¿Cómo evitar contagios cuando vamos a comprar al super?

Compartimos consejos e ideas que os ayudarán a que cuando hagáis la compra podáis hacerlo estando más seguros.

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Pocas personas se prepararon para lo que se anticipaba que ocurriría en España cuando el país todavía no había sufrido la expansión del coronavirus. No muchos hogares llenaron anticipadamente la despensa de alimentos, por lo que ha sido ahora, en el inicio de la cuarentena, cuando las familias han acelerado el ritmo para ir a los supermercados cuanto antes. En algunos casos las estanterías semi-vacías les dejan con el problema de no poder preparar las recetas y platos en los que habían pensado. Como solución: volver otro día al súper o pensar en alternativas. Nosotros recomendamos esta segunda opción, dado que cuanto menos salgamos de casa, mejor, a la vista de que las posibilidades de infectarnos serán menores.

Antes de salir de casa es recomendable que hagamos la lista de la compra. Es posible que no encontremos todo lo que buscamos, no porque haya desabastecimiento, dado que no se va a producir salvo causas de fuerza mayor, sino porque al haber tantas personas haciendo compra es posible que tengamos mala suerte y algo se haya agotado (esto también ocurre en el día a día normal sin virus de por medio).

¿Qué compramos?

Pensemos en lo que necesitamos para la cuarentena. Y hagamos un planning a largo plazo. Sabemos que en España es muy recurrente el visitar el supermercado a diario y que es algo que lo tenemos como práctica frecuente. Pero con la situación actual debemos cambiar esta costumbre para ir lo menos posible. Por ello, en vez de hacer una compra pequeña cada día, haremos una compra más grande que nos dure unos cuantos días (o semanas). Pero ante todo tampoco compremos a lo loco porque estaremos afectando a los demás ciudadanos y además nos abriremos a la posibilidad de desperdiciar comida.

¿Qué comprar? Lo más importante son los alimentos no perecederos en cortos periodos de tiempo, dado que son los que podemos consumir con libertad. Pasta, arroz, latas de conservas, pan tostado… y también congelados. Pensemos que estamos en cuarentena, pero todos los servicios que usamos en nuestro hogar siguen funcionando de la misma manera. Eso significa que nuestro congelador continúa en plena forma. Podemos comprar más carne o pescado para tenerla congelada y eso también se aplica a legumbres y otro tipo de productos similares. Pensemos de manera práctica, en volumen y capacidad para dejarnos satisfechos. Si compramos multitud de verduras frescas que van a durar solo unos días, por mucho que nos sirvan para una receta perfecta, tendremos problemas en cuanto pase ese periodo de tiempo. Por ello pensemos con lógica.

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Un dietista os recomendará que no compréis snacks ni dulces. Pero vamos a ser realistas y recordar que estamos viviendo una situación que no se ha vivido en España desde hace décadas y que muchos de nosotros no hemos llegado a conocer. Esto es nuevo, nos sentimos extraños y vamos a tener ansiedad incluso en casos en los que nunca hemos tenido ese tipo de sensación. Lo que vamos a necesitar son, por mucho que no les guste a las autoridades de la salud, snacks. Y bebidas, refrescos, todo tipo de elementos que nos puedan ayudar a que los días resulten un poco más agradables sin caer de forma absoluta en la mala alimentación. Pensemos que incluso si lo hacemos muy mal, cocinando en casa no puede ser peor que, por ejemplo, recurrir a comida rápida/basura durante el mismo periodo de tiempo.

Ante todo recordemos no ir a la compra frecuentemente y dejar la práctica de comprar el pan a diario. Hay panaderías que están haciendo un sacrificio enorme abriendo para vender el pan, pero no es algo que necesitemos durante estas semanas. Nos estaremos exponiendo menos si dejamos la costumbre de comprar el pan a diario por mucho que parezca un sacrilegio decir esto.

¿Cómo compramos?

Primero de todo. Si tenemos mascarilla hay que usarla. Eso reducirá nuestras opciones de contagio en el supermercado (o donde sea). Hemos leído barbaridades en otros periódicos donde dicen que cuando vamos a comprar al súper no necesitamos mascarilla porque es 100% seguro que nadie infectado del virus habrá ido a comprar antes o en ese momento. Se debe estar olvidando que el virus puede ser asintomático y que hay personas que son simplemente transmisores de la enfermedad, sin llegar a sentir sus efectos. Por lo tanto, mascarilla sí, siempre.

En el supermercado es mejor que no usemos el carrito o las cestas, dado que ya han tenido un contacto previo por parte de multitud de personas. Resulta preferible que usemos nuestras propias bolsas, como las reutilizables si tenemos alguna en la que apoyarnos para hacer la compra. En otro tipo de contexto posiblemente no podríamos hacerlo, pero con esta situación solo habrá que vaciar las bolsas en la caja y luego volverlas a llenar con los productos en cuestión. Utiliza guantes en la fruta y cada vez que te encuentres con la opción de hacerlo, mantén la distancia con los demás clientes, intenta no toser, sobre todo si no llevas mascarilla y ante todo, no toques ni tu nariz ni tu boca.

Para pagar es mejor que pongas rumbo a las cajas automáticas (si tu supermercado tiene). En el caso de pagar con una cajera es preferible abonar el pago con tarjeta, dado que estaremos evitando dar y recibir monedas, algo que ya se ha comentado en varias ocasiones que puede ser una vía de transmisión.

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Cuando llegues a casa saca la compra de las bolsas y tíralas si son de usar y tirar o lávalas si son de las que reutilizamos. Puedes someter la compra a un proceso de desinfección recomendable en el balcón o similar, pero recordando que todo lo congelado está mejor en el congelador. Evita el contacto directo de la boca con los envases o similares, algo en lo que tenemos que hacer especial hincapié con los más pequeños de la casa. Y no olvidemos limpiarnos bien las manos al llegar y terminar con la organización de los alimentos. El alcohol desinfectante siempre va muy bien y ayuda, pero lo mejor que podemos hacer es lavarnos las manos con jabón.

¿Y si hacemos la compra online?

La técnica que se ha puesto de moda en estos últimos días es la de responder al repartidor por el telefonillo y la mirilla para que deje el pedido en la puerta y que se marque. Podemos esperar unos minutos y luego salir a recoger las bolsas por nosotros mismos. Esto reducirá también las posibilidades de sufrir la infección del virus, dado que nunca se sabe lo que puede llegar a ocurrir. Para que podamos hacer esto es necesario que los pedidos los hayamos pagado previamente con tarjeta. La buena noticia es que muchas de las principales tiendas online están eliminando el requisito de que el receptor firme la recepción de su pedido. De esta forma también se reduce el margen de riesgo.

Sobre los pedidos online, lo único que recomendamos es que pensemos en los repartidores y que hagamos pedidos solo de productos de primera necesidad, dado que tenemos que pensar que a ellos tampoco les puede hacer mucha gracia tener que recorrerse toda la ciudad haciendo entregas y exponiéndose al virus. Es un trabajo duro, por lo que contemos con ellos solo para compras importantes.

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