Aprende a ser un buen vendedor

En la coyuntura de crisis actual, una de las profesiones más demandas es la de vendedor o comercial. Cualquier empresa, con independencia del sector al que se dedique, precisa poner en el mercado y vender sus productos para poder subsistir. Aquí explicamos las principales cualidades que se precisan para serlo.

En las circunstancias actuales, es difícil para todos encontrar trabajo. Pero existen algunas profesiones que tienen una mayor demanda de empleo que otras. Una de ellas es la de vendedor o comercial.

Ello no es extraño, ya que cualquier empresa necesita vender sus productos para ser viable. De poco le va a servir fabricarlos de extraordinaria calidad si después no cuenta con un buen equipo comercial que los coloque en el mercado.

Foto de unos clientes protestando

Un cliente descontento -como los de la foto- es lo peor que le puede pasar a un vendedor.

Aunque el tópico nos presenta al vendedor como una persona que habla mucho y consigue, a base de insistencia, que el cliente le compre su producto, esta imagen no puede estar más alejada de la realidad.

El buen vendedor hace todo lo contrario. Su mejor cualidad es la de saber escuchar al posible cliente para detectar sus necesidades e inquietudes. Su base para vender es la información. Cuánta más obtenga acerca de su posible comprador, en mejores condiciones estará de ofertar sus productos.

Por tanto, lo que debe hacer no es hablar, sino plantear preguntas que le brinden esa información. Y, junto a ello, otro rasgo esencial del vendedor es la empatía, es decir, la capacidad para ponerse en el lugar de los demás y comprender su situación.

Además, tiene que conocer bien todo lo que se refiere al sector empresarial en que se mueve y a los productos que vende. Es esencial que conozca las características de cada uno y sus ventajas e inconvenientes para saber cuál es el que precisa su futuro comprador. Si, por ejemplo, intentamos vender un vehículo que consume mucho combustible a un transportista, será muy difícil que lo logremos.

Otra cualidad del buen vendedor es la confianza en sí mismo y en lo que vende. Tiene que estar seguro de que lo que ofrece es bueno porque, si no es capaz de creerlo él mismo, mucho menos lo hará el cliente.

Igualmente, debe ser organizado: planificar bien su tiempo, distribuyendo sus visitas y reuniones de forma realista. No se trata de realizar muchas que duren cinco minutos y no le aporten nada, sino de conseguir algo productivo en el mayor número de ellas.

En este sentido, la puntualidad es fundamental, pues si llega tarde a una cita, su interlocutor -si es que no se ha marchado ya- le recibirá de mala gana y sin intención de comprarle nada.

Por último, el buen vendedor no termina su trabajo cuando ha realizado la venta. Se preocupa de que el producto le llegue al cliente en el plazo establecido y de acuerdo con las condiciones pactadas. Pero, sobre todo, está a su disposición para cualquier problema que pueda surgirle y mantiene su contacto con él.

De esta forma consigue, no sólo un cliente satisfecho, sino nuevos pedidos y contactos para futuras ventas.

Fuente: Gestiopolis.

Foto: Clientes protestando: Amio Cajander en Flickr.

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