Cómo llevar a cabo una autoexploración mamaria

El proceso se divide en dos partes, observación y palpación. El momento más recomendable para llevarlo a cabo es después de la regla, nunca los días antes o durante la menstruación.

En temas como el cáncer, una detección precoz puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte; por ello, debemos utilizar todos los mecanismos que estén a nuestra disposición para detectarlo lo antes posible. En el caso del cáncer de mama, por ejemplo, la autoexploración puede ayudarnos a descubrir un bulto mucho antes de que el ginecólogo lo haga y aumentar así las posibilidades de eliminarlo por completo. ¿Sabes cómo realizar una autoexploración? ¡Te lo explicamos!

Es conveniente autoexplorarnos una vez al mes, de forma que podamos notar cualquier cambio de inmediato. Los mejores días para hacerlo son los posteriores a la regla, pues nuestro cuerpo no está bajo ningún efecto hormonal y la detección será más fiable. En este sentido, no realices la autoexploración los días anteriores o durante la regla, pues durante este periodo es normal que aparezcan nódulos o pequeños bultos en los pechos; si es así no te preocupes, se trata del efecto del estrógeno sobre las mamas.

Así, una vez elegido el día para realizarnos la exploración, es recomendable mantenerlo mensualmente, de forma que sea más fácil recordarlo. Escogemos un momento del día en el que tengamos unos minutos de tranquilidad y procedemos a la autoexploración.

Lo primero que haremos será situarnos ante un espejo con los brazos en la cintura y observar nuestros pechos con el objetivo de detectar algún bulto visible a la vista, cambios en la piel, diferencias en el tamaño o una mama más baja que la otra. Pondremos especial interés en los pezones y vigilaremos que estos segreguen algún líquido, así como que se retraigan. Después, realizaremos el mismo proceso con las manos detrás de la cabeza.

Acabado el proceso de observación empezaremos con la palpación. Para ello, lo mejor es estirarse en la cama, colocar el brazo derecho detrás de la cabeza y empezar a examinar el pecho derecho. Con las yemas de 3 dedos de la mano izquierda empiezo a hacer presión en la parte exterior de la mama y con movimientos circulares voy adentrándome hacia el interior, hasta llegar al pezón. Cuando haya examinado la mama completamente realizo el mismo procedimiento en la axila, buscando la presencia de algún bulto. Por último, aprieto el pezón suavemente para advertir la segregación de algún líquido. Acabado el proceso con la mama derecha repetimos los pasos con la izquierda; si encontramos algún bulto deberemos comunicárselo de inmediato a nuestro médico.

En el vídeo que acompaña a este texto podrás observar cómo se llevan a cabo todos estos pasos; de esta forma seguro que te resulta más fácil copiar los movimientos. No olvides que en la detección precoz está muchas veces la diferencia.

Foto portada: Emery Co Foto

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