¿Quién es Adolfo Huerta Alemán?

Los métodos de Adolfo Huerta Alemán, el cura conocido como Gofo, han hecho temblar a la iglesia católica en los últimos meses.

Un cura muy distinto

El nombre de Adolfo Huerta Alemán se ha convertido en uno de los principales dolores de cabeza del Vaticano, al ser el cura que más problemas ha producido en los últimos años a escala internacional. Originario de México, la tendencia de Alemán de comportarse de una forma muy distinta a la estipulada por parte de quienes llevan el alzacuellos, le ha puesto en el ojo del huracán y le ha permitido protagonizar titulares en la prensa de todo el mundo.

Se le conoce como “Gofo”, pero también con otros apodos, como el de “cura roquero”. Es la imagen más irreverente en el mundo de la religión católica, una figura que por su comportamiento podría causar mucha inestabilidad en la manera en la que estos servidores de Dios actúan a diario. Entre sus afirmaciones reveladoras, realizadas en una entrevista reciente, han dejado especial huella los apartados relacionados con las relaciones sexuales.

Adolfo Huerta Alemán es defensor de la práctica del sexo por parte de los curas, indicando que esto es algo que se debe conocer, entender y desarrollar. Su defensa a los derechos de los homosexuales es conocida, y también la forma en la que reconoce tener relaciones sexuales de manera más que habitual. También se demuestra como un fan de la cerveza y de grupos de música heavy que por regla general transmiten en sus letras mensajes muy distintos a los de la religión católica.

Las misas y actos que Alemán comparte con los creyentes son distintos a todos los de sus compañeros de profesión y cargo. Se dice que las sesiones en las que Alemán se muestra al frente son animadas y que dejan un especial resultado positivo por la manera en la que atrae la atención incluso de personas que normalmente no sienten atracción por la religión, la Biblia y otros elementos vinculados con el catolicismo.

El cura publicó tiempo atrás una historia de contenido remarcadamente pornográfico que no gustó a las altas esferas de la religión. Se le adoctrinó con un retiro de tres meses en el que meditar, no a modo de castigo, sino como ayuda para reencontrar su camino. Ahora se le ha determinado a realizar un descanso de seis meses, aunque es muy probable que Adolfo Huerta Alemán no modifique su forma de actuar o las ideas que intenta transmitir en un mundo en el que no encuentra apoyo externo de ningún tipo.

Vía: El Mundo

Foto: Matt Brown

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