¿Quién fue Pau Donés?

Después de luchar cinco años contra el cáncer, Pau Donés ha fallecido, pero no sin antes dejar un último disco y nuevas canciones.

Esta es una necrológica complicada. A menudo hablamos de personas famosas que se han ido y a las que se echa de menos, tanto su familia como sus fans. Pero hay pocas ocasiones en las que el sentimiento sea como el que te impacta cuando alguien como Pau Donés se marcha. Y no es que fuéramos amigos suyos, ni conocidos siquiera. Pero se trata de uno de esos individuos que tiene tanto imán, que llega tan profundamente a la gente, que de forma irremediable acabas sintiendo una lástima muy grande cuando te abandona.

La muerte de Pau Donés es triste porque nos ha dejado el artista, pero todavía es más triste porque nos ha abandonado la persona. Una de las personas que mayor lección ha dado al mundo en la lucha contra el cáncer y que ha demostrado tener unos «arrestos» de un tamaño descomunal (dos para ser más exactos). Tenemos muy claro que su leyenda va a vivir como figura clave de la historia de la música de nuestro país, y también sabemos que va a continuar siendo un modelo de persona no solo para su hija y sus amigos, sino también para cualquier persona.

Pau Donés tuvo una infancia dura. A los 16 años, maldita la casualidad, su madre se suicidó. Tal y como Pau mencionó en algunas ocasiones, su madre no tenía ganas de vivir, pero les dejó un mensaje grabado a fuego a sus hijos: «si os gusta vivir, vivir, porque merece la pena«. En ese momento el cantante se tuvo que convertir en madre y cuidar de sus tres hermanos pequeños. Hasta entonces solo había sido un adolescente loco y como él mismo reconoció «estúpido», un chico de 16 años de la época, ni más ni menos. Pero de la noche a la mañana tuvo que cambiar radicalmente y ser más responsable para cuidar de su familia mientras su padre trabajaba en un banco posiblemente una gran cantidad de horas y lidiaba con el suicidio de su esposa.

Su madre les inculcó a todos sus hijos una gran pasión por la música y fue esta la que le ayudó a Pau superar los momentos más complicados de su nueva vida a partir de los 16 años. Perdió el miedo a vivir y perdió el miedo a morir, lo que le llevó a tener una existencia plena. Su padre le decía que se centrara y trabajara en un banco, pero Pau, que pasó por multitud de empleos sin encontrar su sitio, nunca se olvidaba de su sueño por la música. Con uno de sus hermanos formó varias bandas y lo intentó todo hasta que un día «La flaca» le abrió las puertas del éxito.

La canción ya estaba en las tiendas con su disco, pero el impacto que tuvo no fue elevado. Los expertos ya hablaban del valor del tema, pero al público aún no le había entrado. Cuando ocurrió fue con un movimiento de pura carambola. La marca de tabaco Ducados, teniendo en cuenta que no podía anunciar sus cigarrillos en televisión, buscaba a mediados de los 90 la forma de aparecer en la pequeña pantalla. La idea que se les ocurrió fue la de lanzar un disco de música en tiendas que recibiera el nombre de la marca, Ducados, y que reuniera canciones de gran fuerza en nuestro idioma. De esta manera tenían la posibilidad de anunciarse en televisión, y aunque la promoción fuera para el disco, el nombre de Ducados combinado con imágenes de gente joven divirtiéndose era algo que llamaba la atención y que se quedaba grabado en la mente de los consumidores.

No sabemos si Ducados vendió más tabaco esa temporada, pero lo que sí sabemos es que todo el mundo teníamos a la Flaca en nuestra cabeza durante el verano del 97. La canción se convirtió en el tema del verano, el disco se comenzó a vender a lo loco, el de Jarabe de palo, y Pau Donés triunfó después de pasarse tanto tiempo intentándolo por activa y por pasiva. Ese fue el momento en el que todo cambió para el artista.

Con la Flaca, la mujer que inspiró la canción, no triunfó, porque dice Pau que se quedó dormido cuando intentaba besarla y que luego descubrió que era lesbiana, pero con la canción sí que lo hizo. Su música se comenzó a convertir en referencia de una generación que se vería continuada por canciones tan pegadizas, tan rítmicas y tan bailables como «Depende», «Bonito», «El lado oscuro», «Grita», «Dos días en la vida» o «Tiempo». Su leyenda se formó en España, pero también en los países de Latino América, donde nuestros compañeros de idioma siempre están abiertos a bailar con la música procedente de nuestra nación. El amor por Jarabe de Palo se extendió por el mundo entero.

Pau tuvo una relación personal profunda de la que nació su hija Sara, actualmente de 16 años. No es un tema del que hablara demasiado, pero el cantante se separó de esa persona especial posiblemente porque el amor que sentía lo dividía entre su hija y su carrera. La música lo era todo para él y le cautivaba de una manera increíble. Después de pasarse retirado de los escenarios un largo periodo de tiempo debido al cáncer, en cuanto se subió al escenario de un festival en México sintió que sí, que era ahí donde quería estar y que no podría haber nunca un lugar en el que estuviera mejor.

En sus últimos años optó por vivir la vida a tope, irse a Estados Unidos con su hija para que esta estudiara y él pudiera surfear y pasar el tiempo con ella. Fue vecino de Enrique Bunbury, que le ayudó a buscar colegio para Sara y le hizo mucha compañía. También le dejó parte de su equipo y así pudo grabar su último disco. Pero un día, cuenta Bunbury en una entrevista, Pau le dijo que se volvía a España. En ese momento ya notaba que algo no iba precisamente bien con la salud del artista. En ese momento comenzaba la última etapa de la vida de Pau Donés.

El coronavirus le cogió en medio de esta recta final a su vida brillante. Pero Pau no dejó de vivir. Grabó vídeos que publicó en YouTube en los que anunciaba su futuro regreso a los escenarios y donde desprendía una fuerza de vivir enorme. Esos vídeos son una magnífica demostración de fuerza, una inspiración que llegará a todas las personas que se encuentren en su misma situación. Pau venció al cáncer y luego el cáncer quiso un segundo round. Pero el cangrejo, que así es como llamaba Pau al cáncer, no le dio tregua y le ganó la partida al final. En sus últimas semanas Pau tuvo la fantástica oportunidad de ver terminado su disco, de escucharlo, de saber cuál sería el legado que le dejaría a sus seguidores y al mundo entero.

Publicó un último videoclip poco tiempo antes de fallecer. Titulado «Eso que tú me das», se trata de una maravillosa canción en la que le dice al planeta, a sus seguidores y a todas las personas que le han acompañado directa o indirectamente a lo largo de su vida: gracias. Se nos hace un nudo en la garganta solo escribiendo estas líneas, no por tristeza, sino por respeto. Respeto por ver cómo esta persona ha tenido la entereza de ponerse al frente de la grabación de un último disco cuando todo iba tan mal y cuando él mismo se encontraba posiblemente sintiendo que descendía por un tobogán cuyo final sería el desenlace definitivo. En su aspecto de los últimos vídeos, cuando desde el balcón en el confinamiento animaba a España a seguir en casa, se pudo ver cómo el artista descendía ese tobogán, hasta el aspecto que tiene en el videoclip de su última canción, donde Pau es un reflejo débil de la poderosa imagen que representó años atrás. Pero aún con debilidad, Pau seguía sobre el escenario y no se le iba de la cara esa sonrisa de una persona que, sin duda, estaba satisfecha. Quizá en parte por ver a su propia hija bailando en el videoclip, con una máscara para proteger su privacidad, pero demostrando a su padre que estaría con él hasta el último momento.

La música que nos deja Jarabe de Palo, su grupo o él mismo, según cómo lo queramos ver, es inmensa. La formación ha tenido a lo largo del tiempo multitud de integrantes, pero por el carácter de la misma Pau ha sido su cara principal. Incluso hubo un concierto en el cual se reunieron muchos de los músicos con carácter benéfico para ayudar a la lucha contra el cáncer. Lo cierto es que todo el mundo quería a Pau. Tenía grandes amigos y él mismo usó sus últimas horas para despedirse. Leemos en fuentes cómo Pau llamó a sus amigos para decirles «Hola, te llamo para despedirme» a la vista de que sabía que su muerte era inminente. Incluso sus ex le llamaron cuando se enteraron de que tenía cáncer. Con ellas mantenía una relación muy buena. Tal y como él dijo, como compañero era muy bueno, y buena demostración de ello es que su ex, la madre de Sara, todavía cuidaba de sus perros cuando se iba del país durante una temporada.

La muerte de Pau Donés deja su música, los derechos de la misma, sus casas y sus posesiones, repartidas principalmente entre uno de sus hermanos, el que le acompañó en muchas de sus aventuras, y su hija, que le manifestó al artista su deseo de estudiar medicina en Estados Unidos. La vida sigue y lo que nos dejó a todos Pau ha sido el mensaje: «vivir es urgente». Disfrutemos de la vida.

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