¿Qué hacer si una mujer se pone de parto y no llegamos a tiempo al hospital?

Es muy importante no pierde la calma ante un parto extrahospitalario

parto

Normalmente, una mujer conoce el proceso orgánico que precede al parto y los avisos que su cuerpo da para poder llegar a tiempo a un centro hospitalario. Pero también es cierto que algunas féminas pueden ser poco sensibles al dolor o que no relacionen las pequeñas molestias al inicio del parto. Consecuentemente, podemos encontrarnos con un parto extrahospitalario, teniendo que colaborar en la medida de nuestras posibilidades.

Los signos de aviso de la llegada del bebé son: la rotura de la bolsa de las aguas, al producirse una salida de líquido amniótico a través de la vagina; y las contracciones uterinas, que ponen de manifiesto que el parto está cada vez más cercano. Estas contracciones son cada vez más cortas y se caracterizan por un endurecimiento de la pared abdominal.

Así, una vez ambas condiciones se hayan dado y el feto comience a asomar la cabeza, es preciso actuar con prontitud. Lo más importante es trasmitir seguridad y confianza a la madre, a la que colocaremos tumbada en el suelo encima de una manta. Sus piernas deberán estar abiertas y flexionadas, y nuestras manos, siempre que sea posible, limpias hasta los antebrazos- lo ideal sería rociarlas con alcohol-.

Cuando la cabeza del feto comienza a salir, la zona del periné puede llegar a desgarrarse, por lo que es decisivo que apretemos ligeramente este espacio- comprendido entre la vagina y el año- con un trapo o un pañuelo limpio. Es imprescindible saber que en ningún caso debemos estirar de bebé, sino que dejaremos que salga por si solo.

Mientras la cabeza está saliendo, hay que observar si el cordón umbilical lleva una vuelta sobre la cabeza. En este caso, y siempre que podamos, lo sacaremos siempre por detrás del cogote del feto. Si no actuásemos correctamente en este sentido, el cordón podría estrangular al feto.

Una vez sale la cabeza, le sigue el hombro y, finalmente, el cuerpo. Cuando el cuerpo ha salido, agarraremos al bebé por los pies y e limpiaremos las mucosidades de la boca y la nariz. A continuación, colocaremos al recién nacido encima de su madre, tapándolos a ambos con una sábana para evitar su enfriamiento.

Por último, hay que cortar el cordón umbilical. Para ello, haremos una atadura con una cuerda a diez centímetros del abdomen del feto y otra a tres centímetros de la primera. El corte se llevará a cabo con unas tijeras- lo ideal sería que estuvieran esterilizadas- .

Asimismo, la madre debe esperar con las piernas abiertas hasta que expulse la placenta, que guardaremos en una bolsa para que la examine un médico. Tras esto, la madre deberá cerrar las piernas con los muslos juntos, a la espera de que lleguen los especialistas.

Foto: sarihuella

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