Cómo evitar las temidas agujetas derivadas del ejercicio físico

El ejercicio físico es muy sano para nuestra salud. Pero, si no se hace de forma continuada o se practica mal, puede derivar en una incómoda secuela: las agujetas, es decir, esos dolores musculares que aparecen al día siguiente. Sin embargo, si seguimos unas sencillas pautas, podemos evitarlas. aquí las explicamos.

Indudablemente, hacer deporte es muy sano. Permite eliminar las toxinas que la vida diaria produce en nuestro organismo y, sobre todo, consigue que estemos en forma de modo saludable, al favorecer a nuestro corazón.

Por si ello fuera poco, ayuda a conservar la línea, pues elimina el exceso de calorías que hayamos podido ingerir y fortalece la musculatura al obligarla a esforzarse durante la actividad.

Foto de dos personas corriendo

La actividad física debe ser continuada y progresiva

Pero el ejercicio físico también puede ser una pesadilla a causa de las temidas agujetas, es decir, esos dolores musculares que aparecen al día siguiente de haberlo realizado y que, a veces, son tan intensos que nos obligan a guardar reposo hasta que desaparecen.

Existen varias teorías para explicar su aparición pero la más aceptada es que se trata de micro roturas que se producen en las fibras musculares a causa del ejercicio o, mejor dicho, debido a que éste no se hace correctamente.

Porque si seguimos unas sencillas pautas, las agujetas no deben aparecer o, al menos si lo hacen, serán mucho más suaves.

Así, en primer lugar, es imprescindible realizar un buen calentamiento antes de ponerse a hacer ejercicio. Éste permitirá oxigenar nuestros músculos y, de este modo, el efecto negativo de la actividad sobre ellos será menor.

Del mismo modo, después del ejercicio físico, debemos realizar estiramientos musculares. Los músculos se tensan fuertemente al hacerlo y, aunque hayamos acabado, continúan en tensión. Este esfuerzo muscular se convierte en agujetas si no hacemos algo para relajarlos.

También es muy importante que durante el ejercicio y posteriormente nos hidratemos bien, no sólo con agua sino además con bebidas isotónicas que nos permiten recuperar las sales e hidratos de carbono que hemos perdido durante aquél.

En este sentido, existen distintos trucos que, según parece, contribuyen a evitar las agujetas. Así, tomar ibuprofeno, aspirina o agua con azúcar después del ejercicio. Quizá no sea tan útil como se dice pero, en cualquier caso, no es perjudicial en absoluto.

También es una buena idea que, a la hora de asearnos, en vez de una ducha, nos demos un baño con agua templada masajeando las zonas que han sufrido mayor esfuerzo. Y, posteriormente, echar agua fría por ellas al tiempo que continuamos el masaje.

Estos sencillos trucos nos ayudarán a evitar las agujetas. Pero la mejor manera de que éstas no aparezcan es realizar actividad física con frecuencia, no una vez cada muchos días y, sobre todo, que lo hagamos progresivamente, sin obligar a nuestro cuerpo a grandes esfuerzos.

Fuente: Nutrición.pro.

Foto: Personas corriendo: Ed Yourdon en Flickr.

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