¿Cómo hacernos la maniobra de Heimlich a nosotros mismos?

La maniobra de Heimlich es lo que nos puede ayudar a salvar a una persona que se atraganta, pero también nos podría salvar a nosotros mismos.

Atragantarnos mientras estamos comiendo no es algo que, por desgracia, resulte tan extraño. Lamentablemente, todos los años fallecen miles de personas en el mundo entero debido a ello. Siempre recomendamos, tal y como hacen los especialistas de la medicina, que seamos capaces de realizar la maniobra de Heimlich a quien lo necesite. Con ella podemos llegar a salvar muchas vidas si se produce algún tipo de atragantamiento en alguien que se encuentre junto a nosotros. ¿Pero cómo podríamos llegar a aplicarla a nosotros mismos si surgiera la ocasión? ¿Qué hacer en ese tipo de momento?

Por supuesto, la maniobra de Heimlich no se aplica de manera personal de la misma manera en la que la aplicamos a otras personas. Pero hay algunos consejos que podemos tener en cuenta para tratar de salvar nuestra vida si nos encontrásemos en solitario ante este tipo de situación. No obstante, antes de comenzar con estas técnicas lo que deberíamos hacer sería contactar con emergencias para que una ambulancia venga a buscarnos lo antes posible.

En el periodo de tiempo que pase entre su llegada y nuestro atragantamiento, sí podremos aprovechar para realizar algunas acciones como las que vamos a indicar. Por ejemplo, toser de manera fuerte con la intención de intentar expulsar el alimento que se haya quedado atragantado. La tos es el primer recurso en el que confiar y el que suele resolver la mayor parte de las situaciones.

Después de la tos nos colocamos en posición para hacer la maniobra. Ponemos la mano con la que tengamos más fuerza cerrada en puño apoyada en el pecho, un poco por encima del ombligo. La otra la usamos para agarrar el puño que hemos hecho con la primera mano, y nos aseguramos de que la segunda mano tiene el puño colocado exactamente en el centro.

Ahora ya podemos comenzar con la maniobra. Para ello nos enfocamos en conseguir expulsar el objeto fuera de nuestro cuerpo. Como ya hemos colocado las manos en la posición, lo que debemos hacer es presionar en la parte del estómago de forma que marquemos las manos hacia el interior de nuestro cuerpo y luego hagamos un movimiento hacia la parte de arriba. Si la fuerza que estamos haciendo con las manos no es suficiente, lo que tenemos que hacer es apoyar el cuerpo y doblarnos sobre un objeto que nos permita hacer más presión. Puede ser, por ejemplo, un mueble, como una encimera, algún tipo de mesa o de silla. Tendremos que repetir la maniobra hasta que hayamos logrado expulsar el objeto. Para salir de dudas que os pueden haber surgido, os dejamos un vídeo explicativo.

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