Cómo acabar con las obsesiones

La obsesión es un mal que azota nuestra sociedad. Paliarla no es fácil, pues comporta un cambio en la forma de procesar de nuestras mentes, y una fuerza de voluntad que no todas las personas poseen.

obsesionado

“Perturbación anímica producida por una idea fija” e “idea que con tenaz persistencia asalta la mente”, así es como el Diccionario de la Real Academia Española define la obsesión. Lo cierto es que se trata de pensamientos recurrentes, preocupaciones excesivas, fijaciones exageradas y tremendas manías que conllevan multiplicidad de problemas. Sabemos lo que son pero ¿cómo evitarlas?

Nuestra mente se dedica a generar todo tipo de ideas y pensamientos, tanto buenos como malos. Nuestra misión es filtrarlos y no centrarse solamente en aquellos negativos u obsesivos. La tarea no es fácil, pues nosotros no controlamos cómo nos tomamos las cosas, esa elaboración subjetiva de nuestra mente. Cambiar ese proceso es un asunto muy complicado, que requiere constancia y empeño, pues nuestro cerebro siempre tenderá a lo que conoce. Es decir, si está acostumbrada a producir “contenido obsesivo”, en cuanto nos despistemos lo volverá a hacer, porque es a lo que está acostumbrada. Cabe parar a reflexionar entonces a cada momento, prestar atención y cuestionarse el por qué de estos pensamientos irracionales. Si somos capaces de observar la obsesión nos distanciaremos de ella, una cuestión muy importante para comprenderlas y darle objetividad al asunto.

Consejos:

  • Aceptar la obsesión es el primer paso: tal vez es el más difícil de dar porque, dada la irracionalidad de pensamiento, comporta que la persona afectada la viva con vergüenza. Si se es consciente del problema es más fácil ponerle solución.
  • Modifica los hábitos que estén relacionados con esa obsesión
  • Preocúpate y reflexiona: pensar en el problema contribuye a paliarlo. La práctica hace al maestro.
  • Dedícate tiempo: pregúntate por qué actúas o piensas de determinada forma obsesiva.

Algo que debe tener en cuenta toda persona que desee acabar con sus obsesiones es que el proceso va a ser duro, que va a sentir ansiedad y malestar. Debe tener un determinado umbral a la frustación. “Sólo hay un modo de acabar con las emociones desagradables, y es sentirlas hasta el final y quedarse con ellas hasta que se agotan por sí mismas”, afirma la psicóloga Ana Muñoz.

Si nos centramos en la ansiedad, de igual forma que cuando lo hacemos en un picor, acabará por desaparecer. Con la práctica aprenderemos a hacerlo de manera automática, y por lo tanto, conseguiremos eliminar esa preocupación excesiva que conlleva la obsesión. Se trata de saborearla, de tratar de comprenderla. Una vez conseguida esta meta, y según la misma profesional “cuando sostienes el malestar y no dejas que tus obsesiones te empujen a realizar la compulsión, puedes hacer una vida normal a pesar de ellas”.

Fuente/ MotivacionAbout
Foto/ Sarihuella

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