¿Cómo se elige al sucesor del Dalai Lama?

Cada vez que un Dalai Lama fallece, los monjes del budismo tibetano tienen que encontrar a su reencarnación o sucesor.

¿Alguna vez os habéis planteado cómo se llega a elegir al sucesor del Dalai Lama? ¿Qué proceso se efectúa para que se seleccione al sucesor espiritual del budismo tibetano? Ahora que el Dalai Lama actual (el número 14) se encuentra en un momento avanzado de su vida con 85 años, es momento de explorar esta pregunta para que podamos entender qué es lo que ocurrirá en un momento dado de los próximos años. ¿Quién será el próximo Dalai Lama?

¿Elegirá el Dalai Lama actual a su sucesor?

Por una parte, hay que decir que siempre existe la posibilidad de que el proceso tradicional de la elección del Lama no se lleve a cabo y que se sustituya por una decisión tomada por el propio Lama actual. Esto podría ocurrir, sobre todo, debido a la situación en la que se encuentra el Tíbet en la actualidad, por los problemas de gestión que tiene con el gobierno chino.

No olvidemos que el Dalai Lama actual, cuyo nombre es Tenzin Gyatso, se encuentra exiliado en India, donde vive exiliado por consecuencia de lo que está ocurriendo. Desde allí ha repetido que él no se opone a que el Tíbet forme parte de India, pero sí que le gustaría que este disfrutara de un gobierno más autónomo que permitiera a sus ciudadanos vivir como se había hecho en tiempos pasados. Por lo que está pasando en su vida, el Dalai Lama ha tanteado la idea de que él mismo pueda llegar a elegir a su sucesor, algo que haría en India, lo que tampoco marcaría un punto de inflexión en su religión a la vista de que el sexto Dalai Lama ya fue de este país, exactamente del mismo lugar donde se ha exiliado el actual. Y el cuarto Dalai Lama, por ejemplo, fue encontrado en Mongolia.

Pero, al mismo tiempo, se teme que China podría llevar a cabo la búsqueda de su propio Dalai Lama, convirtiéndolo en un títere político. El Dalai Lama actual ha comentado que sabe que el pueblo tibetano no aceptará nunca a un Lama que no haya sido elegido dentro del budismo tibetano, pero aún así, esto no significa que no se trate de una posibilidad que le produzca dolor de cabeza.

¿Habrá una reencarnación pronosticada de antemano?

Se habla de los Dalai Lama como reencarnaciones. El motivo de ello es que siempre se elige al sucesor teniendo como referencia a uno de los niños que hayan nacido en el año posterior al fallecimiento del Lama precedente. El proceso es complicado y está lleno de matices por los que la iglesia del budismo tibetano se asegura de que la elección que se realizará estará dentro de los valores de lo que el Dalai Lama representa.

La primera de las encarnaciones del Dalai Lama data del año 1391, época a partir de la cual esta importante figura se ha seguido reencarnando. En el pasado el sistema para determinar quién ocuparía el puesto de Dalai Lama estaba relacionada con una predicción que realizaba el actual Dalai Lama antes de fallecer. Este ponía el rumbo de dónde tenían que buscar los monjes tibetanos y, poco después, se daba con el niño que había acogido el espíritu del Dalai Lama.

Los registros históricos muestran cómo tanto el segundo como el tercer Dalai Lama, y otros posteriormente, contaban sucesos de sus vidas anteriores cuando todavía eran muy jóvenes. El segundo Dalai Lama reconoció que se trataba del anterior cuando solo tenía 3 años. En otros casos hubo multitud de pruebas de ello, como que el nuevo Dalai Lama recordase el nombre de todos los estudiantes que había tenido a su cargo. Este sistema fue llevando a que la elección del Dalai Lama fuera sencilla y que el budismo tibetano pudiera tener a su líder siempre preparado y listo para continuar con la tradición.

¿Se utilizará el sistema más clásico para encontrar al próximo Dalai Lama?

Pero el sistema de búsqueda, como indicamos, no siempre se basa en el mismo proceso. Si el Dalai Lama anterior no ha proporcionado ninguna visión ni información sobre cómo encontrar a su sucesor, los monjes de más alto rango, normalmente uno de ellos, viajará hasta Lhamo Lhatso, un lago sagrado en el Tíbet. Allí comenzará un proceso de meditación que no terminará hasta el momento en el que haya tenido una visión acerca de la búsqueda que tiene por delante para encontrar al nuevo Dalai Lama.

El niño al que se encuentre tiene que haber nacido en el margen de 1 año desde la muerte del Dalai Lama anterior y, una vez se encuentran los candidatos, estos tienen que pasar por un proceso de prueba que determinará si son realmente el siguiente Dalai Lama. Los niños, en ese momento, no tienen recuerdos absolutos de su vida anterior como el Dalai Lama, pero sí que les mueve un conocimiento y una experiencia concreta acerca de su vida pasada.

Se les somete a una serie de pruebas en las que, por ejemplo, los monjes les enseñan una amplia serie de objetos para que identifiquen solo los que pertenecieron al Dalai Lama anterior. No suele ser un ejercicio sencillo, ya que se mezclan multitud de elementos y objetos a fin de complicar la prueba y que no se haga una elección errónea del candidato.

En el caso del Dalai Lama actual, este ha contado cómo fue su proceso de elección. Menciona que a él se le encontró cuando tenía 2 años, momento en el cual fue capaz de descubrir que un monje disfrazado se estaba haciendo pasar por un ciudadano normal. Además de este descubrimiento, el Dalai Lama también hizo una identificación precisa de objetos de su predecesor, acertando absolutamente en todos los casos.

Enseñanzas que ha transmitido el Dalai Lama actual

Hay algunos aspectos que el Dalai Lama ha transmitido en tiempos recientes y que conviene tener en cuenta a la vista de cómo podrían influir en lo que ocurra en el futuro. Por ejemplo, el Lama ha dicho que él mismo tendrá la capacidad para decidir si se quiere reencarnar o no. También mencionó que tendría autoridad para decidir en la forma de quién se reencarnaría y en la manera en la que se le identificaría. Ha dejado claro que el género no es importante y que su próxima reencarnación la podría llevar a cabo en el cuerpo de una mujer sin ningún tipo de inconveniente. Es más, ha mostrado su interés en que esto ocurra así.

También ha determinado que se ocupará de encontrar a su sucesor el grupo Gaden Phodrang Trust, al cual le ha entregado instrucciones concretas de cómo tienen que actuar. Y lo más probable es que el niño en el que se reencarne no esté en el Tíbet, ya que el Dalai Lama no olvida lo que ocurrió en los años 90 cuando eligió a un niño para suceder al décimo Panchen Lama. Aunque el Dalai eligió a un niño siguiendo la tradición, un niño que ocuparía este otro importante puesto del budismo tibetano, el gobierno chino lo interceptó, lo secuestró y puso a otro niño a ocupar el puesto del Panchen Lama.

China quiere tener el control

El problema en general de esta situación es que China aspira a tener todo controlado y ser la autoridad máxima en lo que se refiere a lo que ocurre en el mundo del budismo tibetano. No sorprende, ya que es lo que suelen hacer con prácticamente todo lo que tocan y todo lo que les resulta de algún tipo de interés.

El Dalai Lama actual insiste en que el gobierno chino no tiene ninguna autoridad y refuerza la importancia de tener muy en cuenta que cualquier figura religiosa que sea elegida de forma política no tendrá validez dentro de la historia del budismo tibetano. Por otro lado, el Dalai Lama insiste en varias enseñanzas y aspectos relacionados con la elección del sucesor.

Por ejemplo, habla de cómo en el pasado existía un método por el cual se introducían los nombres de varios niños en una urna y se llevaba a cabo la elección del sucesor de esta manera totalmente aleatoria. Pero a diferencia de lo que se pudiera pensar, el Dalai Lama ha mencionado que, en realidad, los nombres de la urna siempre han estado trucados, ya que los encargados de encontrar la reencarnación del anterior Lama siempre han tenido claro quién sería el elegido. El motivo de hacer este teatro era como forma de entretener a los emperadores, a los que se les daba un espectáculo que, por otro lado, les hacía partícipes de toda la tradición y ayudaba a limar asperezas con la parte política del país.

En la actualidad es poco probable que se encuentre una forma de apaciguar al gobierno chino, que sabe que cuando le interesa algo no para hasta que lo ha conseguido. Por eso el Dalai Lama está tan preocupado y, en cierto modo, indeciso sobre cuál va a ser su decisión para el momento en el que fallezca. A sus 85 años, no hay duda de que el tiempo va corriendo y que llegará un momento antes o después en el que habrá que buscar a su sucesor.

La vida de los Lama suele variar de forma significativa y siempre tienen una importante parte en la vida política y social de su región y del mundo en general. Algunos de los Lama han sido protagonistas de sucesos históricos y otros se han encontrado en medio de conflictos que les han superado. El gobierno chino, por supuesto, siempre ha intentado tener su control, aunque sin unos resultados satisfactorios en la mayoría de los casos, lo cual tranquiliza a los budistas tibetanos.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...