Aprende a hacer tinta invisible

Aunque no seamos James Bond, nosotros también podemos hacer trucos de espías. Por ejemplo, fabricar tinta invisible, algo que, además, hará divertirse a nuestros hijos pequeños al tiempo que aprenden algunas nociones básicas de Química. Aquí explicamos como hacerlo.

Aunque no seamos James Bond ni ninguno de los espías que popularizaran Graham Greene o John Le Carré, también podemos utilizar algunos de sus trucos para divertirnos un rato sin gastar dinero en sus costosísimos instrumentos.

Por ejemplo, podemos escribir mensajes con tinta invisible. Para hacerla, no necesitamos nada, simplemente unos conocimientos básicos de Ciencias y se trata de un juego que encantará a nuestros hijos pequeños a la vez que aprenden sobre la Química y sus reacciones.

Foto del corte de un limón

El jugo del limón es, en sí mismo, tinta invisible

Existen varias formas de hacer tinta invisible pero las más sencillas son las que exponemos a continuación, ya que pueden utilizarse productos corrientes que hay en cualquier casa y no se necesita ningún instrumento de laboratorio.

Uno de estos métodos es, simplemente, tomar zumo de limón. Con un palillo humedecido en él, escribimos un mensaje sobre un papel y lo dejamos secar. A primera vista, no se ve nada escrito. Sin embargo, al acercar éste a una bombilla encendida –más recomendable que hacerlo a una llama- y mantenerlo un tiempo sobre ella, veremos que el texto se hace visible.

La explicación es muy sencilla. El líquido del limón, aunque débil, es un ácido y, al aplicarlo al papel, lo debilita, de tal forma que, si acercamos éste a algo caliente, la parte que tiene el limón se quema antes que el resto dejando las palabras a la vista.

La segunda forma de hacer tinta invisible consiste en coger bicarbonato sódico y agua. Los mezclamos a partes iguales –por ejemplo, veinticinco mililitros de cada uno- y lo batimos bien.

Seguidamente, repetimos la operación anterior, es decir, mojamos un palillo en el líquido, escribimos un texto sobre el papel y lo dejamos secar. Para leerlo después, humedecemos una esponja o un pincel en zumo de uva y lo aplicamos sobre éste. El mensaje aparece rápidamente.

También la Química en este caso nos brinda la explicación: hemos completado una reacción de un ácido sobre una base. El bicarbonato de sodio es una base y, como el zumo de uva contiene ácido, al aplicar éste sobre el papel escrito con aquél, se genera un compuesto de diferente color que hace resaltar el texto que habíamos redactado.

Como vemos, no puede ser más sencillo. Hemos jugado un rato con nuestros hijos y les hemos enseñado dos nociones de química: el poder del ácido sobre una superficie y que, al echar ácido sobre una base, se genera un compuesto diferente al original. En suma, una clase amena y práctica de Química.

Fuente: Silviamar.com.

Foto: Limón: Ricardo Sánchez Balmont en Arte y Fotografía.

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