¿Cómo sobrevivir al ataque de un tiburón?

¿Qué tendríamos que hacer en el caso de que nos encontrásemos ante el ataque inevitable a manos de un tiburón?

Hace unas horas leíamos una noticia sobre cómo un hombre de Australia ha fallecido víctima de un ataque de tiburón. Se suele decir que morir debido a uno de estos incidentes es una de las causas más poco probables de muerte del mundo y es habitual que se compare con los peligros que supone el contacto con otros animales salvajes (como osos, por ejemplo). Pero cuando se «defiende» a los tiburones se está jugando con cifras, datos estadísticos que, a fin de cuentas, están más relacionados con la separación que existe entre los tiburones y las personas que con cualquier otro factor.

Si los tiburones estuvieran tan cerca de nosotros como los osos, posiblemente sería una sangría. Porque son una especie mucho más agresiva y depredadora que cualquier otro ser vivo del planeta. O quizá les vemos con tanto miedo debido a que no tenemos un referente infantil que nos sirva para pintarlos de otra manera (el Oso Yogi ha hecho mucho por la imagen de los osos).

En cualquier caso, ya son 8 las personas que han muerto en Australia a lo largo de este año 2020, lo que marca una cantidad más que terrible y la cual preocupa en lugares como este donde es más frecuente que los ciudadanos puedan encontrarse con este animal. Por ello hemos querido elaborar una guía de supervivencia, para que si en algún momento llegaseis a estar en una de estas situaciones, al menos sepáis cómo intentar aumentar las posibilidades de sobrevivir.

Dicen desde Australia que el único año en el que se habían producido tantas muertes por tiburón fue 1934, por lo que la comparativa queda realmente lejana. Más importante que esto, se indica que en 2019 nadie murió en Australia por el ataque de un tiburón. Pero en este 2020 la cantidad está siendo elevada. Y hay casos de todo tipo, como un surfista cuyo cuerpo desapareció por completo en octubre (solo se recuperó su tabla de surf con mordiscos) o un buzo del que tampoco quedó ni rastro.

La guía que elaboramos y todos los consejos que os damos están basados en las instrucciones que publicó hace unos años National Geographic, aunque las hemos interpretado a nuestra manera para que sea más fácil entenderlas.

Huir antes de que ocurra el peligro

Una de las bases en las que se cimenta la supervivencia es en saber cuándo podemos estar en peligro, momento en el cual habrá que actuar para alejarnos del agua o directamente no entrar en ella. Algunos de estos consejos que podemos aplicar son los siguientes:

  • No te acerques a los barcos pesqueros: El problema de ellos es que suelen atraer a los tiburones por los restos de paces que arrastran e incluso rastros de sangre.
  • Evita estar cerca de las presas de los tiburones: A los tiburones les encantan los grandes bancos de peces, los leones marinos y las focas. No te acerques a ellos.
  • No vayas a nadar con grandes grupos de delfines: Es un error frecuente sentirse atraído por los delfines pensando que «si hay delfines, no hay tiburones». Lo cierto es que los delfines son la presa de los tiburones más grandes. No querrás encontrarte con uno de ellos.
  • No te bañes con joyas brillantes: A los tiburones les puede atraer porque la confundan con peces. Además, hay dos colores que incrementan las posibilidades de un ataque de tiburón, el amarillo y el naranja. En general lo que ven muy bien los tiburones son los grandes contrastes.
  • Ojo a las orillas de los ríos: Si se han producido fuertes lluvias es posible que los cambios de las corrientes hayan llevado a que los tiburones se desplacen.
  • No te bañes con sangre: Pongamos que te has hecho una herida o que tienes la menstruación, no debes bañarte por ninguno de los contextos. Aunque la herida sea pequeña, si hay sangre, los tiburones podrían olerla. La capacidad de los tiburones para rastrear la procedencia de sangre es de casi 2 kilómetros.
  • Haz tu actividad en grupo: A los tiburones les gusta atacar a presas que se encuentran en solitario.
  • Cuidado con las zonas de pesca: Puede haber mucho cebo y sangre de pez que haga que los tiburones sientan interés.
  • Las salidas de aguas residuales tampoco son seguras: No sabemos porqué alguien iría a este tipo de lugar, pero no es un sitio seguro. En ocasiones los tiburones lo usan como punto de encuentro de presas.
  • La noche es más peligrosa: Que nosotros tengamos visión reducida no implica que la noche sea un problema para el tiburón. En realidad, puede atacar de la misma forma. Seguro que es algo que habéis visto en películas sobre tiburones.
  • Si los peces se alteran, sal del agua: Los peces no quieren ser devorados por los tiburones, y lo mismo se puede decir de animales como tortugas. Si ellos comienzan a comportarse de forma extraña, es posible que se deba a que viene un tiburón.
  • No vayas a aguas muy profundas: Tus posibilidades de supervivencia se reducen a medida que te alejas de la orilla.

¿Qué hacer si un tiburón nos ataca?

Aquí nos encontramos con varios contextos. Uno de los posibles es que, de repente, notemos alguna molestia en nuestro cuerpo. Puede ser que un tiburón nos haya mordido y que no lo hayamos notado. Hay testimonios de muchas personas que, incluso al recibir mordiscos de tamaño considerable, aseguran que no sintieron nada. Y solo cuando salieron del agua vieron que tenían un gran mordisco en sus piernas u otras partes del cuerpo que no tenían a la vista en ese momento. Por eso, si sientes algo extraño, sal del agua, porque quizá así sea como consigas salvar la vida.

Si en otro tipo de situación lo que notamos es el golpeo de un tiburón que, por ejemplo, se ha chocado contra nosotros, también deberíamos salir del agua lo antes posible. Pero evitemos el chapoteo, porque eso es algo que despierta más interés en el tiburón. Tenemos que salir con calma e intentando ser rápidos sin entrar en pánico, ya que si empezamos a hacer ruido y a ser más visibles, el tiburón irá a por nosotros.

Defendernos del tiburón

Hay personas que, desgraciadamente, entran en shock cuando se encuentran cara a cara con el tiburón. No se les puede culpar, porque nunca sabemos cómo reaccionaríamos en una situación como esta. El tiburón representa la mayor parte de miedos y terrores de una criatura monstruosa que, en realidad, es real. Por ello es difícil saber cómo reaccionaríamos. Pero si sacamos fuerzas para sobrevivir, lo que hay que hacer es defendernos. Los expertos recomiendan que no lo hagamos atacando con las manos o los pies al desnudo, aunque posiblemente es tal y como nos encontremos.

Si no tenemos nada con lo que atacar, lo mejor será usar las manos y golpear en tres partes: los ojos, las branquias y la nariz. Los puntos débiles son los dos primeros, pero curiosamente la nariz se ha comprobado en encuentros casi fatales con tiburones que es un buen lugar donde atacarles para conseguir sobrevivir a los encuentros. En cualquier caso, hay una combinación de suerte y de habilidad en este tipo de situaciones, ya que nunca sabemos si aún golpeando a los tiburones en los ojos, vamos a terminar recibiendo un mordisco que nos quite la vida.

De todas formas, los especialistas arrojan un poco de esperanza y dicen que incluso si el tiburón introduce alguna de nuestras partes en su boca, o incluso nuestro cuerpo, es posible que sobrevivamos. Lo que tenemos que conseguir es salir de su boca lo antes posible. Para ello lo que no se recomienda es que nos quedemos quietos. Si bien puede haber quien piense que hacerse el muerto pueda ser una estrategia para que el tiburón te deje, lo cierto es que no es algo que termine bien. En cambio, lo que hay que hacer es intentar atacarle a los ojos y las branquias tal y como hemos mencionado mientras estemos forcejeando sin dejar de movernos en ningún momento.

Si conseguimos escapar del tiburón, aunque tengamos un mordisco y estemos perdiendo sangre, hay que tratar de salir del agua sea como sea. Muchos tiburones no vuelven a un segundo ataque y se retiran después de haber sufrido lesiones o algún tipo de problema debido a nuestra defensa. Pero no todos actúan de esa manera, sino que hay otros que vuelven para intentar acabar con su presa. Lo que hay que evitar es, como decíamos antes, chapotear, porque eso haría que el tiburón pudiera tener más ganas de atacarnos de nuevo.

En el momento en el que hayamos salido del agua, sin importar cómo de grande o pequeña sea la herida, tendremos que ir a un centro médico para que nos puedan atender de forma adecuada. También habrá que avisar a las autoridades con la intención de informarles acerca de lo que ha ocurrido a fin de que puedan dar la alarma y que nadie se vuelva a bañar en esa parte hasta que se haya determinado que no vuelve a haber peligro alguno.

Según estadísticas oficiales, desde el año 1958 se han registrado 2,785 ataques de tiburón en el mundo, habiendo resultado de estos 439 como fatales. En Europa solo se han registrado 52 y se han producido 27 muertes, pero por ejemplo, en Estados Unidos se han llegado a contabilizar 1105 ataques con 36 muertes. Australia tiene una estadística mucho más terrible, ya que de un total de 540 ataques se han registrado 78 muertes.

Por mucho que nos guste hacer surf, bucear y realizar otras actividades acuáticas, no hay que olvidar que los tiburones ocupan los océanos mucho antes que nadie y que no son precisamente amigables.

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