Aprende a cultivar tomates en tu propia casa

Si somos aficionados a la horticultura, podemos practicarla en nuestra propia casa, ya que algunos vegetales crecen con facilidad. Es el caso de los tomates, que pueden cultivarse en unas jardineras de forma sencilla. aquí explicamos cómo hacerlo.

Si somos aficionados a la horticultura, aunque no dispongamos de un terreno, podemos dar rienda suelta a nuestro hobby en nuestra propia casa, ya que algunos vegetales crecen con facilidad.

Además, casi todos ellos poseen numerosas propiedades que benefician a la salud. En este sentido, uno de las mejores es el tomate, fuente importante de potasio y magnesio para nuestro cuerpo y rico en vitaminas B y C. Por si ello fuera poco, contiene un valioso antioxidante, el licopeno, que protege nuestro organismo, y aporta muy pocas calorías –unas dieciocho por cada cien gramos-, es decir, que alimenta y no engorda.

Foto de unos tomates

Unos apetecibles tomates

El tomate puede cultivarse, como decíamos, en macetas o jardineras dentro de nuestra propia casa. Basta con que tengan una buena profundidad (entre treinta y cuarenta centímetros).

La tierra debe ser, eso sí, fértil pero no es complicado encontrarla. Si no queremos gastar dinero, en cualquier zona de campo puede hallarse. La distinguiremos porque tiene más vegetación de lo normal, está en zonas húmedas y tiene color oscuro.

A la hora de empezar a cultivarlos, es conveniente que hagamos crecer las semillas en un lugar aparte –por ejemplo, un tiesto pequeño- y, más tarde, cuando las plantas ya tengan unos diez centímetros de altura, las trasvasaremos a su emplazamiento definitivo. La tierra debe estar siempre bien nutrida y, en cuanto a la época de plantación, la mejor es  hacia final del invierno.

Por otra parte, los tomates requieren mucho Sol. Por ello, lo ideal es que el lugar donde coloquemos nuestras macetas esté orientado al sur. De este modo, recibirán luz solar durante la mayor parte del día, que es lo mejor para que crezcan.

En lo que respecta al riego, depende de la variedad de tomate de que se trate. Al comprar las semillas, el fabricante especificará cómo debe hacerse. No obstante, lo normal es regarlos una vez a la semana en invierno y cada dos días en verano.

También debemos cuidar de que las plantas no se extiendan demasiado fuera de su habitáculo. La del tomate tiende a hacerlo por lo que debemos guiar su crecimiento. Esto puede conseguirse colocándole un palo como referente.

Una vez plantados, tendremos que esperar tan sólo unas diez o doce semanas para obtener nuestra primera cosecha y, si lo hacemos bien, puede ser abundante, ya que una sola mata da al año entre dos y tres kilos. Si nos gusta el tomate, seguro que los cultivados por nosotros serán suculentos.

Fuente: Truqueteando.

Foto: Tomates: LaSanso en Arte y Fotografía.

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