Cómo bajar de peso

Cuando quieres bajar de peso, más allá de la dieta que escojas para hacerlo, debes tener en cuenta los consejos básicos de cualquier plan de adelgazamiento.

Más o menos todos convenimos en que para perder peso es necesario quemar más calorías de las que se consumen y que esto se logra reduciendo la ingesta de las primeras o incrementando el gasto de las segundas con más actividad física. Otra convención al respecto es que estas acciones, por separado o combinadas han de mantenerse en el tiempo hasta lograr los resultados deseados y luego mantener los mismos.

Si seguimos en la línea de las convenciones respecto del adelgazamiento, es probable que, también hayas intentado hacer alguna dieta famosa, salir a hacer ejercicio y mantener un diario para apuntar tus alimentos. Puedes haber intentado una fórmula mágica, unas zapatillas que adelgazan, unos aretes magnéticos entre tantos otros productos comerciales y generalmente inútiles por sí solos.

Pero sigues con sobrepeso y se hace obvio que el problema no es con la técnica que empleas sino con tu fuerza de voluntad. Y es que los viejos hábitos tardar en morir y ser reemplazados por otros más saludables. Si eres de este grupo de personas, necesitas tener en cuenta los siguientes hábitos y consejos:

Aplica técnicas probadas y eficaces:

  1.  El principio clave, la síntesis de un régimen cualquiera sea el famoso que la promueva en TV, se reduce a «quemar más calorías de las que consumes». Pero a menos que seas un adicto al ejercicio, comer hidratos sobre una bicicleta fija no te ayudará a pasarte la vida de permitidos sin engordar un gramo. De manera que tendrás que revisar qué comes, cuánto comes y cuándo comes. Para ello, nada mejor que un diario de calorías donde apuntar lo que ingieres en un día. Hay aplicaciones para el móvil que son muy prácticas, pero debes usarlas y ser honesto. Luego necesitarás quemar calorías de todas las formas posibles: correr, caminar, usar escaleras evitando ascensores y reducir el sedentarismo.
  2. Reducir las porciones. Un tazón grande y porciones grandes, son sinónimos de aumento de peso grande. Reduce la cantidad de alimentos que preparas empleando cuencos y platos más pequeños para evitar servirte en exceso.
  3. Comer despacio. Cuando comemos de forma apresurada comemos más pues el tiempo que el estómago tarda en avisarnos que se ha saciado es siempre el mismo. Para comer más lento puedes emplear diversas técnicas; desde demorar el paso de la entrada al plato principal con una conversación, mantener más tiempo la comida en la boca, tomar bocados más pequeños, hasta beber pequeños sorbos de agua entre bocados. Numerosos estudios han demostrado que comer despacio da lugar a comer menos.
  4. Identifica a tu enemigo. Haz una lista de los alimentos que son tus puntos débiles. Éstos no son siempre los alimentos poco saludables, ya sea. A veces nos engañamos creyendo que con evitar los alimentos «malos», estamos haciendo progresos y lo que realmente es dañino en esos casos son las cantidades. Recuerda que demasiado de algo es malo siempre. Los culpables comunes incluyen refrescos, el pan, el alcohol y la comida rápida. Sea cual sea tu punto débil, reducirlo lo máximo posible. Compra sólo envases pequeños de lo que debes restringir y no tengas muchos envases todo el tiempo, compra uno cada tanto. Si no consigues reducir la ingesta de estos «enemigos», deberás erradicarlos por completo.
  5. Limita tu gasto en comida. A algunas personas les resulta más fácil controlar su cartera que controlar su dieta. Ve por delante, corta las tarjetas de crédito y limita la cantidad de dinero disponible para las indulgencias espontáneas de comida rápida. Además, cuando vayas de compras a buscar alimentos, lleva una lista y no te salgas de ella; aplica el límite de dinero y no tendrás que hacer un esfuerzo de voluntad para contenerte, el límite te lo dará la disponibilidad de dinero.
  6. Organiza los horarios de comida. Hacer una buena rutina de alimentación implica tener horarios y respetarlos para evitar los ataques espontáneas de alimentación en los que sientes hambre descontrolada y puedes comer mucho de lo peor. Evitar saltar comidas es un consejo que encontrarás en cualquier dieta y deberías respetar. Si utilizas los horarios de comida es más probable que tengas oportunidad de usar tu juicio para escoger los alimentos más adecuados en vez de los más rápidos o más deseados. También puedes hacer un plan en el que apuntes qué comerás ese día en cada horario, para reducir la ansiedad.
  7. Busca motivación y retribución a tu esfuerzo. Si eres competitivo y puedes apostar con un amigo algo de dinero a que bajarás de peso, eso puede ayudarte a alcanzar tu meta, por el orgullo y por el premio. Concédete un premio (que no sea comida) toda vez que alcanzas una meta en tu régimen y así te mantendrás estimulado para seguir en el buen camino.
  8. Elige una dieta o rutina de ejercicios que se adapte a tu estilo de vida, a tus horarios y a la zona donde vives para que tengas disponibilidad de llevar a cabo tus rutinas; es decir, que haya al menos un instructor que pueda ayudarte y que te agrade, un gimnasio con las instalaciones y recursos que requieres, etc.

Fotografía:  puuikibeach en Flickr

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...