¿Cómo protegernos del sol de una manera eficaz?

El sol puede ser muy perjudicial para nuestra piel, así que tenemos que ser capaces de protegernos de una manera apropiada.

sol

El calor no está dándonos tregua a los españoles y tenemos que tener mucho cuidado con el sol, porque el excesivo contacto con él podría derivar en que tengamos algunos problemas, tanto de la piel como de falta de hidratación. Por ello vamos a ver qué podemos hacer para protegernos del sol de una manera eficaz, y al mismo tiempo vamos a intentar que sea con cierta facilidad, porque sabemos que algunas veces cuando os damos consejos demasiado complicados simplemente optáis por dejarlos pasar (esto lo hacemos todos, hasta cuando es nuestra madre la que nos da los consejos).

1. Pongámonos crema solar (bien puesta)

Ya nos han dicho mil veces que nos pongamos crema solar. ¿Pero nos han dicho que nos la pongamos bien? Seguramente sí, pero es posible que aún lo estemos haciendo mal. Uno de los problemas con la crema solar es que no se trata de crema mágica por mucho que así nos lo parezca. No es cuestión de ponernos una gota y pensar que ya ha funcionado de manera absoluta y que tenemos una armadura que nos protege del sol de forma espectacular. El funcionamiento de la crema solar no es ese ni mucho menos.

Lo primero de todo es saber que nos tenemos que poner la crema solar unos 20 minutos antes de salir de casa. No es tan eficiente si nos la ponemos un minuto antes de salir. Tenemos que darle cierto tiempo a nuestra piel para que absorba la crema y que así esté protegido. Ese concepto creemos que es fácil de comprender. Le ponemos a nuestra piel una protección que tarda en actuar y que desde ese momento nos protege. No tiene mucho misterio, pero tenemos que dejar que actúe. ¿Y si nos hemos olvidado de la crema? No deberíamos irnos sin ella. Lo mejor es que nos pongamos alguna alarma o que pongamos etiquetas a modo de post-its pegados por la casa en determinadas zonas. Lo más eficiente es tener un post-it en el espejo del baño, porque lo vamos a ver seguro.

Otra cuestión importante de la crema es la cantidad. Dicen los expertos que para cubrir la piel que tenemos expuesta al sol necesitamos unos 45 milímetros de crema. Se trata de una cifra muy relativa, no hay ninguna duda. De todas formas, lo que sí podemos tener en cuenta tengamos el volumen corporal que tengamos, es que con unas gotitas de crema solar en los brazos no estamos protegidos en su totalidad. Hay que intentar ponernos más crema y cubrir las distintas áreas que están expuestas al sol, porque todo acaban siendo puntos de invasión cuando nos exponemos demasiado.

arena

2. Pongamos a prueba nuestra ropa

¿Qué es eso exactamente de poner a prueba nuestra ropa? No acaba de sonar bien ¿verdad? La idea que tenemos reside en que veamos si las prendas que hemos elegido para salir a la calle con ese sol tremendo son útiles para protegernos de los rayos solares. ¿Y qué es lo que hacemos? Pues simplemente intentar emular un caso similar al que ocurre cuando salimos al exterior, pero sin hacerlo. Para ello usamos una lámpara, ponemos la ropa en el foco de la lámpara y una mano por dentro de la prenda. ¿Cuánta transparencia se produce? ¿cuánto vemos de nuestra mano? Eso nos está dando una imagen de lo que ocurrirá cuando salgamos a la calle, porque el contacto con el sol será de similares proporciones. Por ello intentemos hacer dos cosas si la prenda elegida no cumple lo que consideramos razonable: cambiemos de ropa o pongámonos más crema por la zona que sabemos que no va a quedar muy bien protegida. Y si podemos evitar prendas que no cubran prácticamente nada de nuestro cuerpo, mejor que mejor, aunque ya sabemos que el excesivo calor lo hace complicado. Pero ahora hay cada vez más prendas que refrescan, así que intentemos echarle un vistazo a este tipo de producto.

3. Usemos accesorios

Este es el mejor momento para que nos desmelenemos y comencemos a utilizar accesorios que hasta ahora nos podían haber dado un poco de reparo por no saber si nos quedarían bien. El calor nos ayudará a combatir cualquier tipo de inseguridad que tengamos y con accesorios como un sombrero o unas gafas de sol estaremos reduciendo en gran manera el contacto con los rayos del sol. Los sombreros pensemos que, por otro lado, nos vienen muy bien para cubrir algunas partes de piel de la cabeza donde no solemos ponernos crema solar (las orejas, por ejemplo). Y quizá descubramos un nuevo look que nos viene al pelo y con el cual nos sentimos muy cómodos. Las gafas de sol son más estándares y seguro que no tenéis problemas con ellas, pero no utilicéis unas que no estén avaladas para protegeros del sol. Es decir, las gafas que vienen dentro de la caja de cereales no sirven.

crema para el sol

4. Seamos un ninja y esquivemos el sol

Por mucha edad que tengáis, nadie se va a extrañar si mientras estáis caminando por la calle buscáis desesperadamente zonas del exterior en las que os podáis cubrir en la sombra de un edificio, un árbol o una parada de autobús. Pensemos que todos estamos en la misma situación y si quizá alguien no lo haga sea porque le da reparo. Si nosotros no dudamos en buscar la sombra es posible que ayudemos a que otras personas también sientan libertad suficiente para hacerlo, por lo que todo el mundo quedará contento. Hagamos como lo hagamos, evitemos el sol y usemos la sombra a nuestro beneficio. Si por ejemplo podemos caminar por un centro comercial en vez de por el exterior realizando el mismo camino, hagámoslo, porque al mismo tiempo estaremos disfrutando del aire acondicionado.

5. Mucho ojo al rebote de los rayos del sol

Entre la idea de esquivar los rayos del sol y esto que os contamos del rebote, lo que os estamos diciendo cada vez se parece más a la guía de un videojuego. Pero es algo que tiene sentido, no os preocupéis. Lo que ocurre con los rayos del sol que a veces no notamos es que tienen capacidad para rebotar en ciertas superficies. Y cuando rebotan lo que pasa es que nos llegamos un doble impacto de los rayos del sol. Esto se puede convertir en una pesadilla y producirnos serios problemas. Las superficies en las que el sol puede rebotar incluyen la arena, el agua y la nieve. Todo esto significa que si estáis en la playa el riesgo es enorme, así que siempre tenéis que haberos puesto la crema en las piernas para minimizar los efectos.

6. No confiemos demasiado en el coche

Hay algunas personas que se meten en el coche, se sientan y se quedan tranquilamente por mucho que estés al sol porque tienen el aire acondicionado puesto y dentro “se está de lujo”. Pero se trata de un error. Estamos confiando demasiado en el coche y podríamos arrepentirnos. El motivo es que las ventanas del vehículo no nos protegen del sol por mucho que así lo pensemos salvo que tengamos unos protectores instalados que sí nos aportarán resistencia ante los rayos solares. Con las ventanas de casa ocurre lo mismo, pero es menos frecuente quedarnos fijos mientras nos da el sol.

Foto: ANThyisabelaraujopereiradimitrisvetsikas1969

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