Astenia: ¿Estoy deprimido o es la primavera?

Con la primavera llega el buen tiempo pero también se agudizan algunos problemas de salud. Probablemente, uno de los más curiosos sea la llamada astenia primaveral, una sensación de fatiga y desgana que invade a muchas personas en esta época. Suele ser pasajero y remitir a los pocos días pero sus causas se desconocen con exactitud. Se cree que pueden tener relación con el hipotálamo, que segrega menos serotonina pero aún no existe certeza acerca de ello. Para paliarla, lo mejor es llevar una vida sana.

La primavera acaba de llegar y, con ella, algunos de sus incómodos acompañantes como la intensificación de las alergias u otro más común todavía que conocemos como astenia y que nos hace dudar si estaremos o no deprimidos.

‘Astenia’ es una palabra que procede, como casi siempre en la Medicina, del griego y significa literalmente ‘no vigor’. Los expertos lo utilizan para calificar esa especie de cansancio o fatiga que, cada primavera, invade a miles de personas sin una causa aparente.

Foto de un árbol florido

La primavera contribuye a agudizar ciertos problemas de salud. En la foto, un árbol en esta estación.

La fatiga, al igual que ocurre con el dolor, es imposible de medir. Se trata de un estado subjetivo que puede tener causas fisiológicas o psíquicas y podríamos definirla como la sensación de falta de energías que, generalmente, viene acompañada de pereza y -lo que es más preocupante-, en el caso de la astenia, de abatimiento o tristeza injustificada.

Sin embargo, la fatiga no es una enfermedad en sí misma sino un síntoma que puede indicar un trastorno pasajero o, cuando es duradera, alguna enfermedad de tipo orgánico. En el caso de la astenia, aunque se desconoce su origen, no presenta mayores problemas y, sencillamente, cuando nuestro cuerpo se adapta a la nueva estación, desaparece.

Si la sufrimos, habitualmente la fatiga viene acompañada de falta de energía, desgana para hacer cosas, irritabilidad, y, en casos extremos, pérdida temporal de memoria y malestar general, entre otras manifestaciones.

Como decíamos, se desconoce el origen de la astenia. No obstante, si se sabe que existen algunos factores que intervienen en que aparezca. Uno de ellos es el cambio de climatología que se da al llegar la nueva estación: los días son más largos y calurosos y las alergias se agudizan. Igualmente, se producen cambios hormonales que afectan al organismo.

Según la teoría más extendida, las causas de que se produzca la astenia pueden hallarse en el hipotálamo. Esta glándula del cerebro regula muchos dispositivos del cuerpo humano tales como la sed, el sueño y la vigilia, el hambre o la temperatura corporal. Lo hace segregando varios tipos de hormonas entre las que se encuentra la serotonina, también conocida como ‘hormona de la felicidad’.

Pero la llegada de la primavera puede alterar la regulación del hipotálamo a causa de que hay más horas de luz y de calor y, al suceder esto, segrega menor cantidad de estas hormonas a la sangre y ello provoca esa sensación de cansancio físico y mental y de tristeza.

Con esta teoría, sin duda, los expertos nos brindan una explicación muy interesante y completa pero, entonces, ¿por qué la astenia afecta a unas personas mientras que a otras no lo hace? Según ellos, esto se debe a algún tipo de causante ajeno al organismo que predispone a algunas de ellas a verse más afectadas por estos cambios de la climatología.

Dibujo de una mujer triste

La tristeza injustificada es otro síntoma de la astenia primaveral

Así, por ejemplo, se dan más casos entre mujeres que entre hombres y, muy especialmente, en una franja de edad que abarca desde los veinte hasta los cincuenta años.

No obstante todo ello, como decíamos anteriormente, la astenia dura tan sólo unas semanas. Después remite y volvemos a nuestro estado normal. De hecho, si los síntomas perduran, es conveniente ir al médico pues nuestro decaimiento puede deberse a otras causas.

Cuando nos encontramos así durante un periodo prolongado –seis meses o más- debemos ponernos en manos de un especialista, ya que, si no encuentra causas físicas o psicológicas, puede tratarse del llamado Síndrome de Fatiga Crónica, una especie de astenia duradera que afecta a personas sanas de cualquier edad y cuyas causas se desconocen.

Además, es muy difícil de diagnosticar, pues no existen pruebas científicas que la evidencien. Sin embargo, cada vez existe mayor sensibilización hacia este problema y van dándose pasos en la dirección de crear terapias paliativas.

Volviendo a la astenia, aunque remita por sí sola, también nosotros podemos hacer algo para prevenirla o, si ya se ha desarrollado, atenuarla. El secreto, como para tantas otras dolencias, es la vida sana. Si seguimos un orden tanto en las horas de sueño como en las comidas –y éstas las hacemos de forma equilibrada- y nos mantenemos activos, nuestras defensas se fortalecerán y los efectos de este problema pasajero nos afectarán en menor medida.

De hecho, aunque parezca una incongruencia, el ejercicio físico suave pero regular ayuda a que nuestra fatiga remita. Incluso la crónica a que antes aludíamos mejora con la práctica de algún deporte de modo ligero como puede ser caminar durante una media hora.

En lo que respecta a las comidas, en esta época es muy recomendable reforzar la ingesta de productos hortofrutícolas: las verduras, las hortalizas, las legumbres y las frutas ayudarán a reforzar nuestro organismo. Igualmente aconsejables son ciertos alimentos que intensifican la producción de serotonina, tales como pescados azules, cereales y pan integral, aceite de oliva y quesos frescos. Y, por supuesto, todo ello acompañado de agua en abundancia –unos dos litros al día-, ya sea en su forma pura, en la de zumos o en la de infusiones.

Foto de dos personas corriendo

El ejercicio físico moderado ayuda a combatir la fatiga

También existen ciertos complejos vitamínicos pero éstos siempre deben tomarse bajo prescripción médica. Aunque por tratarse de plantas naturales parezcan inocuos, no lo son. Pueden interactuar con determinados medicamentos que estemos tomando y neutralizar su función. Además, el exceso de vitaminas y minerales puede ser tan perjudicial como su carencia.

Por tanto, lo ideal es llevar una dieta equilibrada que nos proporcione todo lo que nuestro organismo precisa para sentirse bien. En este sentido, debemos tener cuidado también con las bebidas excitantes, ya que su efecto es engañoso. El café o el parecen reanimarnos en un momento de decaimiento pero a la larga son perjudiciales, pues elevan la tensión arterial.

Peor aún son las bebidas alcohólicas ya que, a corto plazo, generan cierta sensación de euforia pero, a la larga, deprimen el sistema nervioso con lo cual su efecto es más negativo que positivo.

En suma, la astenia primaveral es algo propio de la época y se supera en poco tiempo. Además, llevando una vida sana, sus efectos son mucho menores. Y, en caso de que se prolongue más de lo normal, es conveniente visitar al especialista para que revise nuestro estado de salud.

Fuente: Forum Clinic.

Fotos: Árbol florido: Anónimo en Fotolibre | Mujer triste: Rebeca Torres Durán en Artelista | Personas corriendo: Chris Reynolds en Geograph.

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