Epilepsia: cómo actuar ante una crisis convulsiva

La epilepsia es una de las enfermedades cerebrales más comunes y, al provocar el descontrol de la actividad neuronal, origina las llamadas crisis epilépticas. Normalmente, éstas duran dos o tres minutos y no tienen consecuencias. Pero, para evitarlas, es muy importante saber qué hacer cuando se producen. Aquí lo explicamos.

La epilepsia es una enfermedad cerebral crónica que se halla entre las más comunes que puede padecer el ser humano. Sin embargo, aún existe mucho desconocimiento general acerca de ella. Podría definirse como un desorden neurológico común que afecta al sistema nervioso central y a consecuencia del que, sin motivo aparente, la actividad de las neuronas se descontrola provocando, a veces, convulsiones, espasmos musculares e incluso pérdida temporal de la conciencia. En este caso, nos hallamos ante una crisis epiléptica.

No obstante, padecer una de estas crisis no significa tener epilepsia sino que deben darse al menos dos en un cercano periodo de tiempo. En cualquier caso, es muy importante saber qué hacer con el paciente cuando se produce una de ellas, ya que, de otro modo, puede sufrir golpes u otros efectos secundarios.

La epilepsia es una enfermedad cerebral

La epilepsia es una enfermedad cerebral

Las crisis no suelen durar más de dos o tres minutos. Sin embargo, quizá lo más difícil pero también lo más importante es mantener la calma. Se debe tumbar al enfermo en el suelo alejando de él cualquier tipo de objeto con el que pueda dañarse. Así mismo, es importante prevenir que pueda caer bruscamente y golpearse la cabeza. Una vez tumbado, también debe girarse ésta hacia un lado para facilitar su respiración pero no es recomendable sujetarlo para detener las convulsiones. Además, debe permanecerse a su lado hasta que termine la crisis porque, tras ella, suele estar desorientado, confundido y tener dolor de cabeza. Hay que esperar un poco hasta que se recupere.

Por otra parte, es una creencia bastante extendida que conviene introducir al paciente un objeto en la boca para evitar que se muerda la lengua o la trague. Esto último es anatómicamente imposible y, en cuanto a lo primero, no ocurre siempre. Por tanto, no debe abrírsele la boca ni tratar de introducir nada en ella porque, al cerrarla tan rápidamente por las convulsiones, puede dañarse la mandíbula, los labios o los dientes.

Si tomamos todas estas precauciones, normalmente, la crisis remitirá en poco tiempo sin provocar efectos secundarios. Sin embargo, en algunos casos, resulta imprescindible acudir a un hospital. Esto debe hacerse si las convulsiones duran más de cinco minutos o cuando se producen varias crisis sin que el paciente recupere la conciencia. Así mismo, hay que dirigirse a un centro sanitario si se trata de la primera que sufre el enfermo o la víctima es una mujer embarazada. La epilepsia, cuando está debidamente diagnosticada y tratada, permite al enfermo llevar una vida normal. No obstante, es muy importante saber qué hacer ante una crisis.

Fuente: Todo sobre epilepsia.

Foto: Ryan Somma.

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