Aprende a pintar tu propio cuadro abstracto

Aunque la buena pintura abstracta es muy difícil, como no pretendemos ser Picasso, aquí brindamos unos consejos para componer nuestro propio cuadro abstracto. Quizá descubramos un artista dentro de nosotros.

Antes de comenzar a explicar cómo componer una pintura abstracta, es imprescindible señalar que, con este artículo, no pretendemos restarle valor a este tipo de obras. Indudablemente, es muy difícil para el artista despertar la inquietud y la sensibilidad del espectador a través de imágenes desdibujadas.

Pero como no pretendemos ser Picasso ni Kandinsky sino tan sólo realizar un cuadro que resulte agradable a la vista para poner en nuestro salón, indicaremos los pasos a seguir para realizar nuestra propia pintura abstracta. Será divertido y, si nos sale mínimamente bien, tendremos un nuevo elemento decorativo.

Foto de una obra abstracta de Kandinsky

Una obra abstracta de kandinsky

Lo primero que tenemos que hacer es pertrecharnos de todos los elementos necesarios: un lienzo, pinturas acrílicas de distintos colores, toallas de papel para limpiar el cuadro y varios tipos de pinceles. Entre éstos últimos, debe haber diferentes tamaños, incluso brochas y esponjas. Además, debemos tener en cuenta que podemos manchar la superficie sobre la que trabajemos, por lo cual tenemos que cubrirla con algún trapo viejo.

Igualmente, nos vendrían bien algunas botellas de plástico cortadas de distintos tamaños para poder hacer círculos en nuestra obra. Y también otros elementos como sal, arenilla o polvo de metal, que podemos añadir a nuestra obra para darle mayor textura.

A partir de este momento, todo queda a merced de nuestra imaginación. Mojaremos los pinceles en la pintura y comenzaremos a trazar diferentes trazos de distintos colores y grosor. Con las toallas de papel, podemos estirarlos o difuminarlos. Introduciendo las botellas cortadas en la pintura y, a continuación, marcando con ellas en el lienzo añadiremos círculos de diferentes tamaños.

Igualmente, si queremos que nuestro cuadro sea una especie de collage, podemos utilizar otros elementos: trozos de papel, de tela o cuentas sueltas de un collar o pulsera que tengamos por casa. Se trata de una pintura abstracta, es decir, todo puede valer.

Es conveniente comenzar y acabar nuestra obra el mismo día. Si lo dejamos a la mitad, es posible que, cuando lo retomemos, no sepamos muy bien cómo seguir. Por ello, lo mejor es empezar a trabajar teniendo tiempo por delante.

Probablemente, notaremos como comienza a invadirnos una especie de ‘inspiración creadora’ y quién sabe si tendremos cierta habilidad e incluso descubriremos un artista dentro de nosotros. No tenemos nada en absoluto que perder. Si nos gusta el resultado, lo dejaremos secar y lo colgaremos. En cambio, si no nos gusta, no tenemos más que tirarlo. En cualquier caso, habremos pasado un rato divertido.

Fuente: Artigoo.

Foto: Obra de Kandinsky: Clairity en Flickr

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