Power Balance

Las pulseras Power Balance, pensadas para mejorar nuestras capacidades físicas, son la última moda. Todos hemos oído hablar de ellas y conocemos a alguien que las ha probado. El marqueting y el boca-oreja han sido los mejores aliados para un producto de mecánica aparentemente absurda pero del que muchos compradores aseguran los resultados.

Ella tiene el poder

Ella tiene el poder

Aunque ya no son sólo pulseras, por lo que parece. Tambien son colgantes, tarjetitas para llevar en el bolsillo o pegatinas para colocar bajo el reloj. Hay que ver qué potencial. Para los profanos en la materia, hablamos de Power Balance, unas pulseritas cuyo uso permite mejorar el equlibrio, fuerza, flexibilidad, concentración… y un largo etcétera. De momento aún no permite volar ni lanzar bolas de fuego, así que los amantes de ir a la última, mejor que se esperen un par de meses. Funciona, básicamente, mediante hologramas que regulan la energía, emiten frecuencias e incluso producen “efecto acupuntura”. Una fusión entre la medicina oriental y las nuevas tecnologías.

A primera vista la premisa es absurda hasta para el más iluso. Hay anuncios de teletienda mucho más convincentes, incluso el de aquel aparato que promete aumentar miembros viriles. Pero de algún modo este producto ha calado en la sociedad, convirtiendo aquello tan manido del “un amigo mío lo ha probado y funciona” en garantía de éxito.

Una opción es que realmente sea útil, porque a pesar de que gente con conocimientos científicos ha demostrado lo absurdo de su presunto funcionamiento, la ciéncia no lo explica todo. El “ver para creer” roba esperanzas y sueños; la humanidad ya ha manifestado de sobras su necesidad de creer en lo inexplicable.


La otra posibilidad es una inteligente campaña de marketing. En la página web del Power Balance y también en Youtube hay vídeos de surfistas internacionales asegurando que es lo más de lo más. Eso ha facilitado la aparición de bulos tipo “pues en el campeonato internacional de surf lo han prohibido”. También se dió a conocer el producto en la casa más famosa de España, la de Gran Hermano. En la onceaba edición los habitantes de la casa fueron invitados a probar el producto. Algunos de ellos quedaron tan contentos que se dedican a promocionarlo . ¡Ni que les pagaran por ello!

Más allá de la publicidad, el boca-oreja también ha contribuido mucho a su éxito. Sobre todo gracias al método empleado para demostrar su eficacia. Cuando uno se dispone a probar el Power Balance, el vendedor le insta a ponerse a la pata coja con los brazos en cruz e intentar aguantar el equilibrio. Al instante, empuja a la víctima, que inevitablemente termina con los dos pies en el suelo. El vendedor le propone entonces hacer la misma prueba con la pulsera en la muñeca. Y entonces la víctima no cae, al contrario. Aguanta mucho más. Son muchos los que comentan que así es, y también unos cuantos los que después de comprar el Power Balance parecen satisfechos. Sobre la prueba en sí misma, hay quien asegura que es normal que en la segunda vez la persona aguante, pues está prevenida de lo que va a suceder. Pero ¿y lo que viene después? ¿Realmente el efecto placebo explica que el Power Balance funcione durante meses? Podría ser, puede incluso que sea una de esas cosas que funciona a los creyentes y decepciona a los escépticos. Puede que la mente lo haga todo… Pero, ¿seguro que la mente da para tanto?

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