Macrobiótica: la dieta basada en la filosofía oriental

Todo lo que procede de Oriente parece estar de moda. Sin embargo, de allí llegan cosas buenas y otras que no lo son tanto o, al menos, que hay que examinar con detalle. Esto ocurre con la dieta macrobiótica que, según los expertos, presenta algunas carencias importantes. Aquí lo explicamos.

La afición por las distintas filosofías orientales se ha extendido desde hace unos años por Occidente como un reguero de pólvora, es más, se diría que todo lo que viene de aquellas latitudes posee un prurito de prestigio entre nosotros. Sin embargo, las tradiciones orientales, al igual que sucede con las occidentales, tienen cosas buenas y otras que no lo son tanto. Y una de las que hay que mirar con lupa es la famosa dieta macrobiótica.

Seguida por muchas celebridades de Hollywood como Madonna, Gwyneth Paltrow o Demi Moore –lo cual, naturalmente, no significa que sea buena-, la llamada dieta macrobiótica no es exactamente un régimen de adelgazamiento sino más bien una forma de armonizar la alimentación con ciertas creencias ancestrales de Oriente. De hecho, su creador no fue un médico sino el filósofo japonés Yukikazu Sakurazawa, que adoptó el nombre de George Oshawa.

Foto de un plato macrobiótico

Un menú macrobiótico

Así su dieta se basa en los principios filosóficos orientales del Yin y el Yang y tiene por objetivo lograr el equilibrio físico y emocional mediante una nutrición adecuada. De esta suerte, divide los productos entre alimentos Yin y alimentos Yang. Los primeros poseen una energía «fría, dispersante y debilitante» y entre ellos se cuentan el azúcar, la miel, los lácteos, las frutas y algunas verduras y el alcohol. Por su parte, los alimentos Yang poseen una energía «caliente, tonificante y contractiva» y pertenecen a esta clase los cereales, las legumbres, el pescado, la carne, la sal y otras verduras, concretamente las llamadas de raíz.

Además, la dieta macrobiótica tiene presente la constitución física y el estado de salud personal del sujeto, lo cual es perfecto, pero también el entorno en que vive y la estación del año en que se encuentra, algo que a primera vista no parece tener mucha relación con el sistema alimenticio. Sin embargo, más preocupante aún es que elimina de la dieta las carnes,  los lácteos, el azúcar o ciertos vegetales como la patata o el tomate y propone reducir el consumo de agua.

Por todo ello, la dieta macrobiótica cuenta con numerosos detractores entre médicos y nutricionistas que la consideran muy desequilibrada (el equilibrio es el principio fundamental que debe tener todo sistema alimenticio) por reducir de forma notoria las proteínas y los hidratos de carbono y, sobre todo, por la citada limitación de la ingesta de agua. Sea como fuere, lo mejor es no complicarnos la vida y, si queremos llevar una dieta adecuada, acudir a un endocrino que, tras estudiar nuestra salud, nos asesore sobre cómo hacerlo. Es la mejor garantía para seguir estando sanos.

Fuente: Doctissimo.

Foto: NoSoma.

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