El Fauvismo: rasgos y autores principales

La Pintura, como otras artes, sufrió una enorme renovación entre los años finales del siglo XIX y los primeros del XX. Uno de los efímeros movimientos que aparece en ese periodo es el Fauvismo, creado por Henri Matisse y cuyos rasgos aquí explicamos.

Como ocurrió con otras artes, la Pintura sufrió profundas renovaciones en la segunda mitad del siglo XIX. Al Impresionismo de Edouard Manet, Degas y sus compañeros, con su aspiración por captar el momento, sucedió el Simbolismo, fantástico y onírico de Gustave Klimt. Pero esta suerte de revolución se acentuó a principios del siglo XX con la irrupción de las vanguardias.

A diferencia de otras, como por ejemplo el Dadaísmo, que tuvieron su paralelo en la Literatura, el Fauvismo es un movimiento puramente pictórico. Su nombre procede de la palabra fauve -“fiera” en castellano- y se debe a la exclamación del crítico Louis Vauxcelles, que, al ver por primera vez cuadros de estos autores, los calificó con este apelativo.

El Fauvismo fue un movimiento efímero

El Fauvismo fue un movimiento efímero. En la foto, 'Las flores amarillas', de Matisse.

Fue en el Salón de otoño de París en 1905 y muchas de estas obras habían sido rechazadas por resultar inclasificables para los organizadores. Entre ellas se encontraban algunas de Henri Matisse, considerado creador del Fauvismo. Acorde con el estilo pictórico de éste, los dos rasgos primordiales de esta estética son la simplificación del dibujo y el gusto por los colores chillones, con lo que la pintura en cuestión quedaba voluntariamente inacabada.

Ello le granjeó el desprecio de la crítica y, como sucede tantas veces, el hecho de ser vilipendiado por los expertos académicos supuso que el Fauvismo se convirtiera en el movimiento de vanguardia de moda en París. A Matisse se habían unido André Derain, Georges Braque y Albert Marquet y poco después lo haría Maurice de Vlaminck. No obstante, el maestro de todos ellos fue Gustave Moreau, en cuya escuela se habían formado muchos de ellos y su principal influencia Paul Gauguin.

Como decíamos, la base del Fauvismo se halla en el color, que utilizan con una doble función: por una parte, constructiva en sustitución del dibujo y, por otra, plástica mediante la exaltación de los contrastes cromáticos. Es, por tanto, un estilo fuertemente expresionista (en palabras de Derain, “los colores como cartuchos de dinamita”) y la libertad con que sus integrantes pintaban, ajenos a toda composición prefijada y buscando lo decorativo, los acerca, en cierto sentido, al Surrealismo imperante en otras artes. Sin embargo, como movimiento, el Fauvismo fue efímero -algo en lo que también coincide con otras vanguardias– y cada uno de sus miembros siguió caminos diferentes. La primera fila de la modernidad pictórica fue ocupada por el Cubismo, al que se adhirieron, por ejemplo, Braque y Derain.

Fuente: Arte España.

Foto: Cea.

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