Colesterol alto, un problema mal controlado

El colesterol es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. Se trata de una sustancia grasa cuyo exceso obstruye las arterias. Y, pese a que su tratamiento es muy sencillo, según la Organización Mundial de la Salud, existen muchos millones de personas en el mundo que, o no están diagnosticadas o, si lo están, carecen de tratamiento.

Podría decirse que, desde un punto de vista fisiológico, el corazón es el motor que mueve el cuerpo humano. Él es el encargado de enviar la sangre repleta de todas las sustancias vitales para el organismo a las células y de recoger los elementos perjudiciales.

Por tanto, su correcto funcionamiento es esencial. Pero, aunque es una máquina perfecta, requiere unos cuidados para mantenerse sano. Y uno de los principales causantes de que enferme es el colesterol. Cuando éste se halla en dosis elevadas en la sangre, aumenta exponencialmente el riesgo de padecer dolencias cardiovasculares.

Foto de la sede de la Organización Mundial de la Salud, en Ginebra

Sede de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra

Pero, ¿qué es exactamente el colesterol? Se trata de un lípido, es decir, una sustancia grasa que se encuentra en todas las células del organismo y que es imprescindible para formar las membranas celulares y producir determinadas hormonas. Como lo fabrica en las cantidades necesarias nuestro propio hígado, cuando ingerimos determinados alimentos en exceso, añadimos más cantidad a nuestro cuerpo y ahí comienza el peligro.

Estos productos son todos aquéllos ricos en grasas saturadas y esto requiere una precisión. Las grasas en sí mismas no son perjudiciales, es más, en sus cantidades normales son necesarias para el organismo. Por ejemplo, las de los pescados azules –salmón, atún, bonito-, al ser ricas en omega-3, son muy beneficiosas. Son las grasas saturadas, que se encuentran en alimentos como la carne –especialmente la roja-, los huevos, los mariscos o los lácteos, los que resultan perjudiciales.

Por otra parte, el colesterol se mide en miligramos por decilitro de sangre y el nivel recomendado por los especialistas debe estar entre los 200 y los 240 mg/dl. A partir de esta cantidad, se considera elevado y hay que comenzar a tomar medidas. Naturalmente, estamos hablando de personas sanas. Quiénes, por otros motivos, tengan riesgo elevado de padecer enfermedades cardiacas deben tener estos niveles más reducidos.

Las pautas a seguir para rebajarlo no pueden ser más sencillas: comer alimentos que no contengan grasas saturadas, hacer ejercicio físico, dejar de fumar y, en los casos en que lo recomiende el médico especialista, tomar algún medicamento reductor del colesterol. Como vemos, no es preciso mucho esfuerzo para ello.

Sin embargo, no todos los niveles de colesterol son malos. La sangre transporta el colesterol a las células mediante unos compuestos macromoleculares denominados lipoproteínas. Dos de las más importantes son la de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés) y las de alta densidad (HDL).

Foto de alimentos ricos en grasas saturadas

Los alimentos ricos en grasas saturadas, como los de la foto, aumentan el colesterol

Las lipoproteínas de baja densidad o LDL transportan el colesterol a las células. Es, por tanto –todos lo habremos oído- el llamado ‘colesterol malo’ debido a que cuando sus niveles son elevados crea acumulación de grasa en las arterias la cual forma placas en ellas obstruyendo el paso de la sangre y aumentando así el riesgo de padecer ataques cardiacos.

Sin embargo, las lipoproteínas de alta densidad o HDL, popularmente conocidas como ‘colesterol bueno’, se encargan de transportar el colesterol al hígado, que lo elimina del organismo. Es, por tanto, conveniente que sus niveles sean elevados. Las personas que los tienen bajos presentan mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Desgraciadamente, no sólo el sedentarismo, una alimentación rica en grasas o el tabaco producen que estos niveles estén por debajo de lo normal. También algunas enfermedades, como la diabetes tipo 2 conllevan escasez de HDL.

Por otra parte, se encuentran los triglicéridos, que son grasas que aportan energía a los músculos. Como el colesterol, son transportados a las células por las lipoproteínas. Se cree que los niveles elevados de esta sustancia también aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares pero no todos los expertos están de acuerdo en ello. Lo que sí ocurre es que las personas con alta cantidad de triglicéridos suelen ser obesas, poseen poco colesterol ‘bueno’, padecen diabetes o tienen elevada la presión arterial, todos ellos factores de riesgo para el corazón. Además, cuando los niveles de esta sustancia se disparan, existe el riesgo de padecer pancreatitis, una enfermedad del páncreas –como su propio nombre indica- que puede ser mortal.

De este modo, para realizar un diagnóstico de colesterol elevado, los médicos se basan fundamentalmente en la relación entre el colesterol LDL, el HDL y los triglicéridos, que sería el colesterol ‘total’.

Para evaluar el colesterol de una persona, tan sólo se requiere un análisis de sangre, la cual debe extraerse tras un periodo de ayuno de entre diez y doce horas durante las que tan sólo el agua está permitida. De haber comido la persona durante ese tiempo, la prueba resulta defectuosa. Como vemos, con un simple pinchazo, podemos prevenir un problema cardiovascular.

Sin embargo, según ha publicado en su boletín la Organización Mundial de la Salud, en el mundo existen millones de personas que padecen colesterol sin saberlo, ya que no han sido diagnosticados. Y otros muchos que lo han sido, no siguen ningún tratamiento.

Foto de unos caminantes

El ejercicio físico, como un simple paseo a buen ritmo, reduce el colesterol

Para llegar a esta conclusión, la OMS ha realizado una muestra de ciento cuarenta y siete millones de personas y los resultados no pueden ser más negativos. Muchas personas del Tercer Mundo, desgraciadamente, no pueden ser tratadas pero, y esto es más incomprensible, los habitantes del Primer Mundo, que sí pueden cuidar su colesterol, no lo hacen, ya sea por falta de información ya por no estar lo suficientemente concienciados.

Y, sin embargo, en palabras del doctor Gregory A. Roth, uno de los autores del estudio, «los medicamentos que reducen el colesterol están ampliamente disponibles, son muy eficaces y pueden contribuir de forma crucial a reducir la morbilidad cardiovascular en todo el mundo». Por si ello fuera poco, este tipo de fármacos tienen un coste bajo y su ingesta no requiere ninguna complicación, ya que suele tratarse de pastillas.

Las enfermedades cardiovasculares matan al año en el mundo a unos diecisiete millones de personas y, a pesar de que existen otros factores de riesgo, el colesterol es uno de los más importantes. Con una sencilla mejora de los hábitos de vida –comer sano, dejar de fumar, realizar un poco de ejercicio físico y, en casos en que esté muy alto, tomar algún medicamento– puede reducirse eliminando así el peligro que conlleva. Es, por tanto, muy triste que, por no haber sido diagnosticados y no tener tratamiento, podamos vernos abocados a una enfermedad mucho más grave.

Fuentes: Texas Heart Institute y Organización Mundial de la Salud.

Fotos: Sede de la OMS: Yann en Wikimedia | Alimentos ricos en grasas saturadas: BocaDorada en Flickr | Paseantes: Xornalcerto en Flickr.

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