¿Cómo reforzar el tendón de Aquiles después de una lesión?

Si hemos sufrido una lesión en el tendón de Aquiles será necesario que tengamos cuidado y apliquemos cuidados.

tendón de Aquiles

El tendón de Aquiles puede sufrir lesiones que nos lleven a temer si volveremos a tenerlo en el mismo estado de antes del problema y que nos encontremos en plena forma. Por ello es importante que apliquemos algunos consejos e intentemos recuperarnos por todos los medios posibles a fin de no dejar que una lesión nos afecte a un nivel demasiado extenso. Hoy os hablaremos de lo que debéis hacer si habéis sufrido una lesión en esta parte del cuerpo y queréis salir de ella con los mejores resultados.

Lo primero, escucha a tu médico

A veces tenemos la costumbre de no escuchar todo lo necesario a nuestro médico y eso nos lleva a situaciones que se podrían haber evitado. No pensemos que realmente no tenemos un problema o que nuestra lesión es cosa de unos días y que terminará curándose sola sin que hagamos nada para conseguirlo. Escuchemos a nuestro médico porque es quien mejor sabe lo que está ocurriendo en nuestro tendón de Aquiles. Una vez le hayamos escuchado tenemos que aplicar las pautas que nos haya proporcionado y acudir a rehabilitación, porque sin duda eso será lo que nos habrá pautado después de haber salido de los momentos iniciales de la lesión.

Ejercicios de rehabilitación

A nadie le gusta la rehabilitación porque a veces no da unos resultados tan inmediatos como nos gustaría. Hay un proceso de por medio y tenemos que cumplirlo para poder encontrarnos de nuevo en un buen estado de salud. Por eso lo que nunca hay que hacer es dudar de los ejercicios de rehabilitación. Y esto significa escuchar al fisioterapeuta para que nos ayude en el proceso de recuperación del tendón, el cual tiene dos objetivos: que fortalezcamos la zona y que al mismo tiempo le aportemos una mayor flexibilidad. No pensemos tampoco en que el proceso de rehabilitación es más o menos largo, porque esto depende de muchos factores. A veces es algo que varía dependiendo de la persona, del alcance de la lesión o de los pronósticos de los profesionales que nos ayudan en la rehabilitación.

Trabajar en casa como medida de apoyo

Otra de las cosas que tenemos que hacer cuando estamos recuperándonos de este tipo de lesión es intentar no dejarlo en un simple esfuerzo que hagamos en las sesiones de rehabilitación. Como ya nos habrán dicho, el ejercicio en casa es igual de importante y hay que realizarlo a diario. Quienes nos estén supervisando en la rehabilitación ya nos habrán dado una pauta acerca de lo que debemos y podemos hacer en casa. Intentemos repetir esos ejercicios de flexibilidad y fortalecimiento todos los días, porque si los dejamos de lado y nos acomodamos lo que ocurrirá es que iremos bajando el ritmo y poco a poco veremos cómo la recuperación es más lenta. Y lo que queremos es recuperarnos bien y rápido, no que sea algo que se quede apalancado durante mucho tiempo.

Aquiles

Ser conscientes de los riesgos implícitos

Estamos en un proceso que implica una recuperación que no es precisamente corta, pero que puede llegar a ser todavía peor si no nos lo tomamos en serio. Por eso tenemos que ser consciente de los riesgos implícitos en este tipo de lesión en la cual nuestro cuerpo está haciendo un enorme esfuerzo para salir adelante. Lo que dicho de otra manera significa que no tenemos que someternos a grandes excesos ni tampoco realizar tareas que sepamos que todavía no son adecuadas para nuestro estado. Y antes de cada ejercicio, así como después, hay que recordar la importancia de estirar. Esto nos evitará muchos problemas y sobre todo hará que no estemos creando motivos para que la recuperación sea más lenta, algo que tenemos que evitar que ocurra por todos los medios posibles.

Mantén siempre una mente positiva

Es importante que en los procesos de rehabilitación mantengamos siempre nuestra mente en un estado positivo y optimista. Nos puede parecer más o menos importante, pero nuestro cuerpo está más conectado a los sentimientos y la forma en la que generamos distintas sustancias en el interior de lo que podríamos imaginar. Por eso tenemos que hacer todo lo posible para que desde el órgano que controlamos, el cerebro, estemos enviando buenas señales al resto de nuestro cuerpo. Afrontar una rehabilitación con energía, con fuerza, haciendo que todo lo veamos con un punto de vista lleno de ilusión y optimismo, nos ayudará de muchas maneras a que el resto de acciones que tenemos que hacer para que el tendón mejore, lleguen a buen puerto. Y al mismo tiempo, de forma interna, también estaremos generando lo que necesita el organismo para que la rehabilitación sea más exitosa y que pueda dejarnos como nuevos con mayor precisión. Porque al fin y al cabo lo que nunca hay que olvidar es lo que buscamos: recuperarnos.

Foto: adamkontorFree-Photos

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