Cómo evitar el temido jet lag

Cuando realizamos un viaje largo en avión hacia algún lugar que implique un cambio horario, pasamos unos días incómodos. Es el temido jet lag. Sin embargo, si seguimos unas sencillas pautas, podemos evitarlo. Aquí explicamos cómo hacerlo.

Ahora que se acerca el verano, muchos estaréis pensando en las vacaciones y quizá planeando hacer un viaje largo en avión con destino a algún lugar que implique un cambio horario. En ese caso, podéis sufrir los síntomas del temido jet lag y éstos pueden arruinaros los días de descanso.

Sin embargo, existen algunas técnicas que nos ayudan a librarnos de padecerlos, adecuando nuestro reloj biológico al horario. Podemos dividirlas en tres fases: antes de viajar, durante el viaje y en el destino.

Foto de un avión transoceánico

El jet lag suele producirse tras un vuelo largo que implica un cambio horario

En primer lugar, como decíamos, unos días antes de partir es conveniente adelantar o atrasar el reloj hasta el horario del lugar al que vamos a ir para, de este modo, ajustar las horas de dormir y comer a él. Si la diferencia horaria es muy grande, tampoco debe hacerse repentinamente. Podemos ir adelantando o atrasando la hora paulatinamente.

Una vez en el avión, también tenemos que seguir unas pautas. Es importante mantenerse en todo momento bien hidratado con agua o zumos. Nunca debe tomarse alcohol o café pues sus efectos son perjudiciales.

Igualmente, como se trata de un vuelo largo, es conveniente dormir o permanecer despierto con arreglo al horario de nuestro destino. Es decir, si allí es de día, tenemos que mantenernos despiertos (en caso de que tengamos mucho sueño, podemos hacer una breve siesta) y, si es de noche, tratar de dormir.

En este sentido, de igual modo, conviene evitar la comida del avión, ya que ésta -además de ser mala- se rige por los horarios de la ciudad de salida y nosotros tenemos que adaptar nuestro cuerpo a la de destino. Si tenemos mucha hambre, podemos comer algo ligero.

Por último, una vez en nuestro lugar de vacaciones, también podemos hacer algunas cosas. Así, aunque lleguemos cansados, no es recomendable ir al hotel a dormir. Es mejor mantenerse al aire y libre y que nos de el Sol. Incluso practicar algún ejercicio físico suave es conveniente, ya que nos cansará y ayudará a dormir. La actividad física es siempre un buen aliado para nuestro organismo porque constituye un excelente ‘regulador’ biológico.

Para adaptarnos, es recomendable también, durante los primeros días de estancia, hacer comidas ligeras. Si éstas son muy pesadas, a nuestro cuerpo le será más difícil acostumbrarse a la nueva situación.

Si seguimos estas sencillas pautas, probablemente evitaremos el jet lag en la medida de lo posible y, de este modo, nuestras vacaciones serán más cómodas y satisfactorias.

Fuente: Wikihow.

Foto: Avión: Allan Pennington en Geograph.

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