¿Cómo hacer senderismo con los pies descalzos?

pies descalzos

No, no estamos alucinando. Quizá suene un poco arriesgado a primera vista, pero el hiking con los pies desnudos no es una práctica tan extraña. Hay muchísimas personas que lo practican en todo el mundo por distintos buenos motivos, como porque ayuda a tener un contacto más natural con el mundo que nos rodea y sentirnos como se sentían los antepasados de las civilizaciones modernas. Pero está claro, no hay duda de ello, de que el senderismo sin botas o sin cualquier tipo de zapato no es algo que se pueda decidir practicar así como así de la noche a la mañana. Requiere un proceso de aprendizaje y práctica, así como tener en cuenta diversos consejos que vamos a compartir con vosotros a continuación.

Acostúmbrate a estar descalzo

Resulta curioso cómo las personas, por mucho que en el pasado estuviéramos habituadas a vivir descalzos, nos hayamos acostumbrado tanto como sociedad a tener algo cubriéndonos los pies. Incluso cuando estamos en casa utilizamos zapatillas de interior o calcetines y no solemos depender únicamente de nuestros pies prácticamente en ningún momento. Eso significa que no estamos habituados a estar descalzos, dado que si lo pensamos, ¿cuánto tiempo pasamos descalzos a lo largo del día? ¿y qué parte de ese tiempo caminamos o estamos sobre el suelo? Quizá cuando entramos en la ducha y salimos de ella, pero no hay tantos momentos como se pueda imaginar.

Así que lo primero es acostumbrase al contacto con el suelo, a estar descalzos y notar, sobre todo, que hay distintas texturas y tipos de superficie bajo nuestros pies. Empezar a tener una mejor integración entre los pies y aquello que sentimos en los mismos nos ayudará a que el hiking descalzos sea más viable con el tiempo.

Dejemos la presión de lado

Acostumbrarse a algo como caminar descalzos no es nada fácil, pero lo que sí se puede decir de ello es que existe un enorme cambio entre aquello que sentimos en los primeros 20 minutos a lo que iremos notando después. El motivo son esas sensaciones de las que hablamos, que inicialmente resultarán muy extrañas y nos darán la sensación de encontrarnos un poco descolocados. Estamos sobre el suelo, caminando descalzos, ¿no es raro? Al principio sí. Con el paso de los minutos sin apenas darnos cuenta, porque eso es lo mágico que tiene este tipo de situación, nos encontraremos más a gusto y no nos plantearemos de nuevo que estamos caminando descalzos. Las sensaciones mejorarán y terminará resultando algo tan natural para nosotros que llegará un momento en el que nos resulte complicado volver a ponernos los zapatos.

senderismo descalzo

Aprendamos a caminar

Puede sonar bastante extraño, pero por mucho que seamos personas adultas que lleven toda la vida andando, en muchos casos no sabemos caminar. ¿Tropezáis mucho? ¿soléis haceros daño con objetos del suelo o incluso sufrís alguna que otra caída? El problema puede ser que no camináis como deberíais. El paso lateral es peligroso, caminar hacia atrás también lo es y arrastrar los pies todavía puede tener peores efectos secundarios. Nos tenemos que asegurar de que caminamos de la manera adecuada, levantando el pie y llevándolo hacia abajo de una manera recta. No hay que arriesgarse a nada más, porque en ese caso será cuando nos estaremos exponiendo a golpear algo, arrastrar piedras, engancharnos con elementos del paisaje o dañarnos de cualquier forma posible. Y pensemos que no tenemos nada que nos esté protegiendo, así que cualquier impacto que suframos va a tener consecuencias terribles y es posible que nos impida seguir haciendo senderismo hasta que nos curemos. No está mal hacer hiking descalzos, pero tenemos que ser conscientes de que no es algo sencillo y que tiene su riesgo.

Estemos siempre alerta y miremos al frente

Dado que estamos sometiéndonos a cierto riesgo al hacer hiking sin calzado, tengamos en cuenta la importancia de que siempre estemos alerta. Como decíamos, cualquier tipo de obstáculo por pequeño que sea puede llevar a que suframos algún problema que nos impida seguir caminando. En los terrenos de senderismo puede haber piedras, quién sabe si cristales o superficies puntiagudas que nos clavemos o insectos y otros elementos peligrosos con los que podemos entrar en contacto sin darnos cuenta. Así que es importante que mantengamos la mirada al frente y que al mismo tiempo también miremos hacia el suelo de forma que lo tengamos todo controlado. Mantener un sentimiento de alerta es crucial para que evitemos los peores momentos que se pueden dar entre quienes practican el senderismo sin calzado. Es posible que en alguna ocasión incluso estando muy alerta tengáis algún problema, pero será algo que vayáis mejorando con el paso del tiempo a medida que obtengáis más experiencia.

No intentemos abarcar recorridos largos

Al menos al principio, contengamos nuestras ganas de hacer senderismo durante horas descalzos. Lo primero será recorrer rutas cortitas que podamos llevar a cabo sin complicaciones. Ya iremos ganando confianza y destreza con el transcurso de los meses y poco a poco nos sentiremos más confiados para hacer rutas más largas. De momento seamos precavidos y tengamos respeto a este tipo de hiking.

Foto: Free-PhotosStockSnap

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