Francisco de Goya: la evolución de un extraordinario artista

En el cuadro de honor de la Historia del Arte, Francisco de Goya ocupa un lugar destacado. Su obra, además de estar presidida por una extraordinaria calidad, abrió el camino que luego transitarían muchos movimientos estéticos posteriores, tales como el Romanticismo, el Impresionismo o incluso el Surrealismo.

En la nómina de los grandes pintores de la Historia del Arte, Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodos, Zaragoza, 1746-1828) ocupa un lugar predominante. Fue un artista polifacético que se interesó igualmente por el dibujo y las técnicas del grabado y que cultivó los más diversos temas: la pintura religiosa, el retrato, la sátira social y política, la crueldad de la guerra e incluso las cuestiones relacionadas con la brujería.

Además, fue un hombre que vivió entre dos mundos, el del Antiguo Régimen y el posterior a la Revolución Francesa. Ello supone que sus inicios artísticos se inscriben en el Barroco tardío mientras que sus últimos cuadros fueron pintados en pleno apogeo del Romanticismo. Es, por tanto, la suya una obra riquísima en variedad y matices.

Francisco de Goya retrató a la familia de Carlos IV

Francisco de Goya retrató a la familia del Rey Carlos IV.

En parte por eso, su evolución artística es original. En su primera época se inscribe en el citado tardo-barroco y el rococó pero, tras su estancia en Italia en 1770, absorbió las nuevas corrientes neoclasicistas que se estaban imponiendo en toda Europa. Sin embargo, aunque en época tan tardía como 1780 aún revela rasgos de estos estilos y sus obras son bellísimas, no se hallaba cómodo en ellos y optó por seguir su propio camino estético. En éste –como el propio Goya reconocería en su vejez- tuvieron enorme influencia Velázquez, Rembrandt y la propia Naturaleza.

Fue así como el pintor de Fuendetodos siguió sus inclinaciones creando una obra enormemente personal que se adelantó a su tiempo. Y así también como abriría el camino a toda una serie de movimientos estéticos que coparon buena parte del arte del siglo XIX e incluso de principios del XX: el Romanticismo, el Impresionismo, el Expresionismo y el Surrealismo, principalmente.

De esta forma, por ejemplo en sus retratos vemos el influjo de Velázquez en su tratamiento del espacio, de la luz y en la técnica “de la mancha”. Ésta se irá haciendo más acusada hasta llegar a soluciones casi impresionistas. Son retratos que muestran la psicología del modelo a través de un fuerte realismo que por entonces aún estaba lejos de cultivarse y que alcanza el expresionismo en sus “pinturas de la guerra”. Igualmente, los “caprichos” combinan ese realismo con lo onírico y el mundo del subconsciente. Éste se acentúa en las “pinturas negras”, creadas para su Quinta del Sordo, que muestran imágenes impactantes que firmaría cualquier surrealista posterior. Fue Goya, en suma, un extraordinario artista que, en muchas facetas, se adelantó a su época.

Fuente: Info Goya.

Foto: Cea.

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