Cómo enseñar a leer a nuestro hijo

La lectura es una actividad maravillosa y nunca es demasiado pronto para enseñar a nuestros hijos a practicarla. No es necesario esperar a que comiencen a ir a la escuela. Podemos empezar a hacerlo nosotros mismos con anterioridad y con mucha paciencia. Aquí mostramos distintos métodos para ello.

La lectura es una actividad apasionante que, con el tiempo, permite a los niños adentrarse, no sólo en el conocimiento de la vida, sino también en mundos maravillosos y fantásticos.

Normalmente, el aprendizaje de la lectura comienza con su escolarización, a los cuatro o cinco años. No obstante, nada impide que, con anterioridad, tratemos de ir enseñando a nuestro hijo los rudimentos básicos de ella.

Foto de una maestra enseñando a leer a unos niños

Una maestra enseñando a leer a los niños

Cuanto antes comience a familiarizarse con las letras, sus sonidos y las sílabas, más fácil le resultará aprender una vez empiece a ir a la escuela.

Para enseñar a nuestro hijo a leer, la palabra clave es paciencia. En primer lugar, no lo hacemos como una necesidad sino como un estímulo, es decir, no hay prisa en que aprenda a leer, sencillamente tratamos de que vaya adquiriendo las nociones básicas que le permitirán aprender a hacerlo con más facilidad.

Además, el niño no puede percibirlo como una obligación, sino como un juego más, algo placentero y divertido. Así estimularemos su curiosidad.

Por otra parte, no existe un modo ‘correcto’ de enseñar a leer. Existen diversas técnicas, algunas más modernas que otras, pero ninguna ha mostrado no ser válida.

El sistema tradicional –con el que hemos aprendido casi todos y que, por tanto, no debe ser tan malo- es el llamado ‘método alfabético’ y consiste en que comience por aprender las vocales y el alfabeto a través del reconocimiento del sonido de cada letra (no del nombre de ésta, es decir, si por ejemplo hablamos de la ‘r’, su sonido no es ‘erre’ sino /r/).

A continuación, el siguiente paso es unir estas letras en sílabas y enseñarles a leerlas para, seguidamente, llegar a las palabras y, de éstas, a las oraciones simples.

No obstante, en los últimos años se han impuesto nuevos sistemas. Así, el llamado ‘método global’, que se caracteriza por ser un aprendizaje más significativo. A diferencia del anterior, parte de la palabra completa que permite que el niño la identifique mejor al tratarse de un significado íntegro.

Otro sistema es el ‘método de la palabra generadora’ que parte igualmente de la palabra para descomponerla en sílabas y en letras y, a continuación, volver a usar éstas para armar nuevas palabras.

Como decíamos, todos estos sistemas y otros son válidos. Lo que sí resulta importante es que, si a nuestro hijo le están ya enseñando a leer mediante uno de ellos, nosotros sigamos ese mismo método, pues de lo contrario armaremos un lío en su pequeña cabeza.

Fuente: La Guía 2000.

Foto: Maestra con sus alumnos: Pontificia Universidad Católica de Chile en Flickr.

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