¿Cómo comenzar en el gimnasio?

Compartimos con vosotros una serie de consejos que os permitirán comenzar en el gimnasio con buenos resultados.

Usando máquina del gimnaiso

Ya estamos en una fecha de inicio de año en la cual seguro que estáis luchando con vuestra pereza interior para decidir si ir o no al gimnasio. Es posible que a inicios de año os hayáis apuntado y que todavía no hayáis ido pensando eso de «ya iré la próxima semana». Pero no lo dudemos, ir al gimnasio es necesario para ponernos en forma después de los excesos de la Navidad. Ahora bien, quizá lo que estéis buscando sean unos consejos sobre cómo podéis plantear la visita al gimnasio si es vuestra primera vez y os encontráis como peces fuera del agua.

Tú a tu aire

Nosotros os vamos a dar algunos consejos para que podáis comenzar a hacer deporte en el gimnasio sin miedo alguno y con confianza. Y lo primero que os diremos es que tratéis de aislaros en vosotros mismos y no os preocupéis de lo que tenéis a vuestro alrededor. O dicho de otra manera: tranquilos, que la gente no está en el gimnasio para miraros. Esa es una realidad que no se puede discutir. Por mucho que penséis lo contrario la gente va al gimnasio para ponerse en forma y no para cotillear o fijarse en las demás personas. Por eso, concentraros en vosotros y mucha tranquilidad, porque no pasa nada de nada. A esto también os tenemos que decir algo: la gente tampoco va a hacer amigos o a ligar.

Hay excepciones, como en todas partes, pero el grueso de quienes están en el gimnasio es porque quieren hacer deporte. Lo que os venden en televisión de otra manera es algo muy distinto. Y si os lo encontráis a la primera es mucha casualidad, porque no van por ahí los tiros. La única persona con la que posiblemente entablaréis un mínimo de conversación será con el monitor, que será quien os guíe u os proporcione una rutina de ejercicio.

El monitor es la persona que os salvará de estar perdidos como patos mareados en el gimnasio. Si no sabéis por dónde empezar solo tenéis que hablar con él y os hará unas recomendaciones. Si ya tenéis experiencia ni falta que hace deciros que lo idóneo es que emprendáis el trabajo en el gimnasio por medio de una rutina que resulte satisfactoria, tanto en términos deportivos como en lo relacionado con lo bien que os lo paséis cuando estéis allí, aunque un poquito hay que sufrir, eso no os lo vamos a negar.

Haciendo ejercicio en el gimnasio

Ni te obsesiones, ni lo dejes

También te recomendamos que no te obsesiones con el gimnasio. Hasta la actividad más saludable se puede convertir en un problema en exceso. Te aseguramos que cuando comiences tendrás agujetas. Eso es algo que no vas a poder evitar. Tu cuerpo se ha acostumbrado a un modo de vida más sedentario y está anquilosado, sin tener capacidad para soportar el nivel físico del cual vas a tener que hacer uso en el gimnasio. Así que los primeros días prepárate para saber lo que es el dolor. Luego se te irá pasando hasta que ya te hayas acostumbrado y te encuentres mucho mejor. Acabará llegando, no tienes porqué desfallecer.

Como decíamos, la obsesión no es buena. Con que vayáis al gimnasio un rato cada día, como mucho, tendréis de sobra. Podéis comenzar en días alternos para no invertir tanto tiempo si vuestra agenda está más cubierta de lo que debería. Y los fines de semana es recomendable dejarlos libres, porque no es cuestión de pasarnos y que al final acabemos cansados del gimnasio en unos pocos días. Nos lo tomamos con calma y seguro que duraremos mucho más tiempo. Porque una de las prioridades cuando nos apuntamos al gimnasio es conseguir no cansarnos a las primeras de cambio. Cuanto más aguantemos asistiendo, mucho mejor.

¿Y sobre el equipamiento? No os paséis de rosca y carguéis con una maleta de cosas al gimnasio. Os decimos lo que tenéis que llevar: el equipo adecuado para hacer deporte y una toalla. Ya está. Tan sencillo y barato como eso. También os recomendamos llevar una mochila con ropa para cambiaros si queréis ducharos en el gimnasio, pero esa es decisión vuestra. Hay todo tipo de recomendaciones respecto a esto y si preguntáis a los monitores veréis que unos os dirán unas cosas y otros os dirán otras. El problema de no ducharse en el gimnasio es que puedes tardar en llegar a casa para hacerlo, lo cual es un factor negativo. Y el problema de ducharte en el gimnasio es que te abres a un buen número de infecciones y de situaciones inverosímiles que se pueden producir en las instalaciones. Pero lo peor son las infecciones, sobre todo de pies.

Teniendo estos consejos en cuenta no nos cabe duda de que vais a poder comenzar en el gimnasio por todo lo alto, haciendo mucho deporte y disfrutando de ello.

Foto: CherryPointBrisbane City Council

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