Beethoven: entre el Clasicismo y el Romanticismo

Ludwig van Beethoven fue uno de los más grandes músicos de todos los tiempo. Pero, además, su obra sirve de nexo de unión entre el Clasicismo que le precedió y el Romanticismo que le siguió e, incluso, entre dos mundos: el del Antiguo Régimen y el posterior a la Revolución Francesa. Aquí repasamos los principales rasgos de su obra.

Hay compositores que marcan un antes y un después en la Historia de la Música tanto por su calidad individual como por ejercer el papel de nexo entre dos formas de concebirla e incluso entre dos mundos. Éste es el caso de uno de los más grandes compositores de todos los tiempos, el alemán Ludwig van Beethoven (Bonn, 1770-1827), a quién suele considerársele igualmente como uno de los que más ha influido en las generaciones posteriores de músicos.

Formado en la excepcional tradición germana de música clásica que abarca desde Bach y Händel hasta Brahms y Wagner pasando por Wolfgang Amadeus Mozart, Beethoven fue la figura que, heredando las formas musicales del Clasicismo, las transformó para que fueran capaces de expresar el pensamiento romántico. Es, además, el primero que concibió la música como un arte para mayorías y no para un auditorio escogido como se hacía hasta entonces.

Beethoven fue uno de los más grandes músicos de todos los tiempos

Beethoven fue uno de las más grandes músicos de todos los tiempos. En la foto, monumento al compositor.

Pero, sobre todo, su obra es expresión de su propia personalidad y vivencias. Wagner diría de Beethoven que no era un músico sino que él mismo era la propia música. Y ello nos lleva a uno de los rasgos más destacados de su creación: el subjetivismo, la concepción de la música como vía de mostrar profundos sentimientos propios. Quizá ello, junto a que fue capaz de crear un cauce de expresión musical más libre y enérgico, armónico pero sobrio, son los dos elementos fundamentales de su obra. A ello cabe añadir que perfeccionó la técnica del piano e incluso que introdujo nuevos instrumentos en la orquesta clásica, tales como el trombón o el flautín y amplió la percusión.

No obstante, en la creación de Beethoven se distinguen tres etapas. La primera muestra una fuerte influencia de sus predecesores, en especial de Haydn y Mozart y, por tanto, es netamente clásica. La segunda, también llamada “Periodo medio o heroico”, se inicia tras hacerse notar su creciente sordera y está conformada por obras de gran escala que muestran su lucha contra ella. Si a la primera pertenecían sus dos sinfonías iniciales, en ésta creará las siguientes hasta la ‘Octava’.

Por último, en su tercera etapa o “Periodo tardío” agudiza la carga intelectual de las composiciones y acentúa las innovaciones formales, alcanzando una expresión musical sumamente propia. En esta fase, que se inicia hacia 1815, se incluye la ‘Novena sinfonía’, además de otras obras relevantes. En cualquier caso –como decíamos- la importancia de Beethoven para la Historia de la Música es capital.

Fuente: Kalipedia.

Foto: Anpalacios.

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