Aprende a evitar los errores en el gimnasio

Cuando tomamos la decisión de ir al gimnasio -lo cual no es poco-, todos acostumbramos a querer ver los resultados en muy breve tiempo. Pero se trata de un proceso que va despacio y debemos tener paciencia. Aquí explicamos algunos de los errores más comunes que cometemos en él con objeto de que podamos evitarlos.

Cuando por fin vencemos la pereza -que no es poco- y nos apuntamos a un gimnasio, casi todos cometemos el error de querer ver los resultados de nuestro esfuerzo en muy poco tiempo.

Sin embargo, el trabajo de mejorar y modelar nuestro cuerpo es más lento de lo que desearíamos. Debemos hacerlo de forma paulatina e ir poco a poco, sin impacientarnos.

Foto de un gimnasio

Un moderno gimnasio

Esta es la primera norma básica que tenemos que aplicar cuando comenzamos a ir al gimnasio. Pero no es fácil y, además, solemos cometer algunos errores que, con objeto de que sean evitados, enumeramos a continuación.

Una equivocación muy habitual es no calentar nuestros músculos todo lo necesario antes de comenzar los ejercicios. Queremos empezar cuanto antes a realizarnos y nos olvidamos de que la falta de calentamiento no sólo es perjudicial sino que, además, puede producirnos lesiones.

Otro error bastante frecuente es, cuando hacemos ejercicios de pesas, querer levantar pesos importantes muy pronto. Este tipo de ejercicios debe ser progresivo: tenemos que comenzar con poco peso y, a medida que nos vamos haciendo con él, ir aumentándolo. No podemos levantar cien kilos el primer día porque así sólo conseguiremos lesionarnos.

En este sentido, también acostumbramos a adoptar malas posturas. El cuerpo tiende a las que le resultan más cómodas y ello puede conducirnos a hacer mal los ejercicios. De esta forma, nos dañaremos y, al día siguiente, las agujetas nos maltratarán.

Otro error muy frecuente, cuando hacemos ejercicio en general y en el gimnasio en particular, es no hidratarnos los suficiente. Muchas veces, nos concentramos en lo que estamos haciendo y nos olvidamos de beber. Ello es muy perjudicial porque, al sudar, estamos perdiendo líquidos y sales minerales y el organismo tiene que recuperarlos.

También cometemos algún error cuando terminamos de hacer nuestros ejercicios. El más grave es, probablemente, no realizar estiramientos al final. La función de éstos es relajar los músculos que han estado en tensión y, si no los hacemos, además de tener agujetas al día siguiente, también tenemos más posibilidades de lesionarnos.

Y, por último, otra equivocación bastante habitual tiene que ver con la alimentación. Acostumbramos a tomar los nutrientes equivocados y, a veces, incluso suplementos vitamínicos innecesarios. Para que nuestra actividad física nos de buenos rendimientos, es conveniente tomar alimentos nutritivos y que tengan pocas grasas.

Si tratamos de evitar estos errores comunes, a buen seguro que nuestra actividad en el gimnasio será menos pesada y nos brindará mejores resultados.

Fuente: Wikihow.

Foto: Gimnasio: Cotallo-Nonocot en Flickr.

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