Aprende a escribir canciones

Escribir canciones es, indudablemente, un arte que nada tiene que envidiar a la literatura. Para hacerlo se requiere talento pero, como éste casi nunca es innato, si lo cultivamos, todos podemos conseguirlo. Aquí explicamos unos sencillos pasos para hacerlo.

Indudablemente, escribir buenas canciones es un arte que nada tiene que envidiar a la literatura. Por ello, se requiere tener talento pero éste casi nunca es innato sino que debe cultivarse. Dicho de otro modo, todos tenemos la posibilidad, con constancia y esfuerzo, de convertirnos en creadores de canciones.

Como es lógico, éstas se componen de dos partes: la música y la letra, que deben ir acordes y armónicas, es decir, si escribimos una letra triste, su parte musical tampoco debe ser alegre y, a la inversa, si la primera es alegre, la segunda también debe serlo.

Foto de un grupo musical

Un joven grupo musical

Aunque pueden hacerse a la vez e incluso en el orden contrario, la mejor manera de escribir una canción –a nuestro juicio- es crear primero la letra y después ponerle la música. De este modo, se acoplarán mejor.

Para crear la letra, lo primero que debemos tener es un tema a tratar, a ser posible sencillo y claro, y que podamos resumir en una frase. Una vez lo hemos decidido, podemos comenzar a escribir nuestra canción. Al hacerlo, es conveniente que tenga un poco de rima para que suene armónica pero ésta tampoco debe ser excesiva, ya que corremos el riesgo de que resulte monótona.

Por su parte, el tema de la canción, que antes hemos resumido en una frase, será el coro de ésta, es decir, el estribillo que repetiremos tras cada estrofa de la letra y que resumirá su contenido.

Una vez hemos creado la letra y la hemos pulido bien, podemos ponernos con la música. Si tenemos conocimientos de ésta, no hay problema. Pero, si no los tenemos, tampoco es un impedimento (hay profesionales que carecen de ellos). Lo mejor es que tratemos de cantar lo escrito de la forma que nos parezca que queda mejor, más apropiado, varias veces hasta dar con lo que queremos.

De este modo, la melodía se fijará en nuestra mente igual que sucede cuando cantamos canciones de otros. A continuación, es conveniente grabarla para que, con el paso de los días, no se nos olvide nuestra creación. Normalmente, nos bastará escucharla una vez para poder volver a cantarla.

Seguramente, nuestra primera canción no nos saldrá como para llegar al número uno pero es normal. Como decíamos, el talento hay que cultivarlo y ninguno de los grandes autores de canciones lo logra a la primera. Pero, si somos constantes y perseveramos, seguramente descubriremos en nosotros mismos a un buen compositor.

Fuente: Juncadella.net.

Foto: Grupo musical: Roger Blackwell en Flickr.

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