso de forma independiente y veámoslo todo como oportunidades para echarnos una mano a nosotros mismos. A veces los objetivos de la hoja de ruta pueden ser a plazo de un mes, pero otras veces pueden abarcar varios meses o incluso semanas, todo dependiendo de la época del año o de nuestra situación en cada momento.

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4. Recuérdate lo que quieres

No queremos que este artículo suene a guía espiritual, pero es verdad que hay veces en las que nosotros mismos nos olvidamos de lo importante. Son momentos en los que podemos perder el enfoque, en los que nos despistamos y nos salimos del camino. Por eso de vez en cuando no está de más que nos recordemos a nosotros mismos qué es aquello que queremos, porque así siempre nos acordaremos y continuaremos hacia la meta que tenemos. Por otro lado, cuando nos digamos qué es lo que queremos lo que también estaremos haciendo es hacerlo más real y aportarle la veracidad que necesita para que sigamos enfocados a ello.

5. Haz un seguimiento de tu progreso

Es bueno ser totalmente despreocupados y tener tanta felicidad emanando de nosotros que nos olvidemos de todo, pero es conveniente que intentemos hacer un poco de control sobre nuestro progreso. Es decir, que realicemos un seguimiento de cómo vamos trabajando a fin de cumplir nuestros objetivos. Esto no tiene que ser complicado ni largo. Únicamente hay que pensar para nosotros mismos, ¿estamos haciendo lo que debemos hacer para conseguir aquello que queremos en la vida? Y si estamos satisfechos será perfecto, mientras que si haciendo autocrítica creemos que hemos flojeado, será un buen momento para recuperar fuerzas.

Foto: Skitterphotoklimkin

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