Trastornos alimenticios: el Síndrome de Alimentación Selectiva

Se engloba bajo la denominación de trastornos alimenticios a una serie de alteraciones en la conducta alimentaria. Los más conocidos y graves son la anorexia y la bulimia pero existen otros. Uno de los últimos en caracterizarse es el llamado Síndrome de Alimentación Selectiva. Aquí explicamos en qué consiste.

Podríamos definir un trastorno alimenticio como una alteración de la conducta alimentaria que se manifiesta a través de diferentes síntomas tales como una distorsión de la imagen de uno mismo, el temor exagerado a aumentar de peso o la sobrevaloración del aspecto físico.

Los diferentes problemas psicológicos que se engloban bajo esta denominación, de ser tratados a tiempo, pueden revertirse y no son graves pero, si no se les pone solución, desembocan en patologías severas tales como la Anorexia o la Bulimia que, en sus casos más extremos, pueden tener consecuencias crónicas e incluso funestas.

Los trastornos alimenticios selectivos pueden resultar curiosos. Por ejemplo una persona que lleva treinta y un años comiendo sólo pizza

Los trastornos alimenticios selectivos pueden resultar curiosos. Por ejemplo, el de una persona que lleva treinta y un años comiendo solamente pizza.

Uno de los últimos trastornos de este tipo en caracterizarse es el llamado Síndrome de Alimentación Selectiva (SED) que se da, generalmente, en niños y adolescentes pero también puede aparecer en adultos. Como su propio nombre indica, consiste en que el paciente presenta rechazo o aversión a muchos alimentos, de tal forma que tan sólo admite unos pocos. Ello supone que su dieta queda restringida a unos nutrientes que resultan escasos para lo que precisa una persona y, en consecuencia, a largo plazo padecerá severos problemas de salud. En buena lógica, a todos nos gustan más unos productos que otros e incluso hay algunos que no soportamos pero, cuando este rechazo incluye varios productos habituales en cualquier dieta, podemos hallarnos ante un caso de Síndrome de Alimentación Selectiva.

Se trata de un trastorno difícil de detectar puesto que, además de ser más frecuente en los niños, el paciente –a diferencia de lo que ocurre con la anorexia y la bulimia– suele mantener unos rangos de altura y peso normales. Más aún, no muestra rechazo alguno hacia su cuerpo como sí sucede en los enfermos de aquéllas. Sin embargo, un indicio relevante es que la persona se muestre reacia a salir a comer con sus amigos.

Junto a éste, otros síntomas de tipo psicológico son una excesiva ansiedad o incluso depresión. Además, el Síndrome de Alimentación Selectiva guarda alguna similitud con el Trastorno Obsesivo Compulsivo, ya que el rechazo a comer determinados alimentos no se debe al temor a engordar sino que más bien está relacionado con determinadas obsesiones tales como el miedo patológico a la suciedad o a cómo hayan sido elaborados los productos. Aunque a corto plazo no se trata de una enfermedad grave, si el problema se extiende en el tiempo puede tener consecuencias peligrosas, ya que –como decíamos- restringir en exceso la dieta puede producir carencia de nutrientes, vitaminas y otros elementos esenciales.

Fuente: De Psicología.

Foto: Father Jack.

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