Seis posibles explicaciones a la explosión de Tunguska

El día treinta de junio de 1908 una brutal explosión, equivalente a mil bombas atómicas, se produjo en la región rusa de Tunguska. Aún hoy, la Ciencia no se ha puesto de acuerdo acerca de qué la provocó. Desde un meteorito hasta una nave extraterrestre, existen un sin fin de teorías.

El día treinta de junio de 1908 se produjo un hecho que aún hoy continúa generando un sin fin de estudios y sobre el que aún la Ciencia no ha llegado a consenso. De hecho, siguen proponiéndose distintas explicaciones que nada tienen que ver entre sí.

El suceso en cuestión se conoce como ‘Evento de Tunguska’ y fue una tremenda explosión sin aparente causa que ocurrió en la región de la Siberia central conocida con ese nombre. Afortunadamente, la zona donde se produjo no estaba habitada, pues, de lo contrario, hubiera habido cientos de miles de víctimas.

Foto de Tunguska tras la explosión

Estado en que quedó la zona de Tunguska tras la explosión

Porque la intensidad de la explosión fue de tal magnitud que estudios posteriores la calculado como equivalente a mil bombas similares a la atómica lanzada sobre Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial.

En palabras de un testigo que, en buena lógica, contempló el hecho desde kilómetros de distancia, «a la hora del desayuno, yo estaba sentado cerca del puesto comercial de Vanavara, mirando al norte. De repente, vi que, directamente al norte, sobre la ruta Onkoul de Tunguska, el cielo se abrió en dos partes y apareció fuego, muy alto y muy ancho, sobre todo el bosque. La grieta se hizo más grande y toda la parte norte se cubrió de fuego. De golpe sentí tanto calor que se me hizo insoportable, como si mi camisa me quemara. De ese lado, donde estaba el fuego, vino una ola de calor. Me quise quitar la camisa y tirarla lejos, pero entonces los cielos se cerraron y se escuchó una fuerte explosión. Fui arrojado a varios metros de distancia. Perdí el sentido por unos instantes».

Y continúa: «Luego de eso se oyó un ruido, tal como si grandes rocas chocaran contra otras o como de un fuego de artillería. La tierra tembló y, cuando caí al piso, apreté mi cabeza contra la tierra, porque temía que me cayeran piedras encima y me golpearan. Cuando el cielo se abrió, un viento ardiente pasó entre las casas, como el que sale de la boca de los cañones, dejando surcos en el suelo y destruyendo los sembrados. Luego vimos que todas las ventanas se habían roto y, en el granero, el pestillo de hierro de la cerradura se había partido en dos».

La cita es un poco larga pero nadie mejor que un testigo para describir el suceso. Y para completarlo, diremos que en toda Europa y Asia se produjo un pequeño terremoto. Y, además, en Alemania, Bélgica o Inglaterra, el cielo se iluminó con una peculiar fosforescencia que duró meses y cuya intensidad era tal que de noche había la misma luz que si fuera de día.

Igualmente, en un área de unos tres kilómetros alrededor del epicentro de la explosión –según se comprobó un tiempo después-, animales y vegetación quedaron calcinados por completo.

Foto del cometa Halley

Una de las hipótesis apunta a un cometa como causante del suceso. En la foto, el cometa Halley.

Entonces, ¿qué fue lo que ocurrió en Tunguska? Como decíamos, aún hoy la Ciencia no termina de ponerse de acuerdo. Se han dado varias explicaciones –algunas más propias de la ciencia-ficción– entre las cuales las más conocidas son las que exponemos a continuación.

La más verosímil y probable fue brindada por la expedición científica que se acercó al lugar –no llegó exactamente hasta el epicentro- en 1921 comandada por el minerólogo ruso Leonid Kulik. Para ellos, la explosión se debió al impacto de un meteorito. Sin embargo, cuando este mismo científico regresó a la zona en 1927 –entonces sí se acercaron hasta el epicentro del suceso- no hallaron resto alguno de tal meteorito, algo inexplicable si de tal suceso se hubiera tratado.

En sintonía con esta tesis –en segundo lugar- se halla la de quiénes propugnan que el hecho se debió al impacto de un cometa. Éstos explican la ausencia de restos señalando que la colisión produjo un cráter que fue anegado de agua: el lago Cheko.

Esta teoría se vio ampliada al avanzar los estudios de física nuclear y así, en 1989, se explicó que podía tratarse de un cometa con alto contenido en deuterio, lo cual habría producido una fusión nuclear y el objeto espacial habría explotado como si de una bomba de hidrógeno se tratara.

Por otra parte, una tercera hipótesis, que casi se encuentra ya en los lindes de la ciencia-ficción, explica el fenómeno indicando que la explosión fue causada por la aniquilación de antimateria en el espacio. No obstante, aunque muy sugerente, esta teoría es de difícil justificación, dado que, según creemos, nadie ha probado todavía la existencia de tal sustancia.

La cuarta explicación que se ha brindado sí que entra de lleno en lo fantástico, ya que culpa de la explosión al peculiar científico Nikola Tesla (Smiljan, Croacia, 1856-1943). Fue éste un excepcional inventor que realizó destacadísimos trabajos acerca de la corriente alterna y la radio. También trabajó en algún tipo de armas así como en la transferencia de energía sin cables a largas distancias. Pero de ahí a acusarlo de haber provocado la explosión media un abismo.

Dibujo de una nave espacial

Otra curiosa teoría señala que una nave espacial -como la dibujada en la foto- causó la explosión al chocar contra la Tierra

Y, si la anterior era pura ciencia-ficción, no menos lo es la quinta teoría, que señala como culpable del suceso a una nave extraterrestre. Según quiénes defienden semejante idea, la nave se habría estrellado en Tunguska tratando de eliminar un meteorito que amenazaba a la Tierra. Incluso un tal Yuri Labvin, a la sazón presidente de una supuesta Fundación del Fenómeno Espacial de Tunguska dice haber encontrado en el lugar restos del tablero de instrumentos de la nave.

Por último, la sexta tesis es menos exótica. Según quiénes la defienden, un cometa habría rebotado en la atmósfera y el hidrógeno que portaba habría provocado la explosión. Pero lo singular viene a continuación, ya que aseguran que tal cometa sigue existiendo y que volverá a visitarnos en el año 2045. Ello lo convierte en una teoría catastrofista más y le resta toda credibilidad.

Dejando a un lado explicaciones ufológicas, las hipótesis más solventes parecen ser las dos primeras, que hacen referencia a la caída de un cometa o un meteorito. No obstante, es más que probable que, a estas alturas, nunca sepamos con certeza qué ocurrió en Tunguska aquel treinta de junio de 1908.

Fuentes: Maxisciences y Curiosidades y misterios del mundo.

Fotos: Tunguska tras el suceso: Cyrotux en Wikimedia | Cometa Halley: Vesta en Wikimedia | Nave espacial: Meysahras en Arte y Fotografía.

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